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La reforma energética de Peña Nieto logra despegar en México

El Gobierno entrega tres contratos a petroleras internacionales en una subasta competida

Reforma energética de México
Una refinería de Pemex en Tula, México. REUTERS

El petróleo mexicano ha conseguido abrir el apetito de las compañías de hidrocarburos. El Gobierno mexicano ha entregado este miércoles tres contratos para extraer petróleo en el Golfo de México. En una subasta con numerosos postores y propuestas, el sector energético mexicano ha logrado sobreponerse del lastre de la primera puja, en julio pasado, que solo arrojó un ganador. La apertura de la industria petrolera de México, que comenzó en 2013, ha sorteado en el último año un mercado mundial deprimido por la caída mundial de los precios de los hidrocarburos.

La italiana ENI International, el consorcio argentino de PanAmerican Energy y E&P Hidrocarburos, y la alianza de la estadounidense Fieldwood Energy y la mexicana Petrobal han obtenido los tres yacimientos frente a las costas de los estados de Tabasco y Campeche (sureste de México) y serán las primeras en entregar producción petrolera al Estado mexicano. "Estamos contentos, estamos satisfechos. Es un gran resultado el que hoy tenemos para México", ha dicho Juan Carlos Zepeda, presidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Las compañías petroleras han presentado 15 ofertas y han competido por los yacimientos con las estimaciones más altas de hidrocarburos. El Gobierno mexicano calcula que obtendrá en 2018 una producción de 90.000 barriles de petróleo diarios a partir de estos tres contratos. "Podemos esperar una producción pico y nos va a permitir revertir la caída de la producción", ha explicado Lourdes Melgar, subsecretaria de Hidrocarburos. Actualmente, México tiene una producción petrolera en declive con 2,3 millones de barriles diarios, todavía en manos de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

Los magnates mexicanos Carlos Slim y Alberto Bailleres han mostrado por primera vez su interés en el petróleo mexicano

Las autoridades energéticas modificaron en los últimos meses las condiciones para entregar los contratos y flexibilizaron algunos de sus estatutos para incentivar la participación de las firmas petroleras. De 14 empresas que mostraron interés en la segunda oferta mexicana, nueve se presentaron este miércoles. "Las petroleras han visto algo importante en los bloques que se han subastado, además han sido entregados a empresas muy importantes y con una gran trayectoria", comenta Jeremy Martin, director del programa de Energía del Instituto de las Américas.

ENI International —donde el Estado italiano tiene una participación del 30%— ha garantizado al Gobierno mexicano un 84% de las ganancias sobre el crudo que será extraído del yacimiento más competido de la subasta.

El consorcio argentino formado por PanAmerican Energy y E&P Hidrocarburos ha ofrecido un 70% de las ganancias para México. El grupo cuenta con una importante participación de la británica British Petroleum (BP), así como con el respaldo de la familia Bulgheroni propietaria de Bridas, la compañía argentina pionera del fracking (fractura hidraúlica) en el país sudamericano.

El cierre de la subasta ha tenido como sorpresa la puja del consorcio de la estadounidense Fieldwood Energy y la mexicana Petrobal —propiedad del empresario Alberto Bailleres— que ha ofrecido en solitario el 74% de las ganancias de su contrato al Gobierno mexicano. La empresa de Bailleres tiene entre sus expertos a Carlos Morales Gil, exdirector de la división de Exploración y Producción de Petróleos Mexicanos (Pemex), un conocedor de la región donde se encuentran estos yacimientos.

La subasta de este martes también ha sido el escenario en el que los magnates mexicanos Carlos Slim y Alberto Bailleres han mostrado por primera vez su interés en el petróleo mexicano. Slim con Carso Oil y Bailleres con Petrobal han hecho ofertas que aunque han sido menores a las de sus competidores, han servido para tantear el terreno en el que son debutantes.

El Gobierno mexicano ha entregado hasta ahora cinco contratos para explorar y extraer hidrocarburos en el Golfo de México. En 2013, el Congreso mexicano abrió la industria energética a la inversión privada después de mantenerla bajo la tutela del Estado durante 75 años. En diciembre, México subastará los primeros yacimientos en tierra y el próximo año ofrecerá las operaciones en aguas profundas del golfo.