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Tsipras avisa de las dificultades que quedan pese al acuerdo con la UE

“El viernes dimos un paso decisivo, dejando atrás la austeridad y los rescates" asegura

Tsipras a la llegada de la reunión ministerial de hoy en Atenas.
Tsipras a la llegada de la reunión ministerial de hoy en Atenas. AFP

Grecia ha ganado tiempo. Cuatro meses, tan solo, y unas condiciones que no parecen sino una victoria pírrica para las pretensiones iniciales del Gobierno de Atenas pero que de momento alejan el fantasma de una salida del euro o, lo más probable, un corralito para frenar la sangrante fuga de capitales (mil millones salieron el viernes del país, según fuentes bancarias citadas este sábado por la agencia Reuters; un total de 20.000 millones desde diciembre).

“Hemos ganado tiempo. La economía griega y el Gobierno no han sido estrangulados, como tal vez fuera el plan de muchos fuera y dentro del país

De poco sirvieron los ímprobos esfuerzos de Yanis Varoufakis, ministro de Finanzas, al presentar el viernes por la noche en Bruselas como un triunfo lo que muchos en Grecia ven únicamente como un periodo de gracia sujeto a demasiadas condiciones: la lista de reformas concretas que debe presentar a sus socios el lunes, punto de partida del acuerdo y condición sine qua non del mismo; el hecho de gobernar tan a corto plazo, sin gastar y con el calendario en contra o, en fin, el regreso a las arcas europeas del fondo de recapitalización bancaria (11.000 millones) frente a los escasos 1.900 millones que recibirá Atenas de los beneficios que las operaciones con bonos griegos han dado a los bancos centrales.

“El viernes dimos un paso decisivo, dejando atrás la austeridad, los rescates y la troika. Hemos ganado la batalla, pero no la guerra. Por delante nos aguardan muchas dificultades. Hicimos fracasar el plan de las fuerzas conservadoras en Grecia y en el extranjero para asfixiar a nuestro país y demostramos que Europa es un espacio para la negociación y los compromisos beneficiosos para las partes”, dijo el primer ministro en su alocución.”, afirmó en un discurso televisado el primer ministro, Alexis Tsipras, a quien la prensa griega, como la alemana, concede un protagonismo decisivo, vía telefónica, en la forja del acuerdo con el Eurogrupo en detrimento de su temperamental ministro de Finanzas. En la misma línea se había pronunciado el viernes en Bruselas Varoufakis: “Hemos dejado atrás el rescate. Es sólo un paso, pero todo logro comienza así, con un simple paso”.

Ningún miembro del Gobierno, de Tsipras al portavoz y viceversa, se saltó por tanto este guion, un mensaje en clave política para salvar la cara –cuando más del 80% de la ciudadanía respalda al Ejecutivo en las negociaciones- y vender las escasas ventajas del acuerdo.

Asfixia

Pero, donde el Ejecutivo aseguraba ver alivio, los medios griegos sólo veían asfixia, la palabra más repetida en titulares y editoriales. Asfixia en el calendario, en los plazos; asfixia en el marco y en el contexto (“hemos recogido un país con las arcas vacías”, recordó Tsipras), o asfixia en fin por la propia inexperiencia del Ejecutivo, que lleva menos de un mes en el cargo, frente a los halcones del Eurogrupo y, en especial, de Alemania, secundada a la hora de apretar las clavijas a Atenas por España y Portugal: “Estas tres semanas [de negociaciones] han sido muy duras para un Gobierno nuevo… que, es obvio, no intentamos engañar a nadie, no tiene la experiencia relevante”, asumió el portavoz, el más joven de todos los miembros del Gabinete.

Fuentes gubernamentales apuntaron este sábado que Atenas “proseguirá con la aplicación de su programa de gobierno”, es decir, que empezará a legislar, como adelantó el primer ministro el martes, sobre los asuntos más perentorios, con medidas que no cuestionen ni pongan en peligro la recuperación, incluido el aumento progresivo del salario mínimo, ya que, como ha subrayado el ministro de Finanzas, no tiene ningún impacto fiscal.

Medidas concretas

Esas iniciativas bien podrían constituir la hoja de ruta de reformas que presente a sus socios. Objetivo principal es lograr mayores ingresos mediante la lucha contra el contrabando de combustible y tabaco (prevé recaudar 5.500 millones) y en general el fraude fiscal, incluida una ley que permitirá devolver en cien plazos las deudas con Hacienda a los 3,5 millones de rezagados, con un sistema de “bonos” para los contribuyentes puntuales, según la número dos del Ministerio de Finanzas, Nadia Valavani.

La oposición critica al Gobierno por conseguir unas condiciones "mucho peores" para un nuevo rescate

Entre las prioridades del Ejecutivo figura también sacar adelante una ley contra los desahucios de la primera vivienda, cuya tramitación, prevista para esta semana y que fue aplazada para evitar tensar aún más la cuerda con el Eurogrupo en plena negociación. Sobre las privatizaciones, tras la ambigüedad manifestada el viernes por Varoufakis, el ministro de Reconstrucción Productiva –y exponente del ala más radical de Syriza-, Panayotis Lafazanis, anunció en un periódico: “El Gobierno no va a continuar con ellas”.

En un puente de tres días – el lunes es Lunes de Cuaresma, la celebración que pone fin a un carnaval tan festejado que parece como si el futuro del país no estuviera en el aire-, la ciudadanía prestaba en general poca atención al acuerdo del Eurogrupo, ocupada como estaba en las compras de última hora, con los mercados (de alimentación) a rebosar y un tráfico incesante en todo el país. Sólo el principal partido de oposición, Nueva Democracia, y su antiguo socio de Gobierno, el socialista Pasok, criticaron el resultado del Eurogrupo, acusando a Syriza de firmar un tercer rescate y con condiciones “mucho peores” que las logradas para los dos anteriores. Pese al aire de fiesta que recorre el país, el Ejecutivo se ha reunido por la tarde para analizar lo acordado en Bruselas y repasar la lista de deberes que debe presentar mañana, “la primera prueba de fuego del funcionamiento del Gobierno”, como la denominaba este sábado un diario local, tenía ya las horas contadas.

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