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Una banda de enmascarados agrede a un grupo de periodistas y activistas en el Cáucaso ruso

Los atacantes golpearon a ocho personas e incendiaron el minibús en el que viajaban a Grozni

Una activista se manifiesta este jueves frente a la Oficina Ejecutiva Presidencial, en Moscú, por los ataques a un grupo de periodistas en Chechenia.

Un grupo de ocho personas formado por periodistas y activistas de derechos civiles fue atacado el miércoles por una banda de enmascarados armados con palos. Les golpearon y, después, prendieron fuego al minibús en el que viajaban por el norte del Cáucaso ruso. La emboscada ocurrió en la frontera administrativa entre los territorios de Ingushetia y de Chechenia cuando, tras un periplo por la región, el minibús regresaba a Grozni, la capital de Chechenia, donde se alojaban los periodistas. Seis de los viajeros resultaron heridos y, de ellos, cuatro hubieron de ser hospitalizados, según informó la agencia oficial Tass, citando fuentes médicas de Ingushetia. Además de periodistas rusos, en el autobús viajaban un corresponsal de la radio de Suecia y un corresponsal de Noruega.

Los atacantes eran una veintena y, según el conductor del minibús, Bashir Pliev, iban en cinco coches. Tras bloquear el minibús, los agresores rompieron los cristales del vehículo y golpearon a los viajeros a los que habían obligado a tumbarse en el suelo. Después prendieron fuego al minibús, que ardió junto con las pertenencias de sus pasajeros, incluido el equipo de vídeo y fotográfico, así como los teléfonos móviles, según Aleksandrina Yeláguina, periodista rusa que formaba parte de la expedición.

De la gira periodística por el Cáucaso era responsable el Comité para la Prevención de la Tortura, una organización cívica rusa, que tuvo que cerrar su sede en Chechenia después de que esta fuera incendiada en dos ocasiones, en diciembre de 2014 y en junio de 2015. Los atacantes del autobús acusaron a sus pasajeros de ser “cómplices de los terroristas” y les dijeron que no tenían “nada que hacer en Grozni”, según Yeláguina. Parte de los periodistas atacados habían manifestado su deseo de asistir al proceso que se celebra actualmente en Grozni contra dos ciudadanos de Ucrania, Nikolái Karpiuj y Sanislav Klys, a los que se les acusa de la muerte de soldados rusos entre 1994 y 1995 durante la primera guerra de Chechenia, según afirmó Alexandr Cherkásov, del centro de derechos humanos Memorial. Cherkásov, que declaró como testigo de la defensa, cuestiona el fundamento y solidez de las acusaciones, según las cuales los ucranios acusados habrían luchado conjuntamente con los insurgentes chechenos que se rebelaron contra Moscú.

El Ministerio de Exteriores de Noruega ha pedido explicaciones al Ministerio de Exteriores de Rusia sobre el incidente con los periodistas. En un comunicado, la sede central de la diplomacia rusa expresó sus condolencias a los atacados y su esperanza en que el incidente sea investigado y los culpables, castigados. El presidente Vladímir Putin ordenó al Ministerio del Interior investigar el ataque, según informó Interfax, citando al secretario de prensa presidencial, Dmitri Peskov. En una primera reacción, Peskov había calificado el suceso de “gamberrismo total”. La trivialización de los acontecimientos fue mayor por parte de Nurdi Nujazhiev, defensor del pueblo de Chechenia, quien insinuó que los activistas del Comité para la Prevención de la Tortura habían organizado ellos mismos la emboscada.

Por otra parte, también el miércoles, un grupo de enmascarados provistos de armas de fuego asaltó violentamente la sede del Comité de Prevención de la Tortura en la localidad de Karabulak, en Ingushetia, según recogieron las cámaras de vigilancia remota de esta organización, en la ciudad de Nizhni Nóvgorod.

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