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Los drones llegan a tu mesa

Pueden ayudar regiones vulnerables en Latinoamérica a optimizar recursos y manejar riesgos en la agricultura

Un 'drone' de uso civil durante una exhibición en EE UU. Ampliar foto
Un 'drone' de uso civil durante una exhibición en EE UU. AFP

Desde ataques letales a peligrosos terroristas escondidos en pisos francos, hasta una cómoda forma de recibir el periódico o las compras cotidianas en la puerta de tu casa.

Estos son solo algunos de los usos más comunes y variopintos de los drones, pequeñas aeronaves monitoreadas remotamente que tienen, entre otras, la capacidad de volar largas distancias y retransmitir en vivo todo lo que ven desde el aire.

Originariamente pensados e implementados para uso militar, los drones han ido incorporándose y expandiendo su uso en temas civiles sin prisa pero sin pausa para llegar ahora al terreno de la agricultura.

Imagínese esta escena: una enfermedad común postra en la cama a un agricultor brasileño durante una semana entera, en la que no podrá supervisar el riego, el arado o los pesticidas de sus cultivos.

Para alivio de nuestro agricultor, un dron puede hacer todo eso en su ausencia -e incluso más- y mostrárselo a tiempo real en la pantalla de su computador.

Y no solo eso. A través de vuelos programados, los drones también están en condición de gestionar más eficientemente sus plantaciones: ya sea para calcular la densidad óptima de siembra, la frecuencia de riego, el uso de fertilizantes, predecir con más exactitud la producción de los cultivos, detectar enfermedades prematuras para evitar plagas o controlar al ganado.

En resumen, los drones pueden ayudar a aumentar la productividad y contribuir al uso óptimo de los recursos naturales, como por ejemplo del agua.

Drones en la cadena productiva

¨Este tipo de tecnología también posibilita una reducción de costos en la cadena productiva: desde la gasolina que el agricultor ahorra al no tener que desplazarse a cada rincón de sus cultivos hasta monitorear el uso del agua para no desperdiciarla y también al detectar plagas y enfermedades a tiempo", explica Julian Lampietti, líder sectorial del Banco Mundial.

Entre los promisorios beneficios de estos pequeños aparatos voladores también está la detección temprana de enfermedades, la generación de inventarios o la posibilidad de supervisar áreas fumigadas.

Estados Unidos, el padre de esta tecnología, ya ha usado drones para supervisar, entre otros, la siembra de papa y para regar viñedos y otros cultivos.

El objetivo es entrar en el mundo de la llamada agricultura de precisión, que consiste en sacar el máximo partido de las plantaciones gracias a un control minucioso de todos los indicadores en juego: desde la gestión del agua y de los pesticidas hasta una siembra y recolecta más eficientes. Esto cobra especial relevancia en Latinoamérica, cuna del 31% de los recursos de agua dulce del mundo.

Además de Estados Unidos, otros países como Japón, España, Uruguay y Brasil también han comenzado a implementar este tipo de tecnología en la agricultura.

Más drones, menos comida en la basura

Hasta el momento la mayoría de los vehículos aéreos no tripulados (UAV por las siglas en inglés) para uso en el sector agrícola son pequeños y ligeros –entre 2 y 3 Kilos. En cuanto al precio, oscilan entre 6.000 y 8.000 euros para aparatos con funcionalidades concretas, hasta más de 30.000 euros con tecnología más avanzada. Este precio los hace accesibles tanto a pequeños como a grandes agricultores y ganaderos.

Los drones también ayudarían a reducir el desperdicio de alimentos. En Latinoamérica, por ejemplo, el 28% de los alimentos que se desperdician se pierden en la etapa de producción, especialmente debido a formas ineficientes o prematuras de cosechar y a condiciones excesivas de lluvia o de sequías. Entre los países más afectados por esta realidad se encuentran Brasil o Argentina.

"La incorporación de los drones a la cadena de producción agrícola también puede ayudar a adaptarse mejor y mejorar las respuestas ante eventualidades climáticas extremas, que aparentemente son cada vez más frecuentes como consecuencia del cambio climático. Esto puede ayudar a regiones vulnerables como Latinoamérica a tener más precisión y mejor optimización de recursos y de manejo de riesgos¨, dice Lampietti.

Todo indica que en los próximos años serán más los países que implementarán drones para mejorar sus sistemas de producción agrícola. Así que si ves un dron sobrevolando algún terreno de tu ciudad, no te asustes, probablemente está monitoreando tu almuerzo de mañana.

Robert Valls es productor online del Banco Mundial

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