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Sanguinetti: “Debemos luchar contra los dogmatismos”

El expresidente uruguayo trata la crisis de la democracia al recibir el honoris causa por la Universidad de Alicante

Sanguinetti con el rector, Manuel Palomar.
Sanguinetti con el rector, Manuel Palomar.

Sin papeles, amparado en su vasta cultura y una pausada elocuencia, el expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti proclamó ayer en Alicante "la necesidad de seguir defendiéndonos de la intolerancia". Sobre esa idea giró su discurso de aceptación del doctorado honoris causa por la Universidad de Alicante, el segundo que la institución concede a un uruguayo, tras el poeta Mario Benedetti. El político ha convocado esta semana en la ciudad la XXII sesión del Círculo de Montevideo, que preside, para debatir sobre la crisis de la democracia representativa.

Tal como explicó posteriormente a los medios congregados en el Paraninfo, Sanguinetti cree que "la democracia es una construcción permanente en todo el espacio iberoamericano". "Hemos logrado grandes avances, sin duda, en los últimos treinta años" agregó, pero lanzó una pregunta al respecto: "¿Tenemos la democracia que queremos? Yo diría que no".

"Tenemos que seguir defendiéndonos de los dogmatismos", afirmó el nuevo doctor por la Universidad de Alicante, "tierra de hombre libres, de hombres emprendedores". Sanguinetti, presidente en dos ocasiones, 1985-1990 y de 1995-2000, se refirió en concreto al peligro que supone "la intolerancia, en un mundo en el que vivimos una guerra de religión, algo que parecía de otro siglo, reservado a la historia. Y que, sin embargo, hoy enfrenta a civilizaciones que deberían estar en el diálogo". A su juicio, "el islamismo radical enfrenta ya a toda nuestra civilización occidental, ya no es un tema de países, es un tema de enfrentarse a lo que somos, la civilización judeo-cristiana, grecorromana".

Pero el político y pensador extiende el peligro "a los fundamentalismos democráticos, que en nombre de la mayoría creen que todo lo pueden arrasar, gracias a mayorías que siempre son circunstanciales porque la democracia se basa también en los cambios". También ha alertado sobre "el nacionalismo exacerbado" como fuente de "tantas guerras y tanto sufrimiento" y ha resaltado "la dificultad de administrar los sentimientos": "Si no, que se lo digan a España", dijo en referencia a las tensiones nacionalistas. En América las "contemplamos desde lejos y nos cuesta reducirlas a términos de racionalidad", añadió.

Sanguinetti, honoris causa por otras siete universidades, entre ellas las de Brasilia, Génova y Moscú, considera que "el patriotismo es un sentimiento de amor, no es política" y que, en cambio, "el nacionalismo sí es una política, necesaria para defenderse contra el otro cuando no la respeta, pero que como todas las cosas puede exacerbarse". En su opinión, "la democracia es necesariamente moderación, sin moderación, la democracia comienza a agrietarse, a corromperse y hasta a perderse". Sobre la coyuntura catalana, el uruguayo manifestó que la observar "con un enorme respeto" y con el deseo "de que se entiendan y Cataluña siga siendo España".

Círculo de Montevideo

Sanguinetti permanecerá en Alicante hasta el sábado para presidir las jornadas que la Fundación Círculo de Montevideo organiza en la capital alicantina y que reúnen a seis expresidentes de Gobierno y un prestigioso cartel de expertos para discutir sobre la crisis de la gobernanza de la democracia representativa.

Entre los invitados figuran el expresidente español Felipe González, que expondrá su visión del "Estado de bienestar y el Estado multimedia" y los también expresidentes Ricardo Lagos (Chile), Belisario Betancur (Colombia), Fernando Henrique Cardoso (Brasil) y Leonel Fernández Reyna (República Dominicana). El encuentro contará con la participación del empresario mexicano Carlos Slim, que dictará una conferencia sobre "El valor de la eficacia democrática en el desarrollo", el sociólogo francés Alain Touraine, y altos funcionarios como Manuel Marín, Enrique Iglesias, José Antonio Ocampo y Rebeca Grynspan.

Uruguay entra en el Consejo de Seguridad

La Asamblea General de la ONU eligió ayer a Uruguay como miembro no permanente del Consejo de Seguridad para 2016-2017. La candidatura, que no tenía rivales latinoamericanos, obtuvo el apoyo de 185 de los 193 Estados miembros. El país ingresará en sustitución de Chile el próximo enero, en la que será su segunda presencia en el máximo órgano de decisión de la ONU, tras la que tuvo los 60.

El viceministro de Exteriores de Uruguay, José Luis Cancela, destacó tras la elección que 40.000 soldados de su país ya han pasado por misiones de paz de la ONU y que el 75% de los militares uruguayos tiene al menos una experiencia en esas operaciones. "Estos números, para un país de tres millones de habitantes, muestran el compromiso con la causa de la paz mundial", agregó.