La fuga de un político peruano acaba con un ministro de Bolivia

El representante saliente atribuyó la huida del empresario Martín Belaunde a la complicidad de unos "malos policías" bajo su mando

La ministra de Exteriores peruana y el de Justicia.
La ministra de Exteriores peruana y el de Justicia. Andina (EFE)

La fuga el domingo de un político peruano acusado de corrupción en su país y detenido en Bolivia a la espera de la extradición, ha ocasionado la caída del ministro de Gobierno de este país, Hugo Moldis. En su lugar, han colocado a Carlos Romero, que ocupará el cargo por segunda vez.

A Moldis se lo responsabilizó de no haberse asegurado de que el arresto domiciliario que guardaba desde enero en La Paz Martín Belaunde Lossio, exasesor de campaña del presidente peruano Ollanta Humala, fuera efectivo. El ministro saliente atribuyó la fuga a la complicidad de unos "malos policías" bajo su mando. Simultáneamente, el presidente Evo Morales aseguró que el Gobierno hasta ahora había tenido "mucha paciencia con la Policía", y que impulsaría cambios de fondo en la institución, que se mostró incapaz de mantener bajo resguardo a Belaunde y, antes, a otros detenidos notables.

A fines del año pasado, Belaunde estuvo a punto de ser detenido en el Perú por supuestamente haber obtenido contratos públicos ilegales para empresas con las que estaba vinculado personalmente. Se declaró "perseguido político" y viajó a Bolivia como indocumentado. Solicitó refugio político y se albergó en casa de unos parientes bolivianos, que hoy se hallan detenidos por presunta complicidad con su fuga. La condición de refugiado le fue negada en enero por las instancias estatales, lo que condujo a su detención domiciliaria, a la espera de su extradición.

Moldis dijo que había riesgo de que se fugara, dada la dificultad de mantenerlo en una casa en un barrio residencial de La Paz

El Gobierno boliviano consideró a Belaunde, que es el centro de una gran controversia política y judicial en el Perú, como un "corrupto" que debía ser entregado a las autoridades de su país inmediatamente. Sin embargo, no pudo proceder de esta manera por un juicio que el acusado promovió para frenar su extradición. Este terminó hace un par de semanas con un fallo en su contra.

Poco después del fallo, Moldis dijo que había riesgo de que el peruano se fugara, dada la dificultad de mantenerlo resguardado en una alejada casa en un barrio residencial de La Paz. Sin embargo, no se tomaron medidas adicionales de seguridad. El Gobierno cree que el escape se realizó con la complicidad de los tres policías asignados a vigilar al detenido, los cuales fueron arrestados y están siendo investigados. La prensa habla de la existencia de vínculos entre estos efectivos y algunos altos oficiales.

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Inmediatamente después de reconocer que Belaude había desaparecido, el Gobierno anunció una operación policial de emergencia para capturarlo antes de que lograra salir del país, la cual no ha dado ningún resultado hasta ahora. Moldis no apareció en la conferencia de prensa en la que se hizo el anuncio, lo que anticipaba el desenlace de hoy.

La defensa de Belaunde argumentó que la mala situación judicial que enfrentó su cliente se debió a la presión política del presidente Humala sobre las autoridades bolivianas. Estas rechazaron esta acusación, pero se alinearon abiertamente con la posición del país vecino. "Bolivia no es basurero de corruptos", llegó a decir sobre este caso Evo Morales. La fuga del exasesor peruano pone al presidente Morales en una coyuntura embarazosa, en especial de cara a un encuentro binacional peruano-boliviano que debe realizarse en pocas semanas.

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