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La cita de Kirchner con el Papa irrumpe en la campaña argentina

Malestar en la oposición mientras el kirchnerismo trata de sacarle partido y busca nuevas fotos en Cuba y Estados Unidos

La presidenta argentina visita al Papa en el Vaticano.
La presidenta argentina visita al Papa en el Vaticano. EFE

El Papa argentino es un referente en su tierra no solo moral, también político. Todo lo que hace o dice es visto como una toma de posición hacia un sector u otro, en un país en campaña electoral permanente y con una gran polarización. La reunión de casi dos horas el domingo en el Vaticano entre Francisco y la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, ha generado una gran polémica en Argentina con críticas abiertas de la oposición al Papa, algo inusual. “No me defraude, Francisco, cumpla con no meterse en la política argentina. Yo lo quiero pastor de todos. No lo quiero en una interna del PJ [el peronismo] a ver a qué candidato del PJ puede dominar él”, aseguró la diputada Elisa Carrió, uno de los referentes de la oposición y del bloque que se va a enfrentar al oficialismo en las elecciones de octubre.

La relación entre los Kirchner y el Papa Francisco ha dado un giro radical. Cuando él era aún el arzobispo Bergoglio y vivía en Buenos Aires, los enfrentamientos eran casi diarios, hasta el punto de que se convirtió en un referente de la oposición al kirchnerismo que tenía muy buenos contactos entre todos los dirigentes y empresarios críticos con el Gobierno. Bergoglio nunca fue un religioso al uso y en Argentina siempre tuvo una gran influencia política. Ahora la situación ha cambiado radicalmente y la presidenta busca la fotografía con el Papa para trasladar la idea de que Francisco es peronista y apoya la continuidad del kirchnerismo. “Los dos creemos en un mundo multipolar”, titulaba ayer Página 12, un diario cercano al kirchnerismo, tomando una frase de la propia presidenta, que trataba así de asociar su imagen a la del Papa, con una valoración en Argentina que supera a la de cualquier dirigente.

Fernández de Kirchner ha logrado así su ansiada fotografía en plena campaña electoral y es posible que consiga alguna más. En el entorno del Ejecutivo se especula con la posibilidad de que, antes de las elecciones de octubre, la presidenta se pueda encontrar con el Papa en sus viajes a Cuba y a EEUU, ya que ella podría estar en la isla invitada por Raúl Castro. Serán nuevas ocasiones de polémica e intentos del Gobierno de trasladar la imagen de normalidad y reconocimiento internacional que está buscando.

Bergoglio nunca fue un religioso al uso y en Argentina siempre tuvo una gran influencia política

Las encuestas en este momento son favorables al oficialismo. Fernández de Kirchner no se puede presentar a las elecciones pero pretende que gane alguien de su espacio político, casi con seguridad Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires. La intención del Gobierno es ofrecer de aquí a octubre la imagen de mayor calma posible para suavizar la voluntad de cambio que algunas encuestas detectan y que favorecería a Mauricio Macri.

Oficialmente, el Papa es ajeno por completo a la política argentina. Pero la realidad es que en los últimos meses ha recibido a muchos políticos y empresarios destacados y además ha intervenido directa o indirectamente en varios debates, hasta el punto de llamar en persona al periodista Alfredo Leuco cuando este criticó en las ondas que Francisco recibiera a la presidenta en plena campaña electoral. Ante la evidencia de su papel cada vez más intenso en la política argentina, Francisco hizo saber que no pensaba recibir a más políticos de su país. Pero esa norma se ha roto con la presidenta, y es lo que le critica Carrió en público y otros dirigentes de forma más privada.

El oficial de Protocolo de la Santa Sede, Guillermo Karcher, la persona que suele utilizar el Papa para mandar mensajes a Argentina, aseguró que la visita de la presidenta es una excepción absoluta: el Papa “no va a recibir a políticos" en lo que queda de año electoral, garantizó.

En fuentes políticas argentinas se especula con la cercanía del Papa al candidato oficialista Scioli pero también tiene una buena relación con Mauricio Macri. Para evitar confusiones, el Vaticano intentará evitar que haya fotografías de Francisco con ninguno de los candidatos tampoco en su viaje a Paraguay, Bolivia y Ecuador, por lo que disuadirá cualquier intención de acercarse de los políticos argentinos. Y lo que ya es seguro es que no visitará Argentina hasta 2016, con un nuevo Gobierno, un gesto claro para evitar ser utilizado en su tierra.