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Ideas para prevenir otro desastre en la eurozona

Un informe de los principales presidentes de instituciones europeas planea crear un Tesoro y un mecanismo fiscal de estabilización

Tsipras y Juncker se saludan en Bruselas el pasado febrero.
Tsipras y Juncker se saludan en Bruselas el pasado febrero.

La eurozona sabe perfectamente qué debe hacer para acabar de un plumazo con la crisis griega, y para evitar una reedición de la crisis del euro. Pero nunca termina de hacerlo. El esperado informe de los cinco presidentes (Comisión Europea, Consejo Europeo, BCE, Eurogrupo y Eurocámara) vuelve a caer en la tentación del maquillaje: los líderes de las principales instituciones destilan ambición, pero solo a largo plazo. Se han decantado finalmente por el posibilismo que querían Francia y Alemania, por un perfil bajo que casa mal con los enormes agujeros que la crisis ha dejado al descubierto en el edificio del euro.

El informe, que se presenta hoy, se deja en el tintero finalmente el seguro de desempleo común, que aparecía con todo lujo de detalles en los borradores. Pero los presidentes siguen queriendo un “mecanismo de estabilización fiscal” para el conjunto de la eurozona a partir de mediados de 2017 —y en todo caso antes de 2025— y un “cierto grado asunción de riesgos comunes”. El informe no habla explícitamente de eurobonos, y sin embargo da un paso de gigante: aboga por “establecer un Tesoro de la zona euro al que puedan exigirse responsabilidades”.

La música suena estupendamente; la letra está por escribir. El informe apuesta por un enfoque por etapas, con una fase inicial en la que se dejan intactos los tratados. A partir de mediados de 2017 —en torno a las fechas del referéndum británico— aparecen las medidas más ambiciosas, pero de momento solo esbozadas, y con todos los frenos posibles para evitar vetos. Las ideas de Berlín sobrevuelan todo el texto. Los cinco presidentes (Jean-Claude Juncker, Donald Tusk, Mario Draghi, Jeoren Dijsselbloem y Martin Schulz) persiguen la creación “de un presupuesto de la zona euro para luchar contra las grandes crisis”.

Las fuentes consultadas apuntan que el seguro de desempleo común será probablemente ese mecanismo, pero no aparece en el informe para evitar controversias. Esa función de estabilización fiscal, eso sí, llegará con “condiciones previas”: para que los países puedan acceder a ese mecanismo anticíclico deberán cumplir determinados criterios de convergencia (una especie de Maastricht II aún por fijar) y en ningún caso eso supondrá perder de vista la sacrosanta “disciplina fiscal”. El informe apuesta también por un presidente permanente del Eurogrupo a largo plazo.

El Tesoro es aún más difuso, pero el mero hecho de que esté en el informe es una sorpresa mayúscula. “Una unión presupuestaria auténtica exigirá incrementar la toma conjunta de decisiones sobre política presupuestaria”, con la eurozona encaminándose a “tomar decisiones colectivamente”. “Los eurobonos no aparecen y la redacción es lo suficientemente ambigua en aras del realismo”, apuntó una alta fuente europea.