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Kerry dice que la negociación nuclear ha llegado al momento decisivo

El presidente de Irán ve factible un acuerdo nuclear con EEUU

El jueves 26 retoman las negociaciones para alcanzar un acuerdo marco a fin de mes

Kerry
El secretario de Estado Kerry este sábado en Lausana. AFP

“Hemos avanzado, pero aún quedan diferencias importantes”, ha resumido el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, tras la última ronda de negociaciones nucleares con Irán, en una comparecencia ante la prensa este sábado. Sus palabras parecían dirigirse sin embargo al líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, quien tiene la última palabra en los asuntos de seguridad nacional. “Es el momento de tomar decisiones clave, y dejar correr el tiempo no las va a hacer más fácil”, ha declarado Kerry antes de subrayar que las grandes potencias están unidas al respecto.

A diez días de que venza el plazo que los negociadores se dieron para alcanzar un acuerdo marco, aumenta la expectación sobre la marcha de las conversaciones, que se reanudarán el próximo jueves. De lograrse un pacto, no sólo sería un hito para Irán, que recuperaría su posición de potencia regional. Su reintegración en la comunidad de naciones, tras años de ostracismo agravado por el descubrimiento de su programa nuclear secreto en 2002, facilitaría la cooperación en la lucha contra el Estado Islámico, la estabilidad de Irak, la guerra civil siria y otros problemas derivados de la brecha sectaria que se ha abierto en Oriente Próximo.

Salida de EE UU de Yemen

La matanza del viernes en Saná obligó a reaccionar este sábado tanto al presidente yemení, Abdrabbo Mansur Hadi, como a su principal valedor, Arabia Saudí. Mientras Hadi hacía su primera comparecencia televisada al país desde que escapó de los rebeldes Huthi el pasado febrero, Riad emitía un comunicado convocando a todas las partes a una conferencia. La noticia de que EEUU había retirado de Yemen al último contingente de sus fuerzas especiales vino a confirmar la situación desesperada en que se encuentra ese empobrecido país árabe.

“Devolveremos la seguridad al país e izaremos la bandera de Yemen sobre el Monte Marran en Saada”, prometió Hadi en referencia al feudo Huthi en el norte del país. Sus palabras sonaban como un llamamiento a las armas. Sin embargo, dejó la puerta abierta a un arreglo negociado al hacer un llamamiento a ese grupo rebelde a que participe en las conversaciones de paz que Arabia Saudí ha convocado.

Durante la última ronda negociadora, que concluyó el viernes en Lausana (Suiza), representantes de EE. UU., China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania han tratado de limar diferencias con Irán sobre los límites a su controvertido programa atómico. El objetivo es retrasar un año el tiempo que Teherán necesitaría para fabricar una bomba, si llegara a tomar esa decisión. Aunque no ha trascendido el borrador sobre el que al parecer están trabajando, el hecho de que Kerry haya permanecido al frente del equipo estadounidense dice mucho sobre el estado del proceso.

“Estoy convencido de que es posible alcanzar un acuerdo y no hay nada que no pueda resolverse”, había manifestado poco antes el presidente iraní, Hasan Rohani, quien llegó al poder en 2013 con la promesa de reconciliar a su país con el mundo. Esa necesidad es la que parece haber convencido a los dirigentes iraníes, incluido el ayatolá Jamenei, de aceptar una moratoria en sus ambiciones nucleares para salir del atolladero.

El optimismo de Rohani contrasta no obstante con las declaraciones de funcionarios iraníes y occidentales que durante los últimos días admitían que las partes aún estaban aún bastante alejadas a pesar de su voluntad de lograr el pacto. Irán quiere el levantamiento inmediato de todas las sanciones que lastran su economía, sin embargo al otro lado de la mesa se propone un levantamiento escalonado para asegurarse de que cumple sus compromisos.

Además, siguen existiendo diferencias en cuanto a la duración de los límites que Teherán está dispuesto a aceptar. De acuerdo con algunas filtraciones que se han producido en Lausana, Francia está presionando para que se fije una moratoria larga. De ahí la mención de Kerry a la unidad de las seis naciones que negocian con Irán. Pero alguna diferencia debe de existir cuando el secretario de Estado iba a reunirse en Londres con sus homólogos británico, francés y alemán, tras haber conferenciado por teléfono con los ministros ruso y chino.

“Francia quiere un acuerdo, pero uno que sea robusto y que realmente garantice que Irán tendrá acceso a energía nuclear civil, pero no a la bomba atómica”, aclaraba este sábado el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, en la cadena de radio Europe1.

También hay desconfianza por parte de Irán. A pesar del salto cualitativo que supuso la implicación directa y activa de EE. UU. a partir de noviembre de 2013, el ayatolá Jamenei, sin cuyo visto bueno jamás se hubiera llegado hasta la actual fase de la negociación, no ha dejado de alertar contra las intenciones de Washington.

“Su objetivo es poner a la gente contra el sistema [de la República Islámica]”, ha advertido el líder supremo una vez más este sábado, en un discurso con motivo del año nuevo persa transmitido en directo por PressTV.

En medio de continuos gritos de “Marg bar Amerika!” (¡Muerte a América!), Jamenei ha insistido en la necesidad de que el levantamiento de las sanciones se vincule a la firma del acuerdo nuclear y no al proceso de verificación posterior, algo que ha calificado de “inaceptable”. El mandatario también ha subrayado que la negociación con Estados Unidos no incluye asuntos regionales, en contra de lo esperado y de lo que su propio ministro de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, ha dado a entender en alguna ocasión.

La víspera, sin embargo, el líder hizo un gesto de apoyo al equipo negociador, que dirige Zarif, al declarar el nuevo año persa como el de “la unidad y la cooperación entre el pueblo y el Gobierno”, algo que los iranólogos interpretaron como un muro de contención a las críticas de los ultraconservadores.

Tal como ha dejado claro Kerry, los negociadores aún no han llegado a la meta. “Es una cuestión de voluntad política y de tomar decisiones difíciles”, ha asegurado.

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