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Colombia se concentra en los eslabones más fuertes del narcotráfico

El presidente impulsará alianzas con otros países para hacerle frente al lavado de activos

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, el domingo.
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, el domingo. AFP

Hace dos semanas, cuando el Consejo Nacional de Estupefacientes de Colombia anunció que el país dejará de fumigar por vía aérea los cultivos de coca con glifosato, se sabía que esta decisión derivaría en un cambio interno en la lucha contra las drogas. Por eso, los analistas advertían que lo que venía era un camino de incertidumbre ya que en esos ajustes está la suerte de la política de drogas.

Este martes, el presidente Juan Manuel Santos anunció que a nivel interno se concentrará en atacar otros eslabones de la cadena del narcotráfico que involucran a las organizaciones criminales, y “no a los campesinos”, así como en hacer alianzas con otros países para hacerle frente al lavado de activos y al comercio de precursores químicos. “¿Qué sacamos con encarcelar campesinos o consumidores? Debemos seguir atacando los eslabones más fuertes de la cadena”, dijo el mandatario ante representantes de organismos de seguridad de 106 países.

Santos destacó que ese reenfoque a nivel interno de la lucha contra las drogas, pasa por la firma de un acuerdo de paz con las FARC

Santos también explicó que Colombia se concentrará en incrementar la erradicación manual de los cultivos de coca, pero con el ingrediente adicional de que esta política se centrará en mejorar las condiciones de las comunidades que siembran la coca. “Pondremos en marcha una estrategia mucho más efectiva de sustitución de cultivos que no solo ofrezca una alternativa productiva a los campesinos que dejen de sembrar coca, sino que garantice mejores condiciones de vida a las comunidades, con una presencia estatal más pertinente”.

Este abandono estatal era uno de los reclamos que hacían expertos en drogas como Juan Carlos Garzón del Wilson, investigador colombiano del Woodrow Wilson Center, quien en un análisis reciente recalcó en que hay un común denominador en las regiones de Colombia donde se produce la coca: “el aislamiento geográfico, el rezago económico, la ausencia de las capacidades efectivas del Estado, así como la presencia de grupos armados al margen de la ley”.

El jefe de Estado también destacó que ese reenfoque a nivel interno de la lucha contra las drogas, pasa por la firma de un acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC. “Si se firma la paz, lograremos que la contraparte, el adversario que se lucra del tráfico de drogas ilícitas, que defiende el negocio, sea ahora parte de la construcción de esa solución”, dijo.

El costo que ha tenido que pagar Colombia en la lucha contra las drogas ha sido demasiado alto. El mandatario recordó que el narcotráfico llegó a ser una amenaza a la estabilidad del país y un grave problema para la seguridad nacional, en el que ha invertido sus mayores esfuerzos para combatirlo con un saldo de casi un millón de capturas en los últimos 20 años. Por eso Santos ha reconocido que ese esfuerzo revela “el tamaño de la crisis social que ha significado en Colombia la influencia del narcotráfico”.

Ahora, sin grandes mafias, el negocio del narcotráfico se ha atomizado y el país se enfrenta a organizaciones criminales más pequeñas y locales, pero que se renuevan muy fácilmente cuando pierden a su líder.