Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Aquí está todo colapsado”

Una cooperante describe la "devastada" Katmandú desde su casa en la región nepalí

Terremoto en Nepal
Dos mujeres, este domingo, ante un edficio destruido en la región de Katmandú. EFE

Cuando sintió el primer temblor, "pequeño y de unos pocos segundos", Silvia Casavilica pensó que todo había acabado ahí. "No le di más importancia porque cesó muy rápidamente", apostilla esta peruana de 36 años, que ya vivió en 2007 el seísmo que asoló su país y que se encontraba este sábado en su apartamento del barrio de Lalitpur (Katmandú), en una cuarta planta, cuando comenzó el terremoto que ha dejado en Nepal más de 2.000 muertos. Pero esa sacudida a la que se refiere esta cooperante de la ONG Plan International era sólo el prólogo. "Porque, de inmediato empezó una vibración muy fuerte. Y yo sentía que iba a salir volando por el balcón", relata al otro lado del teléfono desde su propia casa, a la que ha vuelto para poder tener acceso a internet y teléfono, tras pasar la noche en la oficina de su organización. "Está en un edificio más seguro", apostilla.

Casavilica relata que, cuando el terremoto golpeaba su hogar, se "abrazó" a una columna porque no podía mantenerse en pie. Las cosas salían disparadas de los estantes. Los objetos le golpeaban en las piernas, donde los moratones ya han aparecido un día después. "El seísmo fue larguísimo. Nunca paraba", rememora la peruana, encargada de la recogida y gestión de fondos de la ONG en Nepal. Tras el temblor, la cooperante salió con sus vecinas fuera del edificio. Los cristales de las ventanas habían estallado. Y recorrieron, entonces, las avenidas de una ciudad devastada: "Aquí, las personas han amanecido en las calles porque están asustados. No quieren volver a sus casas. No deja de haber réplicas".

Muchos edificios se han venido abajo, sobre todo en el extrarradio, donde se encuentran los barrios más pobres. "Y de los que quedan en pie, muchos tienen grietas. Aquí, en resumen, todo ha colapsado", remacha la latinoamericana, que ya logró contactar con su familia, residente en Lima. "Esta noche creo que dormiré en mi apartamento. El dueño de mi edificio no se ha quedado, y las autoridades han dicho que durante la noche habrá réplicas. Pero, de momento, pienso que aquí estoy segura", afirma Casavilica, que pasó, a lo largo de su carrera, por otros países conflictivos: como Yemen y Uganda. Y que no piensa dejar ahora Nepal: "Mi madre me dice que vuelva. Pero este es mi trabajo. No puedo irme cuando más me necesitan".

"Trabajamos para que no se congelen"

Los integrantes de la ONG Plan International se han desplegado ya por Nepal. "Hemos enviado dos camiones con ayuda desde nuestra oficina en Birgunj, en la frontera con la India. Nuestros compañeros también están comprando tiendas de campaña para quienes duermen fuera de las casas", relata Tanya Barron, director general de la ONG, que cuenta que la destrucción se hace "más y más visible cuanto más nos acercamos a Katmandú". "Las noches en la zona montañosa son frías y las personas no están preparadas para dormir a la intemperie, especialmente con los bebés y los niños muy pequeños", apostilla la cooperante, que se dirige hacia la capital del país y que insiste en que los primeros trabajos se centran "en que la gente no se congele".

Mattias Bryneson, director del Plan de Nepal de la ONG, describe un país devastado: "Hay edificios colapsados, escuelas seriamente dañadas y muchas carreteras bloqueadas en las zonas rurales debido a los deslizamientos de tierra", afirma el cooperante, que recalca que está empezando a llover en muchas áreas, lo que dificulta las labores de atención.

Más información