OBITUARIO

José Matos Mar, el antropólogo que amaba Perú

Autor del clásico ‘Desborde popular y crisis del Estado’ y estudioso de lo multicultural

José Matos Mar, en una exposición sobre su obra en Lima, en enero de 2014.
José Matos Mar, en una exposición sobre su obra en Lima, en enero de 2014.VÍCTOR IDROGO / EL COMERCIO

La fama del antropólogo peruano José Matos Mar, fallecido el 7 de agosto en una clínica de Lima, trascendió su disciplina en 1984, cuando la primera edición de su libro Desborde popular y crisis del Estado. El nuevo rostro del Perú en la década de 1980 se agotó en cinco meses: en medio de una aguda crisis económica, empeorada por cuatro años de terrorismo, su investigación mostró las transformaciones que los migrantes rurales generaron en los espacios urbanos. Era, y es aún, un libro obligatorio para entender el país.

Matos nació en 1921 en Coracora, una localidad aislada en el departamento de Ayacucho —actualmente se tarda 16 horas en llegar desde la capital a ese punto de la sierra sur—, y fue uno de los tres primeros estudiantes de antropología en 1946 cuando la carrera fue creada en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Uno de sus maestros fue el padre de la arqueología peruana, Julio César Tello, y tuvo años después como discípulos a algunos de los más importantes científicos sociales peruanos: Julio Cotler, Hugo Neira, Ruth Shady y los fallecidos Carlos Iván Degregori y Fernando Fuenzalida.

Entre otros cargos y actividades, fue profesor emérito de la Universidad San Marcos, uno de los fundadores en 1964 del think tank Instituto de Estudios Peruanos (Lima), asesor de Unicef en México para estrategias de lucha contra la pobreza (1995-1997) y consultor del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH) en México (1999-2003).

Según el Ministerio de Cultura de Perú, fue autor de unas setenta publicaciones; la más reciente y voluminosa, de 2012, la tituló Perú desbordado y sociedad nacional emergente.

El psicoanalista y sociólogo Guillermo Nugent, cercano a Matos en los últimos años, comentó a EL PAÍS que “como todo personaje de visibilidad cultural pública generó adhesiones, antipatías y sobre todo muchos silencios. Fue un incansable gestor cultural en el más literal sentido de la palabra”.

“No recuerdo haber conocido a alguien con tal imaginación para impulsar proyectos de investigación y de un amor por el Perú y sus gentes. El conocimiento y el afecto fueron indesligables para él. Ninguno pudo tener una cercanía con la más humilde de las vendedoras de un mercado y, a la vez, los contactos con los personajes del poder político para sacar adelante sus iniciativas”, añade Nugent.

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites

Suscríbete aquí

Según el sociólogo, Matos consideraba su primer gran logro el haber enseñado a leer a su madre: “Creo que eso fue la fuente de su inagotable energía: ese sentido de una reciprocidad tan básica, dar las letras a quien le dio la vida, marcó toda su vitalidad posterior”.

Desborde popular

Consultado por este diario, el exdirector de la Biblioteca Nacional y sociólogo Sinesio López, describe al intelectual como “un conversador erudito y apasionado. Conoció el Perú como pocos, lo comprendió, lo sufrió, lo vivió con pasión y lo amó”. Para López, Matos fue “un organizador de la cultura y un investigador acucioso de las comunidades indígenas y de los barrios marginales de las principales ciudades de Perú. Sus trabajos sobre multiculturalidad y sobre el desborde popular son clásicos de las ciencias sociales peruanas”. En Desborde popular documentó las estrategias de sobrevivencia rebasando el orden establecido —que luego se renombraron con el término de informalidad— en la vivienda, el transporte, la economía, la propiedad, entre otros ámbitos.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50