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“El objetivo de la reforma educativa es recuperar la confianza de la gente”

Aurelio Nuño, nuevo Secretario de Educación de México y posible delfín presidencial, reivindica el rumbo del gobierno de Peña Nieto

Aurelio Nuño
El secretario de Educación en México, Aurelio Nuño, posa en las oficinas de la dependencia.

En la sede de la Secretaría de Educación Pública habita una superstición. Para llegar a ella hay que atravesar los meandros del imponente edificio, antiguo convento y escuela normalista, hasta alcanzar el despacho del que fue su primer secretario, José Vasconcelos (1882-1959). Como en una cápsula del tiempo, en una sala cargada de símbolos esotéricos se encuentra su mesa de trabajo, y encima de ella, una Minerva art déco que nadie se atreve a tocar. Quien lo haga, dice la leyenda, caerá. En esa oficina, bajo esa amenaza, trabaja Aurelio Nuño Mayer (Ciudad de México, 1977). El actual secretario de Educación tiene desde agosto el mandato de llevar a buen puerto la más importante transformación del sexenio: la reforma educativa. En México, muchos piensan que si lo logra, se le abrirán los cielos para disputar la carrera a la presidencia. Él lo niega. Pero, por si acaso, no toca la Minerva.

Pregunta. Usted fue uno de los muñidores del Pacto por México, la fragua de todas las reformas. ¿Qué queda de aquel espíritu?

Respuesta. Quedan las reformas.

P. ¿Y no se ha perdido el espíritu de consenso?

R. Estamos en otro momento político. Lo importante es que se logró poner fin a una parálisis de 15 años. Y se tuvo éxito. Se hicieron 13 reformas estructurales. Y ahora hay que desarrollarlas.

P. ¿No cree que en México se viven días de insatisfacción, de desconfianza en las instituciones?

R. Sin duda. Es un fenómeno que pasa en todo el mundo. Para revertirlo hay que lograr resultados. Y ese es uno de los ejes de la reforma educativa: recuperar la confianza de la gente. Se va a generar capital social. El camino será largo, pero la ventaja de México es que tiene clara la ruta para su desarrollo.

P. Tiene 37 años, ha dirigido la Oficina de Presidencia y en este momento es el secretario de Educación. ¿Qué le queda por hacer?

R. Ahora estoy concentrado en mi trabajo. No veo más allá.

P. Pero sabrá usted que en todos los pronósticos figura como presidenciable.

La reforma rompe con estructuras de poder y con acuerdos políticos de tiempos pasados

R. Son rumores que no me distraen. El trabajo que me ha encomendado el presidente es una tarea titánica. Supone aplicar y desarrollar una reforma que es de una profundidad inmensa. Entre maestros, alumnos y personal administrativo estamos hablando de 36 millones de ciudadanos. Sólo puedo estar concentrado en esto.

P. ¿Cuál es su relación con Peña Nieto?

R. De gran cercanía, confianza, entendimiento y admiración por mi parte.

P. Y si él se lo pidiese, ¿daría el paso a ser candidato?

R. Insisto, solo estoy concentrado en sacar adelante la tarea educativa.

P. Tras la fuga de El Chapo y la crisis del petróleo, esta reforma es vista como la última gran baza política de Peña Nieto.

R. No. Es el conjunto lo que marca un cambio en la trayectoria histórica de México. Pero sin duda esta reforma es la más importante de todas, porque es la que va a sostener el crecimiento económico del país y su bienestar en las próximas décadas. Y no es sencilla: rompe con estructuras de poder y con acuerdos políticos de tiempos pasados, y representa un reto de organización monumental: hay 260.000 escuelas y dos millones de maestros.

P. La pobreza ha aumentado en México de 2012 a 2014. ¿Hasta qué punto incide esto en la educación?

R. La educación tiene que ver con las condiciones en que se vive. Mire, el 11% de las escuelas del país carece de baños, pero en el sur, en Guerrero, Oaxaca y Chiapas, la cifra llega al 30%. Lo tenemos claro y vamos a llevar gran parte de los recursos a esas escuelas. Por ejemplo, vamos a dar incentivos para que los maestros que vayan a las zonas más pobres y alejadas ganen hasta el 220% más de sueldo.

P. Los resultados educativos de México no son buenos. En el informe PISA, el 80% de los estudiantes suspendieron o aprobaron por los pelos. Y en la OCDE, el país figura en últimos lugares.

R. En 1920, sólo el 10% de la población tenía acceso a la escuela y el 80% era analfabeta. El mayor éxito educativo del siglo XX fue lograr una cobertura universal. Ahora el reto es llegar a una educación de calidad. Y es cierto que PISA muestra que estamos rezagados, pero si se compara con el resto de América Latina, México está por encima de Brasil, de Argentina, y casi igual que Chile. Para niveles similares de desarrollo los resultados no son tan malos. Aún así nuestro objetivo es alcanzar los primeros lugares. Por eso hemos puesto en marcha la reforma.

México en educación está por encima de Brasil y Argentina; los resultados no son tan malos

P. ¿Y no teme al conflicto?

R. Estamos en el camino de que no sea así. En Oaxaca se recuperó la rectoría del Estado. Ahí, la autoridad llevaba muchas décadas capturada por una sección sindical, creando un modelo perverso, donde se alineaba a los maestros en función de los objetivos políticos del sindicato, no de la calidad de la educación. Ya sin coacción sindical, muchos maestros se sienten liberados y vuelven a las escuelas; la movilización es infinitamente menor. Ahora toca explicarles los beneficios de la reforma, que pueden ganar más dinero, que las evaluaciones toman en cuenta su contexto sociocultural…

P. ¿No se puso demasiado énfasis en los aspectos punitivos de la ley?

R. No es una ley punitiva.

P. Pero se presentó así.

R. No es así. La reforma, por encima de los temas administrativos, es política y cambia la relación con los maestros. ¿Cómo? Premiando sus méritos, dándoles incentivos económicos e impidiendo que su carrera se deba a los favores de una estructura clientelar. Se crea un servicio profesional docente, que implica un concurso nacional, evaluaciones de desempeño y un sistema de capacitación. Pero no es lo único. También se otorga una mayor autonomía de gestión a las escuelas. Antes, el sistema llevaba a la perversidad de que estas vivían para servir a las burocracias, al sindicato. La reforma invierte esta situación y sitúa a los alumnos y a las escuelas en el centro. Eso es un cambio de 180 grados.

P. ¿Da por desarticulado el poder del sindicato radical CNTE en Oaxaca?

R. Ya no tiene el control de la autoridad educativa y por la tanto ya no pueden obligar a los maestros a actuar de acuerdo a sus objetivos políticos.

P. ¿Conoce a Elba Esther Gordillo?

R. La conozco.

P. ¿Qué le parece si sale de la cárcel?

R. Eso es un tema del ámbito judicial, y acataremos lo que decida.

P. ¿Y su opinión sobre ella?

R. Fue una líder de muchos años, que perteneció a una época y un sistema educativo que ya está en transformación.