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Argentina juzgará por primera vez a un vicepresidente en ejercicio

Boudou se sentará en el banquillo por la presunta compra irregular de un coche

El vicepresidente argentino, Amado Boudou, este miércoles en la Cumbre del Clima en Lima (Perú). Ampliar foto
El vicepresidente argentino, Amado Boudou, este miércoles en la Cumbre del Clima en Lima (Perú). AP

Por primera vez en la historia de Argentina, un vicepresidente en ejercicio se sentará en el banquillo de los acusados. Un juez de Buenos Aires, Claudio Bonadio, criticado por el kirchnerismo pero también por ONG independientes, decidió este jueves que la causa en la que se acusa al vicepresidente argentino, Amado Boudou, de la compra supuestamente irregular de un coche vaya a juicio oral ante un tribunal federal. Boudou, economista de 52 años, ya tiene la reputación por los suelos desde 2012, cuando estalló un escándalo de presunta corrupción sobre el rescate de la única imprenta que en Argentina fabrica billetes de curso legal.

La oposición pide la suspensión de Boudou, pero el kirchnerismo lo mantiene en su cargo

Este político de origen liberal y reconvertido al kirchnerismo en 2003, cuando asumió el poder Néstor Kirchner (2003-2007), había sido imputado en junio pasado en la causa del coche, por presunta falsificación de documento público para comprarse el automóvil en 1992. Ya en agosto fue imputado en la causa de la imprenta por cohecho.

Aún se desconoce la fecha de inicio del juicio del automóvil contra Boudou, que finaliza su mandato el mismo día en que acaba el de su jefa política, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el 10 de diciembre de 2015. En caso de ser hallado culpable, podrá afrontar entre uno y seis años de prisión.

Desde que estalló el escándalo de la imprenta y sobre todo a partir del doble procesamiento que pesa sobre Boudou, la oposición ha reclamado que se tome una excedencia en el cargo o renuncie. Como el vicepresidente de Argentina ejerce además el cargo de presidente del Senado, en cada sesión de esta cámara, antes de discutir la agenda del día, los legisladores opositores piden la suspensión de Boudou, pero la mayoría kirchnerista se niega a debatir la petición. El vicepresidente se mantiene firme en su cargo, aunque ha perdido cualquier tipo de protagonismo en el Gobierno.

El kirchnerismo ha atribuido las denuncias contra Boudou a una “operación mediática”. También alienta el juicio político contra el juez Bonadio por presunto abuso de poder. Bonadio ordenó el mes pasado el registro de una empresa hotelera de Fernández y descubrió que llevaba tres años sin presentar balances. La firma cuenta con un hotel en el sureño pueblo de El Calafate que mantiene un contrato de ocupación permanente con la estatal Aerolíneas Argentinas. El kirchnerismo reaccionó a aquel allanamiento con una denuncia de “intencionalidad política”.

Muchos analistas se preguntan por qué Fernández no le pide la renuncia a Boudou y en qué medida tolera que dañe su popularidad.

En 2011 la candidatura de Fernández y Boudou arrasó en las elecciones a presidente y vicepresidente con el 54% de los votos. El economista soñaba con la jefatura de Estado en 2015, pero las acusaciones de corrupción han sepultado su imagen.