EN CORTO | ÁLEX AYALA

“Como Blancanieves, soy ingenuo por naturaleza”

El escritor Álex Ayala, responde al carrusel de preguntas de este diario

Álex Ayala.
Álex Ayala.

Álex Ayala se suele presentar como español de nacimiento, boliviano de corazón y tartamudo de vocación. A sus 36 años, ha sido director del dominical de La Razón, de Bolivia, donde ha publicado el libro de crónicas Los mercaderes del Che, también editado en España.

Pregunta. ¿Quién es su lector perfecto?

Respuesta. El memorioso. Tengo amigos que recuerdan citas magistrales y pasajes inolvidables 10 años después de haber leído un libro. Yo en ese sentido soy un desastre. Suelo olvidarme de todo.

P. ¿Qué libros están normalmente en su mesa de dormir?

R. Casi siempre tengo a mano Fama y oscuridad, de Gay Talese. Reviso a menudo Elogios criminales, del peruano Julio Villanueva Chang. O también obras de otros autores latinoamericanos, como Martín Caparrós, Leila Guerriero, Marco Avilés, Daniel Titinger, o Salcedo.

P.¿Qué libro le cambió la vida?

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R. La vida de una vaca. Me encantó que el periodista chileno Juan Pablo Meneses se comprara una ternera viva recién nacida para escribir sobre la industria de la carne en Argentina.

P. ¿A qué personaje literario se asemeja?

R. ¿Blancanieves? Soy ingenuo por naturaleza. Y lamentablemente he tenido que pagar más de una vez por mis meteduras de pata, por comer de la manzana equivocada.

P. ¿Cuáles son sus influencias literarias?

R. Admiro mucho la habilidad de García Márquez para trabajar con los detalles mínimos. En su momento, me cautivó el estilo fresco y directo de Roberto Bolaño. Y sigo mucho a los autores que demostraron que el mejor periodismo no tiene nada que envidiar al cuento o la novela. A gente como Gay Talese, Susan Orlean, Norman Mailer, Joseph Mitchell, Francisco Goldman, Jon Lee Anderson y un larguísimo etcétera.

P. ¿Qué libro regalaría a un niño para introducirlo en la literatura?

R. Cualquiera que no tenga demasiada letra. Por ejemplo, los de Astérix y Obélix o los de Tintín. Yo me inicié con ellos.

P. ¿Qué libro (o reportaje) le hubiese gustado haber escrito?

R. Hiroshima, de John Hersey. Es un libro delicioso, intenso y sobre todo humano. Porque nos conecta con una tragedia casi sin que nos demos cuenta.

P. ¿Qué lo deja sin dormir?

R. Hasta hace un par de años, mis vecinos. En el edificio en el que vivía con mi familia teníamos uno loco y violento que nos hacía bullying constantemente. Y había otro lleno de obsesiones que se molestaba ante el mínimo ruido, incluso cuando uno iba al baño a echar una meadilla. Él segundo me recordaba a Jack Nicholson en la película Mejor imposible.

P. ¿El mejor souvenir que recuerda?

R. De pequeño, solía robar pelotas de futbolín y armaba una especie de altar con ellas en un rincón de mi cuarto. Quizás no clasifican como “souvenir”. Pero para mí eran un bello trofeo.

P. ¿Qué le reprochan sus amigos?

R. Me dicen que soy un pesado, que repito las cosas cien mil veces. Pero creo que me lo acaban perdonando, quizás porque soy tartamudo. ¿Te conté que repito las cosas cien mil veces?

P. ¿Qué hay siempre en su nevera?

R. No soy muy fan de la nevera. Lo mío son los paquetes de galletas y los guardo en un armario de la cocina.

P. ¿Qué es un buen fin de semana?

R. Cuando hace mal tiempo, me pongo en modo gringo: cama, libro, película, serie y pizza hasta atragantarme. Cuando hace bueno, me gusta agarrar el coche, dar un paseo con la familia y comer fuera, también hasta atragantarme. Al final, todo es una excusa para tragar hasta reventar.

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