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Kerry defiende el pacto iraní ante las suspicacias del Congreso

El secretario de Estado dice a los legisladores que es una “fantasía” haber aspirado a una “capitulación completa” de Irán en su capacidad nuclear

El secretario de Estado, John Kerry, lee su comparecencia ante el Senado.
El secretario de Estado, John Kerry, lee su comparecencia ante el Senado. REUTERS

En el primer gran despliegue de la ofensiva para convencer al Capitolio de las bondades del pacto nuclear con Irán, tres secretarios del Gobierno de Barack Obama comparecieron este jueves en el Senado para defenderlo como la única vía para acotar las ambiciones nucleares de Teherán.

El Congreso tiene hasta mediados de septiembre para analizar el acuerdo alcanzado la semana pasada en Viena. El Partido Demócrata de Obama tiene la llave para impedir un rechazo de los legisladores al pacto, que definirá el legado del presidente y redibujará el tablero geopolítico en Oriente Próximo.

Ante los profundos recelos de los legisladores, sobre todo los republicanos, por negociar con un enemigo diplomático, el secretario de Estado, John Kerry, insistió en que el acuerdo hace más seguro al mundo, se basa en la opinión de expertos y no existe otra alternativa para impedir que el régimen de los ayatolás desarrolle una bomba atómica.

Washington seguirá confrontado a Teherán por sus violaciones de derechos humanos, encarcelamiento de estadounidenses o apoyo a terroristas

En una intensa comparecencia en el Comité de Relaciones Exteriores, que se alargó cuatro horas y media, Kerry y los secretarios de Energía, Ernest Moniz, y del Tesoro, Jack Lew, destacaron el éxito que supone haber llevado a Teherán a la mesa de negociación. Y el abanico de herramientas que recoge el pacto entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EE UU, Francia, Reino Unido, China y Rusia), Alemania e Irán: la drástica reducción de la capacidad nuclear iraní, un extenso sistema de verificación y la reimposición automática de sanciones durante una década en caso de incumplimiento.

Tras reunirse en la víspera en privado con los legisladores, los secretarios -con un tono didáctico y realista- subrayaron que Washington seguirá confrontado a Teherán por sus violaciones de derechos humanos, encarcelamiento de estadounidenses, apoyo a grupos terroristas e injerencias regionales. Esa presión, esgrimieron, será más efectiva con un Irán no atómico.

Pero las suspicacias alejan el deshielo, aunque Kerry confió en que la negociación nuclear propicie una rebaja de la tensión en Oriente Próximo. EE UU no reanudará la relación diplomática con Irán, rota desde 1980 tras el asalto a la Embajada norteamericana en Teherán. La rivalidad militar se mantiene.

Un 48% de estadounidenses rechaza el pacto frente a un 38% que lo apoya, según un sondeo reciente. Los legisladores republicanos, algunos demócratas, Israel y las monarquías árabes del Pérsico temen que suponga un espaldarazo a Irán y desconfían de que aparque sus ambiciones nucleares.

Los opositores alertan de que Teherán, con el levantamiento de las sanciones que lo han aislado internacionalmente, podrá conceder más apoyo a grupos terroristas, como Hezbollah en Líbano. Pero Lew minimizó esa posibilidad.

Kerry esgrime que el acuerdo hace más seguro al mundo, se basa en la opinión de expertos y no existe otra alternativa para impedir que Irán desarrolle una bomba atómica

Desde el pasado lunes, los legisladores disponen de 60 días para analizar el acuerdo. En caso de rechazarlo, lo que impediría el levantamiento de algunas sanciones, Obama ha avanzado que lo vetaría. El Congreso, de mayoría republicana, necesitaría el apoyo de dos tercios de ambas cámaras para anular el veto, lo que parece improbable al requerir de un significativo respaldo demócrata. Israel promueve en el Congreso la oposición al pacto.

En respuesta a los críticos, Kerry consideró una “fantasía” haber aspirado a una “capitulación completa” de Irán que supusiera desmantelar por completo su programa nuclear. “La elección que afrontamos es que Irán tiene un programa nuclear limitado, escrutado y completamente pacífico; o ningún acuerdo”, esgrimió el jefe del equipo diplomático estadounidense.

Y carecer de un pacto o que el Congreso lo anule, adujo, supondría volver “inmediatamente” a la realidad que había al inicio de las negociaciones hace casi dos años: Teherán estaría a entre dos y tres meses de distancia de poder desarrollar una bomba atómica, y sin ningún tipo de inspección.

Este argumento de dualidad enfureció a los republicanos. Lo resumió el presidente del comité, Bob Corker, que tildó de “deprimente” el binomio “este acuerdo o la guerra”. Corker y otros republicanos acusaron al exsenador Kerry de haber sido engañado por Irán, mientras la mayoría de demócratas sugirieron que apoyan el pacto. El debate hasta septiembre se presume intenso.

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