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La paradoja polaca

Aunque en Polonia la inmigración representa menos del 1% de la población, el país es mayoritariamente reacio a recibir asilados y refugiados

Nacionalistas de extrema derecha protestan frente a un centro de acogida de inmigrantes en Gdansk (Polonia) el pasado mayo.
Nacionalistas de extrema derecha protestan frente a un centro de acogida de inmigrantes en Gdansk (Polonia) el pasado mayo. NurPhoto

"Nosotros no queremos a los terroristas aquí. ¿Ha visto lo que hacen en Occidente?", me espeta una señora mayor, jubilada, que se emociona diciendo que la UE espera de los polacos que estos reciban a los refugiados de África y de Oriente Próximo. Según el sondeo realizado por Millward Brown para la cadena de televisión TVN, su opinión la comparten hasta dos terceras partes de los polacos. La paradoja reside en el hecho de que los polacos en pocas ocasiones entran en contacto en su propio país con la gente de diferente color de piel y de distinta religión. Los inmigrantes de fuera de Europa representan menos del 1% de la población.

Sin embargo, los polacos saben lo que pensar de ellos. Según un estudio llevado a cabo en 2013 por el Centro de Investigación sobre el Prejuicio - un centro académico profesional adscrito a la Universidad de Varsovia- el 69% de los polacos no quiere que en su país vivan más personas con un color de piel diferente (hoy en día casi no las hay). De igual manera, la gran mayoría cree que los inmigrantes les están quitando puestos de trabajo a los polacos y que su presencia es perjudicial para la economía. Aunque también es cierto que el 40% piensa que los inmigrantes enriquecen la cultura polaca; pero esta es la única parte optimista en este estudio. Las actitudes xenófobas son comunes también entre la gente culta, aunque se ven reducidas gracias a los viajes y el conocimiento de lenguas extranjeras, así como por el hecho de conocer personalmente, al menos, a un extranjero.

Los políticos están en un apuro. Por un lado, la Unión Europea presiona para acoger a un grupo de entre 3.000 y 4.000 refugiados en nombre de la solidaridad europea. Por el otro lado, la opinión pública expresa su firme oposición. Las elecciones tendrán lugar en otoño y el partido en el Gobierno, la Plataforma Cívica, que va perdiendo en los sondeos y se ha visto obligada a ponerse a la defensiva, teme perder más puntos.

El 69% de los polacos no quiere que en su país vivan más personas con un color de piel diferente

"La gente simplemente no quiere a los inmigrantes aquí", me comenta un político de alto nivel de Plataforma Cívica. "No los entienden, no les gustan, creen que su mantenimiento les saldrá muy caro. En consecuencia, el Gobierno ha expresado repetidamente su protesta frenta a la idea de la UE de asignar un determinado número de refugiados a los diferentes países, y según la cual, el año que viene tendríamos que acoger a alrededor de 1.000.

En primavera, la Plataforma fue objeto de la presión de diversas organizaciones no gubernamentales (ONG) que solitaban la acogida de 300 familias de cristianos sirios amenazadas de muerte por los islamistas (se subrayaba que al ser cristianos, resultaban menos ajenos desde el punto de vista cultural). Ante el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Polonia se comprometió a acoger solo a 100 refugiados sirios desde 2016 hasta 2020.

Polonia nunca ha sido un país hospitalario para los refugiados. En 2014, el Jefe de la Oficina de Extranjeros aseguró la protección a 732 extranjeros, pero se la negó a otras 2.000 personas. Entre los acogidos se encontraban 115 sirios, aunque por culpa de la guerra civil en Siria han huído del país cuatro millones de personas. Se cerraron 5.500 casos, principalmente debido a que los refugiados estaban tratando de llegar a Occidente, especialmente a Alemania, donde el Estado les proporciona unas condiciones mucho mejores. Una de las páginas web alemanas mencionaba incluso la "maldad polaca": Polonia se sitúa primera en la cola para las subvenciones de la UE, pero se muestra muy reticente cuando se trata de hacer algo por Europa.

La gente simplemente no quiere a los inmigrantes aquí", comenta un político del partido en el Gobierno Plataforma Cívica

Los representantes de las ONG con los que he hablado, señalan que los polacos no quieren siquiera a unos pocos centenares de refugiados, aunque el número de refugiados impuesto por la UE sea solo una gota en el océano dentro de un país que cuenta con más de 38 millones de habitantes.

"Polonia nunca ha mantenido un debate público serio sobre el tema de los refugiados. Nadie ha tratado de explicar a los polacos que uno de los deberes morales y formales de los países de la Unión es ayudar a los que buscan refugio, ya que son perseguidos", he escuchado decir a la jefa de la filial polaca de una importante ONG internacional, que, sin embargo, no ha querido hacer púplico su nombre. "Sería conveniente llevar a cabo una gran campaña educativa con respecto a este asunto. Nadie lo ha hecho durante años y ahora que ha estallado la crisis a raíz de la oleada de refugiados, los polacos no están mentalmente preparados para abordarla".

La generación de "Solidaridad" no se ve demasiado dispuesta a mostrar ella misma un poco de esa cualidad

Los sondeos muestran que, según la mayoría de los polacos, los problemas del mundo los debería solucionar otro, preferiblemente los estadounidenses o "Europa", porque nosotros somos demasiado pobres para ello, demasiado débiles y lo mejor sería vivir en paz y en la sombra. Los políticos pueden sentir estas impresiones. No por casualidad, según las estadísticas de la OCDE, Polonia se encontraba en 2014 en una clara última posición en lo que respecta a la proporción del producto interior bruto dedicada a la ayuda al desarrollo (y concedida, entre otras cosas, para que un menor número de inmigrantes trate de llegar a Europa). La ayuda al desarrollo en 2014 cayó del 0,1% del PIB al 0,08%. De esta manera, rompimos una vez más el solemne compromiso adoptado por el Gobierno de que este año deberíamos destinar para la ayuda el 0,33% del PIB.

Este tipo de actitud sorprende en un país que desde hace tres décadas se beneficia plenamente del dinero de los demás. En la época de la ley marcial, eran muchos los polacos que recibían paquetes desde Occidente con ropa y alimentos. En la década de 1990, gran parte de la deuda polaca le fue condonada, y las instituciones internacionales dieron al país dinero para estabilizar la moneda. En la última década, Polonia ha recibido decenas de miles de millones de euros de la Unión Europea, que en realidad constituyen ayuda al desarrollo (aunque funciona bajo el nombre de "Fondos Estructurales"). Tanto los políticos gobernantes de la Plataforma Cívica, como los del partido de la derecha en la oposición, Ley y Justicia, pertenecen a la generación que a menudo pedía asilo político en Occidente en la década de 1980, y por lo general lo recibía. Sin embargo, la generación de "Solidaridad" no se ve demasiado dispuesta a mostrar ella misma un poco de esa cualidad.

Traducción de News Clips.