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El ‘caso Petrobras’ pone en riesgo las grandes obras de Brasil para 2015

Las empresas investigadas por corrupción participan en los cuatro proyectos principales de infraestructuras del Gobierno de Rousseff

Dilma Rousseff se toma una selfie con trabajadores del Metro.
Dilma Rousseff se toma una selfie con trabajadores del Metro. AFP

El efecto dominó del caso de corrupción de Petrobras amenaza con alcanzar a las grandes obras públicas previstas para este año, incluidas las que la presidenta Dilma Rousseff prometió en el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), uno de sus proyectos estrella en este segundo mandato.

En todas las grandes obras del PAC cuya conclusión está prevista en 2015 —una central hidroeléctrica, un trasvase, la reforma de una carretera y la ampliación de la red ferroviaria— participa al menos una de las empresas investigadas por el supuesto pago de sobornos para conseguir licitaciones con Petrobras. “Los retrasos en las obras en 2015 van a depender de la percepción del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) de que existen indicios de corrupción en otras áreas económicas, y no solo en los contratos firmados por las constructoras con la estatal. En ese caso, la corte puede solicitar la revisión de los contratos y hasta abrir nuevas licitaciones”, explica Claudio Frischtak, economista y presidente de la consultoría de negocios Inter. B.

Una de las principales incógnitas es la hidroeléctrica de Belo Monte (norte de Brasil), la mayor obra de infraestructura del país, cuyo inicio de operaciones estaba previsto para el próximo mes de febrero. Con capacidad para abastecer al 40% de las viviendas brasileñas, la instalación, que será la tercera del mundo en generación de energía, atrasará su arranque hasta 2016, aunque está pendiente de la decisión final de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica. Parte de las obras están a cargo de las constructoras Camargo Corrêa, Odebrecht y Andrade Gutierrez, envueltas en la trama de corrupción. 

El trasvase del río São Francisco, que llevará agua a 390 ciudades del Nordeste, debía funcionar desde 2010, pero ha sufrido varios retrasos y en 2011 estuvo a punto de ser abandonado debido a contratos y costes desfasados y proyectos repletos de errores. El TCU cree, además, que hubo un sobreprecio de 93 millones de reales (unos 35,3 millones de dólares) en sus contratos, firmados con dos constructoras investigadas (Odebrecht y Queiroz Galvão). El Gobierno ha asegurado que la obra, incompleta en un 32%, estará lista en diciembre de 2015. La región, mientras tanto, vive la peor sequía en los últimos 50 años.

El asfaltado y ampliación de la carretera BR-163, iniciado en 2006, también tiene que acabar a final de año y también puede peligrar por la implicación en el escándalo de sus concesionarias. Por la vía, que atraviesa el país de norte a sur, circula el 30% de la producción nacional de soja y, una vez mejorada, acortará el recorrido hacia los puertos en casi mil kilómetros. Es el mismo caso que la ampliación de la red ferroviaria Norte-Sul, que cruzará nueve Estados y en la que una auditoría del TCU ya detectó sobreprecio.

“Todas estas obras son fundamentales. La última ronda de inversión, en la década de los sesenta, se agotó en la década de 1980”, afirma Rodolpho Salomão, presidente de la Asociación Nacional de Analistas y Especialistas en Infraestructura. “No sirve que batamos récords de producción de soja, por ejemplo, si la cosecha precisa ser transportada por una carretera de tierra. Ni tener puertos modernos sin energía”, dice.

Por si fuera poco, otro peligro para estos proyectos son los problemas de liquidez de las compañías investigadas. A principios de mes, la OAS (una de las mayores constructoras de Brasil) dejó de pagar a sus acreedores. Su deuda puede ser un caso aislado, pero dificulta la obtención de crédito por parte de las demás empresas del sector.

El escándalo de corrupción salpica a otros países latinoamericanos, según un documento hallado en el domicilio del cambista arrepentido Alberto Youssef. Los registros de más de 700 contratos arrojan dudas sobre constructoras que hicieron obras públicas en América Latina, como la ampliación del puerto de Mariel (Cuba) y un gaseoducto de la provincia argentina de Córdoba. Mientras, la mayor empresa estatal de Brasil y de toda América Latina sigue desvalorizándose en el mercado, que aún espera la publicación de sus resultados del último trimestre de 2014.

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