Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El diálogo entre EE UU y Cuba expone la división de la disidencia

La líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, boicotea una reunión de activistas con la secretaria de Estado adjunta Roberta Jacobson

La Habana (Enviada Especial)
Los disidentes Antonio Rodiles, Felix Navarro, Berta Soler, Guillermo Fariñas, Angel Moya y Egberto Escobedo (i-d) antes de la reunión
Los disidentes Antonio Rodiles, Felix Navarro, Berta Soler, Guillermo Fariñas, Angel Moya y Egberto Escobedo (i-d) antes de la reunión REUTERS

Un plato quedó vacío en la mesa del desayuno dispuesto para el encuentro entre la disidencia cubana y Roberta Jacobson, la jefa de la delegación estadounidense que inició esta semana el diálogo para la normalización de relaciones con Cuba.

La ausencia de Berta Soler, la líder de las Damas de Blanco, es la imagen más gráfica de la división que la noticia del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los históricos enemigos ha provocado entre los cubanos que llevan años tratando de hacer oír su voz disidente en la isla.

El Gobierno estadounidense había invitado a ocho opositores a compartir un encuentro con la funcionaria norteamericana de más alto rango que visita Cuba en más de 30 años, para cerrar su última jornada de trabajo antes de partir a Washington.

Era una “oportunidad de discutir sus perspectivas, escuchar bien sus discrepancias, a veces, o su apoyo a la nueva política”, explicó posteriormente Jacobson. “Es muy importante escuchar sus perspectivas y ver cómo podemos ayudar en el futuro”.

Así lo entendieron activistas como Miriam Leiva, que apoya los cambios, o Antonio Rodiles, del proyecto Estado de Sats y que como Soler es muy crítico con la forma en que se han realizado. Ambos, al igual que Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana para los Derechos Humanos y la Reconciliación Nacional, Guillermo Fariñas y los exprisioneros políticos del Grupo de los 75 Héctor Maseda, Martha Beatriz Roque y José Daniel Ferrer aceptaron acudir al encuentro, en el que cada cual expresó sus puntos de vista, según Leiva.

“Jacobson mostró el interés del Gobierno norteamericano en mostrar el apoyo a la oposición cubana, a la disidencia, al respeto de los derechos humanos en Cuba, al deseo de que progrese el pueblo cubano”, explicó la fundadora de las Damas de Blanco, aunque hace años que se desvinculó del grupo que ahora lidera Soler. La diplomática estadounidense estuvo “muy abierta a escuchar”, aseveró.

Soler sin embargo mantiene otra visión. Su decisión de no asistir al encuentro responde, explicó posteriormente, a su deseo de dejar patente su incomodidad con lo que considera una presencia “desbalanceada” de las opiniones sobre el proceso iniciado el mes pasado entre Washington y La Habana, algo que asegura ya había indicado a las autoridades norteamericanas, sin éxito.

“Es muy importante en estas conversaciones, contactos, que exista un balance”, insistió, aunque negó enfáticamente que esta acción constituya una fractura de la oposición en la isla.

En un encuentro posterior para grabar uno de los debates críticos que luego sube a la web en su proyecto “Estado de Sats”, Rodiles y Fariñas anunciaron que, a pesar de haber acudido al encuentro matutino con Jacobson, no asistirían a la recepción organizada en horas de la tarde en el mismo lugar, la residencia del jefe de la Sección de Intereses, en “solidaridad” con el gesto de Soler.

El acto organizado por Rodiles tuvo lugar casi a la misma hora en que Elizardo Sánchez, Ferrer y Maseda habían organizado una rueda de prensa a la que convocaron a los mismos medios de prensa invitados al debate de Rodiles. ¿Otra muestra de la división? “Se han exagerado en los medios las diferencias existentes en el seno de la disidencia”, rebatió Sánchez.

Más información