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Cameron inicia la renegociación de la posición de Reino Unido en la UE

El primer ministro Tsipras lanza una ofensiva diplomática para salvar la deuda griega

Tsipras lanza una ofensiva diplomática para salvar la deuda griega
Cameron, flanqueado por Tusk (izquierda) y Juncker, este viernes en Riga. AFP

El primer ministro británico, David Cameron, lanzará este viernes en la cumbre de la UE en Riga su campaña negociadora para que la Unión emprenda reformas antes de la consulta popular que ha prometido. Cameron ha asegurado que anunciará allí oficialmente a los Veintiocho que en 2017 Reino Unido celebrará un referéndum sobre la permanencia en la UE. El otro gran asunto sobre la mesa en el encuentro de jefes de Estado y de Gobierno en la capital de Letonia son las negociaciones con Grecia.

Cameron espera lograr antes de 2017 varias reformas que ofrecer a sus ciudadanos como pruebas de buena voluntad europeas. Entre ellas destaca la posibilidad de permitir que los países miembros regulen el acceso de los inmigrantes a los servicios sociales, incluso los procedentes de otros países miembros de la UE. También, zafar a Londres del compromiso de tender hacia una mayor convergencia que plantean los tratados europeos, o introducir una cláusula que permita a los Parlamentos nacionales bloquear legislación europea.

Martin Schulz, presidente del Europarlamento, ha asegurado que Cameron no ha sido recibido con ninguna hostilidad en Riga por parte de los socios: “No espero que el debate hoy con Cameron sea más difícil de lo habitual. Los debates con David Cameron son siempre difíciles, aquí o en cualquier parte”.

Las conversaciones entre Grecia y los socios de la Unión Europea también se intensifican ante la proximidad del 5 de junio, fecha para la que Atenas amenaza con el impago de un vencimiento de 300 millones de euros al Fondo Monetario Internacional (FMI) si no recibe ayuda europea. Aprovechando la cumbre de Riga, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, se reunió anoche con Angela Merkel y François Hollande, y este viernes tiene previsto un nuevo encuentro con Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, para abordar estas negociaciones.

A última hora de la noche, tras la cena de jefes de Estado en la capital letona, Tsipras, Merkel y Hollande se encontraron en un hotel a las orillas del río Daugava, apartado del centro, y permanecieron reunidos dos horas. Los portavoces de los tres han transmitido que la conversación tuvo un tono constructivo, pero los matices son innegables: mientras Tsipras se mostró eufórico la mañana del viernes anunciando que estaban cerca de desbloquear la situación, Merkel declaró que aún queda “muchísimo trabajo por delante” antes de cerrar un acuerdo. Se centró en cómo liberar los fondos que habían sido previstos por los acreedores internacionales (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) para Grecia. Tsipras planteó su deseo de cerrar un acuerdo que ofrezca una solución a largo plazo para la crisis griega y no tan sólo un breve respiro.

Merkel y Hollande se mostraron favorables a esta estrategia a largo plazo, pero insistieron en la necesidad de que Grecia transija en algunas de las reformas que le exigen sus acreedores. La reforma laboral, las pensiones, los impuestos y el salario mínimo siguen siendo los principales escollos de la negociación, porque Tsipras los marcó como líneas rojas en su programa electoral.

El portavoz del Gobierno griego, Gavriil Sakelaridis, se ha mostrado este viernes optimista sobre un acuerdo antes de finales de mes e insistió en que "se dan todas las condiciones" para lograrlo. Antes de la reunión trilateral de anoche, el francés Hollande aseguró que su intención y la de la alemana Merkel no era la de suplantar al conjunto de negociadores europeos, y que no sería en Riga donde “se negociara la cuestión de Grecia", pero afirmó que el encuentro permitiría “preparar las sesiones que se esperan, especialmente la reunión del Eurogrupo a finales de mes o a principios de junio".

Grecia no tiene recursos suficientes para hacer frente al pago de sus obligaciones internacionales en junio, cuando tiene que abonar 1.500 millones de euros al FMI, comenzando por los 300 millones de este próximo día 5. Bruselas quiere evitar a toda costa ese impago porque podría provocar una sacudida en los mercados y volver a desestabilizar la eurozona.

Un acuerdo entre las instituciones acreedoras y Grecia que cuente con el beneplácito de los socios de la eurozona es necesario para cerrar la revisión de las condiciones asociadas al segundo rescate concedido al país, así como para poder desembolsar los 7.200 millones de euros pendientes del programa, necesarios para hacer frente a todos los pagos pendientes.

Preguntado al respecto del encuentro de este viernes con Tsipras, que sucederá una vez que haya concluido la cumbre, a las 13.30 españolas (14.30 en Letonia), Juncker se limitó ayer a recordar que el tema griego no está en la agenda oficial del encuentro. Sin embargo, el programa de Riga, centrado en los acuerdos para estrechar la Asociación Oriental con seis países del Este (Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania) amenaza por verse canibalizada por las turbulencias de los propios países de la Unión Europea. Sin grandes avances en el Este tras la crisis y Ucrania y los roces con Rusia, las miradas parecen puestas en temas domésticos europeos, como las cuotas de acogidas de migrantes, la crisis griega y la amenaza británica de abandonar la Unión si sus demandas no son atendidas.