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Un político peruano escapa de su arresto domiciliario en Bolivia

Martín Belaunde, exasesor del presidente Ollanta Humala, está acusado de corrupción

Martín Belaunde
Martín Belaúnde, en una fotografía del 13 de mayo. REUTERS

Martín Belaunde Lossio, exasesor de campaña del presidente peruano Ollanta Humala, escapó del arresto domiciliario que guardaba desde enero en La Paz a la espera de su extradición. A fines del año pasado, Belaunde estuvo a punto de ser detenido en el Perú por supuestamente haber obtenido contratos públicos ilegales para empresas con las que estaba vinculado personalmente. Se declaró “perseguido político” y viajó a Bolivia como indocumentado. Solicitó refugio político y se albergó en casa de unos parientes bolivianos, que hoy se hallan detenidos por presunta complicidad con su fuga. La condición de refugiado le fue negada en enero por las instancias estatales, lo que condujo a su detención domiciliaria, a la espera de su extradición. 

El Gobierno boliviano consideró a Belaunde, que es el centro de una gran controversia política y judicial en el Perú, como un “corrupto” que debía ser entregado a las autoridades de su país inmediatamente. Sin embargo, no pudo proceder de esta manera por un juicio que el acusado promovio para frenar su extradición. Este terminó hace un par de semanas con un fallo en su contra.

Poco después del fallo, el ministro de Gobierno, Hugo Moldis, expresó que había riesgo de fuga de Belaude, dada la dificultad de mantenerlo resguardado en una alejada casa en un barrio residencial de La Paz. Este domingo, el gobierno ha afirmado que probablemente el escape se realizó con la complicidad de los tres policías asignados a vigilar al detenido, los cuales han sido arrestados y están siendo investigados. El Gobierno también anunció una operación policial de emergencia para capturar al peruano antes de que logre salir del país. Sin embargo, en el pasado reciente se han producido no menos de tres exitosos escapes de notorios perseguidos por la justicia boliviana, que encontraron la forma de escabullirse a través de las enormes y poco habitadas fronteras del país.

La defensa de Belaunde argumentó que la mala situación judicial que enfrentó su cliente se debió a la presión política del presidente Humala sobre las autoridades bolivianas. Estas rechazaron esta acusación, pero se alinearon abiertamente con la posición del país vecino. “Bolivia no es basurero de corruptos”, llegó a decir sobre este caso Evo Morales. La fuga del exasesor peruano pone al presidente Morales en una coyuntura embarazosa, en especial de cara a un encuentro binacional peruano-boliviano que debe realizarse en pocas semanas.

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