LA NEGOCIACIÓN DE LA DEUDA GRIEGA

Tsipras califica la propuesta de Bruselas de “irreal y absurda”

El primer ministro griego pide una "solución integral" y no sólo un acuerdo con acreedores

Tsipras, el jueves en Atenas, tras regresar de Bruselas.
Tsipras, el jueves en Atenas, tras regresar de Bruselas.Kostas Tsironis (Bloomberg)

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, se ha dirigido esta tarde al Parlamento para informar sobre el rechazo de la última propuesta de los acreedores y el estado de las negociaciones y para dar la palabra a la oposición para que se pronuncie sobre ella. El líder de Syriza no ha hecho, como algunos esperaban, ningún anuncio bombástico (convocatoria de elecciones anticipadas o referéndum, por ejemplo), y sí únicamente un repaso de la contrapropuesta griega y de la “considerable distancia” que media entre ambas partes.”La proposición de los socios es irreal, absurda”, subrayó.

“Nos encontramos en la fase final y a la vez más difícil de las negociaciones. No necesitamos un acuerdo, sino una solución integral en beneficio de Grecia y también de Europa, para terminar de una vez con la incertidumbre y para dejar de hablar de una salida del euro. Nuestra propuesta era la única realista, porque está en sintonía con el mandato popular salido de las urnas y con nuestras necesidades. Esta propuesta tiene como base principal el objetivo de superávits primarios más bajos. Pero nuestros ejes principales siguen siendo los mismos: una solución integral a la insostenibilidad de la deuda, protección de las pensiones y los sueldos, recuperación de los convenios colectivos y un paquete de medidas de recuperación de la economía”, dijo Tsipras, que fue interrumpido varias veces por los aplausos de su grupo. Tras su intervención, tomó la palabra el líder de la oposición, el conservador Andonis Samarás, al que seguirá el resto de dirigentes políticos.

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Atenas lamenta que en la última propuesta de los acreedores no figuren los progresos logrados en los cuatro meses de negociación, y subraya que todo son exigencias “inaceptables”. "La decisión de juntar todos los pagos del FMI a finales de mes demuestra que nadie quiere la ruptura", subrayó el primer ministro. Entre los principales puntos de fricción están la demanda de elevar el IVA de la factura de la luz en diez puntos porcentuales (hasta el 23%) y nuevos recortes en las pensiones más bajas (el 45% del total son inferiores a 600 euros), unas peticiones “aún más dolorosas” que las planteadas por la antigua troika al Gobierno de Samarás, quien incluso se negó a aprobarlas. “La lista Jardúvelis [nombre del último ministro de Finanzas de Samarás] era más clemente que esta”, han añadido fuentes del Ejecutivo. “No puedo imaginar que haya aquí ningún diputado dispuesto a votar a favor de un aumento de la luz”, subrayó Tsipras.

Otras píldoras difíciles de tragar para el Gobierno de Atenas –y sobre todo para su ala más izquierdista- son la abolición de las jubilaciones anticipadas (en una treintena de profesiones “de riesgo”, los griegos podían jubilarse a partir de los 52-55 años), un nuevo sistema de pensiones que unifique todas las cajas existentes a partir del próximo mes de septiembre, y el mantenimiento de un polémico impuesto inmobiliario que el programa electoral de Syriza prometía suprimir de inmediato.

Con todo, son los capítulos del IVA y las pensiones los que más ampollas pueden abrir en las filas del partido en el Gobierno. El Ejecutivo ya parece resignado a encajar la supresión del IVA especial para las islas, pero juzga descabellado que las medicinas se tasen al 11% (la propuesta más baja de los socios, frente a los tres tipos, del 6%, el 11% y el 23%, que defiende Atenas). El llamado IVA turístico, hasta ahora del 6,5%, pasaría a ser del 11%, un incremento visto con inquietud por el sector.

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Otra de las llamadas líneas rojas de Atenas es una nueva reforma del mercado laboral, ya muy tocado por demandas anteriores de la troika. Los acreedores exigen ahora una revisión completa del sistema, incluidos puntos sensibles como la restauración de la negociación colectiva (otra promesa electoral de Syriza) o los despidos colectivos.

La acuciante necesidad de fondos –Atenas no ha recibido prácticamente ni un euro del segundo rescate desde hace un año-, sumada a las tensiones internas en Syriza por hacer demasiadas concesiones a los acreedores, se combinan en un panorama explosivo, en el que gana terreno la posibilidad de una nueva convocatoria de elecciones, algo que determinados miembros del Gobierno no se cansan de repetir (y que respalda el 37% de los ciudadanos, según una encuesta hecha pública hoy). Algunos, incluso, apuntan la fecha del 28 de junio, es decir, dos días antes de que expire la prórroga del segundo rescate –del que quedan por percibir 7.200 millones, supeditados a la firma de un acuerdo con los socios- y de que venza el plazo para pagar al Fondo Monetario Internacional los 1.600 millones que Grecia le adeuda en junio, tras agrupar todos los pagos del mes.

Grecia vuelve a mirar a Rusia

Tras la proliferación de preocupantes mensajes sobre la anunciada participación griega en el gasoducto ruso Turkish Stream, rebautizado como TurkStream (y aquí llamado Greek Stream), Atenas ha pasado a la ofensiva e intensificado sus contactos con Rusia. El primer ministro, Alexis Tsipras, conversó este viernes telefónicamente con el presidente Vladímir Putin sobre asuntos energéticos y de cooperación económica.

Grecia se está planteando aceptar la propuesta rusa de integrarse en el banco de los BRICS, anunció el ministro de Reconstrucción Productiva y Energía, Panayotis Lafazanis, en un momento en que la relación con Occidente se resiente tras la falta de acuerdo en Bruselas. El acercamiento a Moscú se considera una baza de peso en manos griegas en una negociación con Bruselas cada día más política y menos económica.

La obra del gasoducto de Gazprom, que sustituye al cancelado South Stream, empezará a finales de este mes, pero aún hay tiempo para que Eslovaquia desbanque a Grecia del proyecto; el primer ministro Robert Fico vendió el martes a su homólogo ruso, Dmitri Medvédev, un trazado que conduciría el gas hasta el corazón de Europa a través de Bulgaria, Rumanía, Hungría y finalmente Eslovaquia, orillando a Grecia, que sólo vería pasar el TurkStream por encima de su frontera. Moscú evitaría así los riesgos de un colapso de Grecia si las negociaciones fracasan. El Kremlin no ha decidido la ruta definitiva, según fuentes cercanas a Gazprom.

También EE UU es contrario a que el gasoducto pase por Grecia (que tenía previsto invertir 2.000 millones de euros en su tramo). Lafazanisha criticado la postura estadounidense.

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