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México augura un descenso de la tensión con Venezuela

El Gobierno de Peña Nieto apuesta por el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba

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El presidente de México habla a su llegada a la Cumbre de las Américas. EFE

La Cumbre de las Américas augura un nuevo mapa de equilibrios en Latinoamérica. Menos tensión, más diálogo. Esa es la perspectiva de México, uno de los jugadores centrales del área. Con 120 millones de habitantes y una tradición en política exterior caracterizada por su independencia, el mayor país hispanohablante apuesta con fuerza por el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba. “Es histórico y positivo. México siempre ha defendido la inclusión de Cuba en los mecanismos internacionales. Ahora bien, se trata de un proceso y debe mantenerse en el tiempo con el diálogo”, señala la subsecretaria mexicana de Exteriores, Vanessa Rubio.

Para la diplomacia mexicana, el nuevo rumbo debe permitir abrirse a la región a discusiones centradas en factores productivos y de mejora de calidad de vida, como la educación o la salud. Pero reducida la fricción histórica entre Washington y La Habana, aún quedan abiertos interrogantes clave, como el derrotero de Venezuela.

 A diferencia de lo que señalan otros observadores, la subsecretaria advierte signos de una bajada de la crispación internacional con el país petrolero. “Sentimos que ha habido una distensión importante y que los canales de diálogo con EE UU han mejorado”, señala.

Este descenso de la litigiosidad política corresponde a una actitud muy extendida en la cumbre de Panamá. Desde Brasil hasta Estados Unidos están haciendo presión para que el díscolo presidente venezolano, Nicolás Maduro, evite las fricciones y no distraiga a la reunión de su objetivo primordial. Aún así, la respuesta final del régimen chavista, más solo que nunca tras el acercamiento de Cuba a Estados Unidos, sigue siendo una incógnita.

La dura denuncia lanzada por 25 expresidentes iberoamericanos, entre ellos los españoles Felipe González y José María Aznar, contra la persecución política de opositores emprendida por Maduro, puede ser aprovechada por Venezuela para un sonoro contraataque. Ante esta posibilidad, México mantiene su habitual distancia. “Es importante que se escuchen las distintas voces, incluidas las de expresidentes. Y la posición de México sobre situación interna ha sido siempre clara: pide el diálogo entre las partes, pero también respeta la autodeterminación y la soberanía venezolana”, dice la subsecretaria mexicana.

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