Rusia busca reforzar sus históricos vínculos con Serbia

Belgrado pacta con el Kremlin mientras lucha por entrar en el club de los 28

El presidente ruso presencia el desfile militar del día de la liberación en Belgrado(reuters_live)

Con toda la fanfarria de un invitado de honor. Así ha recibido este jueves el Gobierno serbio al presidente ruso, Vladímir Putin, en la conmemoración de la liberación de Belgrado de la ocupación nazi, en la que colaboró el ejército soviético hace 70 años. Serbia, que ha mantenido históricamente un fuerte vínculo con Rusia, ha agasajado a Putin con su máxima condecoración —la Orden de la República Serbia de la Gran Cadena— y le ha reservado un lugar de honor en el desfile militar —el primero en caasi 30 años en el país—, que el Gobierno serbio ha adelantado cuatro días para que pudiera coincidir con la escala del ruso hacia la cumbre Euroasiática, que se inicia en Milán. Pero la visita de Putin llega en un momento clave para Serbia, y no precisamente por la conmemoración histórica. El país balcánico, candidato a la UE, trata de cuidar su cercanía con Rusia, pese a las más que congeladas relaciones que mantiene Bruselas con Moscú por el conflicto en Ucrania.

“Rusia, tal y como fue en el pasado, siempre verá a Serbia como nuestro más cercano aliado”, declaró Putin en Belgrado, informa Reuters. Su visita al país de la antigua yugoslavia se percibe por algunos analistas como una manera de visibilizar que aún tiene influencias en la región. También es una fórmula, apuntan, de demostrar que dispone de algún apoyo en Europa. Serbia, además, no ha impuesto sanciones económicas a Moscú, como le exigía la UE. Depende demasiado de la energía rusa.

Pero más allá del mensaje simbólico del desfile y la fanfarria, Serbia y Rusia tenían previsto rubricar hoy siete acuerdos bilaterales, la mayoría en materia de energía y agricultura; aunque también tenían sobre la mesa un convenio de intercambio de tecnología militar. Algo, apunta la analista política Jelena Milic, directora del Centro de Estudios Euro-Atlánticos de Belgrado, que va contra la línea de las políticas europeas. “La presencia de Putin en Belgrado y el caluroso recibimiento que le ha ofrecido el Gobierno pueden deteriorar nuestras relaciones con la UE”, incide Milic, que también destaca que el embajador estadounidense en el país no ha acudido a las celebraciones.

El profesor de Políticas y Sociología en la Universidad de Belgrado Filip Ejdus cree, sin embargo, que a pesar de los coqueteos del Ejecutivo de Tomislav Nikolic con Rusia --que ha apoyado a Serbia en su postura de no reconocer la independencia de Kosovo, autoproclamada en 2008--, Belgrado ya se ha decantado claramente por la senda comunitaria. “Este es uno de los pocos países de Europa donde hoy se ve a Putin en clave positiva. Eso es muy importante para Moscú a nivel simbólico, pero no supone casi ninguna diferencia en el ámbito geoestratégico”, apunta. Ejdus expone que Serbia lleva años jugando a una política dual entre Rusia y la UE, que se encuentra “a prueba” desde que en 2013 se inició la crisis en Ucrania. “Serbia quiere ahora jugar un papel de puente geopolítico entre el Este y el Oeste sin darse cuenta de que puede llegar a perder mucho con ese movimiento de fichas”, dice.

Podría perder, considera también Milic, no solo apoyos comunitarios en su camino hacia la UE. También el de los ciudadanos hacia un proceso de integración que se percibe cada vez menos positivo. Con una tasa de desempleo que supera el 25% y una deuda pública que ha rebasado el 60% del PIB, algunos serbios ven con recelo la adhesión a una Unión Europea que se abraza cada vez más a la austeridad. Una reciente encuesta de la Oficina de Integración Europea, dependiente del Gobierno, indica que el 46% de los ciudadanos apoya la integración; cinco puntos menos que en diciembre de 2013. “Mientras tanto, el 70% de los serbios creen que la visita de Putin, y el acercamiento a Rusia que supone, es algo positivo”, abunda la analista Milic, citando un reciente sondeo de la empresa especializada en encuestas Faktor Plus.

Mientras el debate sobre el significado de la visita de Putin se encendía, el primer ministro serbio, Aleksandar Vucic, ha insistido en que no existe contradicción entre el caluroso recibimiento al mandatario ruso y los anhelos de su Gobierno --del Partido Progresista Serbio- de entrar en el club eurocomunitario. "Serbia va hacia la UE, que es un objetivo estratégico, pero no impondrá sanciones a Rusia por muchos motivos, y el económico es uno de ellos", dijo el mandatario en una entrevista en televisión hace unos días, en la que aseguró que Serbia mantiene una política firme y fija desde hace un año y medio [antes del conflicto ucranio], que no se balancea ni a la derecha ni a la izquierda".

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