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Grecia, Bulgaria y Turquía unen fuerzas contra la inmigración

Los tres países crearán un centro de intercambio de información para acabar con las mafias que tratan con los desplazados por los conflictos

Un grupo de sirios anda hacia la frontera entre Grecia y Macedonia.
Un grupo de sirios anda hacia la frontera entre Grecia y Macedonia. REUTERS

La segunda puerta de entrada a la Unión Europea (UE) para inmigrantes irregulares que huyen principalmente del conflicto armado en Oriente Próximo pasará a estar desde este esta semana algo más controlada. Bulgaria, Grecia y Turquía —este último no forma parte de la UE— han firmado este lunes 25 de mayo un acuerdo trilateral para luchar contra las mafias que operan en esta pequeña pero congestionada frontera terrestre. "A lo largo de 2014, más de 11.000 inmigrantes entraron de manera irregular en Bulgaria", según fuentes diplomáticas que aseguran que durante el primer trimestre del pasado año casi 3.000 inmigrantes fueron detenidos en la frontera entre Bulgaria y Turquía.

El acuerdo, que se ha firmado en Sofía entre los ministros de Interior de los tres países, consistirá en la construcción de un centro de información conjunta que tendrá su base en algún punto equidistante a la frontera que aún no se ha hecho público. Fuentes diplomáticas, sin embargo, aseguran que será en territorio búlgaro, pues se presume que éste sea el país que lidere la misión. Tendrá, en principio, una duración aproximada de tres años aunque aún no hay confirmación oficial sobre este punto.

La medida estaba prevista entre las conclusiones aprobadas el pasado 23 de abril en Bruselas por el Consejo de Ministros de Exteriores de la UE, que pedía que se ejecutara lo antes posible. Con este nuevo acuerdo se fortalecerá el “intercambio de información”, insisten las mismas fuentes, para atajar el problema de la inmigración, especialmente en lo que respecta a la identificación de las mafias que operan con "droga, armas y personas". El centro de información será gestionado por funcionarios de policía y aduanas de los tres países involucrados.

Turquía, que aunque no forma parte de la UE sí tiene acuerdos muy estrechos de colaboración con Bruselas, se está convirtiendo en una especie de embudo donde los desplazados por las guerras —principalmente de Irak, Siria y Afganistán— aguardan entrar a territorio comunitario: bien por la peligrosísima vía marítima hasta dar con tierra en alguna isla griega del Egeo o bien por la vía terrestre a través de Bulgaria. Es en este punto en el que a partir de ahora se centrarán las autoridades de los tres países vecinos gracias a este acuerdo.

Los inmigrantes que deciden aventurarse a pie desde Turquía no solo tienen que hacerlo a hurtadillas, sino que deben atravesar una enorme valla fronteriza que el Gobierno de Sofía no deja de ampliar. A principios de año la verja antiinmigración medía unos 30 kilómetros. El Ejecutivo búlgaro anunció entonces la ampliación de la valla metálica hasta los 82 kilómetros, según Efe. En este mismo punto existen unos tres puestos de control o check points y hay otros dos en construcción, según las autoridades búlgaras.

Tanto Grecia como Bulgaria criticaron en los pasillos de Bruselas la estrategia de Inmigración que la Comisión Europea presentó el pasado 13 de mayo en el “Mediterráneo central”. Los países limítrofes de la UE por el Este exigieron, sin embargo, una estrategia más amplia.

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