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Un grupo de diputados de Syriza advierte de que no aceptará el acuerdo

"Las medidas son extremas y antisociales", advierte el vicepresidente de la Cámara

Manifestación el lunes en Atenas en apoyo al Gobierno.

Cerrar el acuerdo con los socios puede costarle caro a Alexis Tsipras. Una decena de diputados y dirigentes de su partido, descontentos con los nuevos ajustes que contempla, amenazan con no votar el texto en el Parlamento. Ello precipitaría una caída del Gobierno y una más que probable convocatoria electoral, salvo que el jefe del Ejecutivo encuentre en las bancadas de los partidos proeuropeos de la oposición los votos que se le nieguen en la suya.

No habían pasado ni dos horas desde que se filtraron los primeros datos del principio de acuerdo con los socios y ya se había abierto la caja de los truenos en Syriza, un escenario previsible desde que brotaron las primeras disensiones en el seno del Gobierno, en febrero. En un goteo que escenificaba la dimensión del descontento, varios diputados y dirigentes del partido gubernamental mostraron este martes su oposición a un pacto que, a su juicio, conlleva nuevas —y duras— medidas de austeridad y va en contra del espíritu y de la letra de su programa electoral.

Para hacer más llevadero el mal trago, fuentes del Gobierno en Atenas no se cansaron de repetir que se trata de un “acuerdo difícil, con medidas dolorosas, y logrado bajo una presión asfixiante”. Pero ninguna de esas palabras, que podían sonar a admisión de impotencia o a ejercicio de pragmatismo, ha logrado convencer, de momento, a los remisos a aprobar lo que consideran un memorándum solapado.

Aritmética parlamentaria

El frente interno contra el posible acuerdo puede adquirir dimensiones mayúsculas si se le suma el socio de coalición de Syriza, el partido nacionalista Griegos Independientes (ANEL). Su líder y ministro de Defensa, Panos Kamenos, ha anunciado que no votará a favor de un texto que suprima el IVA reducido de las islas. ANEL tiene 13 escaños, lo que, sumado al número indeterminado de diputados de Syriza que podrían votar en contra, deja a Tsipras a expensas de los votos favorables del socialista Pasok y el liberal Potami (30 escaños entre ambos), partidarios de respaldar cualquier acuerdo, y la incógnita de la conservadora Nueva Democracia (ND, 76 diputados). Si ND apoya el acuerdo, Tsipras salva la cara; si vota en contra, habría elecciones anticipadas.

“El Gobierno debe seguir adelante, sin titubear y sin ceder al chantaje” de las instituciones, advirtió Stazis Leutsakos. “La soberanía popular debe estar por encima de todo, y al pueblo no se le puede amenazar con el falso dilema de acuerdo o Grexit”. El vicepresidente del Parlamento, Alexis Mitrópulos, declaró por su parte: “Este programa, tal como lo vemos ahora, es difícil que sea aprobado”. La propuesta griega contempla casi 8.000 millones en ajustes en dos años.

De la decena de diputados de Syriza que han mostrado su disconformidad, ninguno es de la Plataforma Izquierda del ministro Panayotis Lafazanis, cuenta Ilías Nicolakópulos, catedrático y profundo conocedor de los entresijos de Syriza. “La Plataforma de Izquierda tiene entre 30 y 40 diputados en la Cámara, y aún no se ha pronunciado sobre el acuerdo, lo hará probablemente hoy o mañana”. Los que sí han criticado el texto pertenecen, según el académico, “a grupos que no tienen ninguna relevancia en Syriza, pero la Plataforma de Lafazanis es fundamental, de ahí que debamos esperar a conocer su postura”.

Los diputados de Syriza han firmado un protocolo que les obliga a devolver sus actas en caso de disenso con la dirección del partido, “pero no sabemos si llegado el momento lo harán”, afirma Nicolakópulos. Independientemente del contenido del acuerdo, es aventurado calcular cuántos de los parlamentarios de Syriza dirán finalmente no al texto.

Otros miembros de Syriza, sin embargo, creen que no llegará la sangre al río. “Sería una gran irresponsabilidad decir no. Personalmente creo que va a aprobarse, porque si no habría una crisis de Gobierno y nueva convocatoria de elecciones”, señala Dimitris Jristú, antiguo miembro de la Ejecutiva. “La mayoría de la sociedad griega, casi el 80%, quiere seguir en el euro y finalmente se impondrá la responsabilidad; los críticos van a tener eso en cuenta a la hora de votar. Este acuerdo es un paso inevitable para que el Gobierno pueda respirar y después sacar adelante su programa”.

La mano izquierda de Tsipras con los suyos, y su verdadero control sobre el aparato, se demostrarán en la votación del acuerdo.

 

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