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Francisco da un espaldarazo a Evo Morales al aterrizar en La Paz

El presidente boliviano llama a Bergoglio “hermano Papa” y le da una calurosa bienvenida

Evo Morales entrega al Papa un crucifijo con la forma de la hoz y el martillo.

El papa Francisco ofreció un indudable espaldarazo a las políticas de Evo Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, nada más aterrizar el miércoles por la tarde en el aeropuerto de La Paz. “¡Qué hermosos son los países que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes, y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo!”, exclamó Jorge Mario Bergoglio horas después de abandonar Ecuador, donde tampoco escondió sus simpatías por el presidente Rafael Correa a pesar del rechazo que algunas de sus medidas están despertando en amplios sectores de la sociedad.

Se espera que la visita de Francisco sirva para avanzar en la centenaria aspiración de Bolivia de recuperar su acceso al mar a través de Chile. De hecho, el presidente Morales ya incluyó en su breve discurso –lo acortó como deferencia al Papa a causa del frío y la altura—una alusión al conflicto: “Bienvenido, hermano Papa, a una parte de la patria grande a la que se le ha mutilado su acceso al mar”.

Bergoglio, durante un encuentro con la sociedad civil, recogió el guante al considerar “indispensable” construir puentes diplomáticos: “Todos los temas, por más espinosos que sean, tienen soluciones compartidas, razonables, equitativas y duraderas. Y, en todo caso, nunca han de ser motivo de agresividad, rencor o enemistad que agravan más la situación y hacen más difícil su resolución”. A continuación, improvisando sobre el discurso que llevaba escrito, añadió: "Estoy pensando en el mar. Diálogo. Diálogo". Bergoglio ponía así la primera pica de una posible mediación suya entre Bolivia y los países del entorno

De forma reciente, intelectuales de Bolivia, Chile y Perú, convocados por la Universidad Católica argentina, han elaborado una propuesta de solución, bautizada como “el acta de Lovaina”, a ese viejo conflicto. El hecho de que el rector de la universidad sea el arzobispo Víctor Manuel Fernández, uno de los hombres más cercanos al Papa, lleva a pensar que la extensa labor diplomática actual del Vaticano se embarque también en un conflicto denunciado por Bolivia ante el Tribunal Internacional de La Haya.

La llegada de Francisco al aeropuerto de El Alto, situado a 4.100 metros sobre el nivel del mar, estuvo rodeada de cierta curiosidad por saber si el Papa, que fue sometido a la extirpación parcial de un pulmón hace 55 años y que sufrió en el pasado el “soroche” [mal de altura], decidiría recurrír a los típicos remedios locales –masticar hoja de coca— durante sus cuatro horas de presencia en La Paz. Nada más bajar del avión, Morales ofreció a Bergoglio una chuspa, la bolsa tejida a mano donde los indígenas suelen llevar la hoja de coca para masticarla.

Durante su discurso en el aeropuerto de El Alto, Bergoglio dejó claro su respaldo a las políticas de Evo Morales: “Bolivia está dando pasos importantes para incluir a amplios sectores en la vida económica , social y política del país; cuenta con una constitución que reconoce los derechos de los individuos, de las minorías, del medio ambiente, y con unas instituciones sensibles a estas realidades”.

Durante el intercambio de regalos, Evo Morales sorprendió al entregar al papa Francisco una talla de madera con la representación de un crucificado sobre una hoz y un martillo. Bergoglio reaccionó con cierto estupor, y el presidente boliviano le explicó que se trataba de la reproducción de una obra realizada supuestamente por el sacerdote español Luis Espinal, torturado y asesinado por paramilitares bolivianos en 1980. A su llegada a La Paz, Francisco rindió un pequeño homenaje al jesuita: "Espinal predicó el evangelio y ese evangelio molestó. Por eso lo eliminaron".

El regalo de “la cruz comunista”, como ya se ha bautizado, provocó enseguida las críticas de la oposición y el rechazo de algunos sectores de la Iglesia, pero el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, intentó calmar los ánimos asegurando que el Papa “no tuvo una particular reacción negativa”. Como explicó Morales a Bergoglio el miércoles por la tarde, la talla fue diseñada por Luis Espinal, un jesuita español torturado y asesinado en La Paz por paramilitares bolivianos en 1980.

El Papa voló después a Santa Cruz de la Sierra, donde el jueves por la mañana pronunció una homilía en la que insistió en su discurso en contra del descarte: “No sobra nadie, que nadie se vaya. Basta de descartes. Denles ustedes de comer”. La nota simpática la puso el viento. Los organizadores habían habilitado como sacristía un negocio de comida rápida anejo al altar y taparon el cartel con cartulinas, pero una ráfaga de viento se las llevó y provocó una imagen curiosa: el Papa saliendo con báculo, casulla y tiara de un Burger King.

 

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