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“Es necesario levantar la voz, gritar más fuerte que las balas”

Miles de estudiantes de escuelas públicas y privadas de México protestan contra la desaparición de los 43 normalistas

Un estudiante trata de prender fuego a las oficinas de la Fiscalía. Ampliar foto
Un estudiante trata de prender fuego a las oficinas de la Fiscalía. EFE

“Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos”. Con este canto unísono miles de estudiantes de 32 escuelas de México exigieron a las autoridades acelerar la investigación para encontrar a los 43 normalistas desaparecidos desde el 26 de septiembre en Iguala, Guerrero, al sur del país. “Es necesario levantar la voz, gritar más fuerte que las balas”, comentó Javier Bautista, académico de la Universidad Iberoamérica, frente a las oficinas de la Procuraduría General de la República (PGR), la tarde de este jueves, en una de las dos manifestaciones que se llevaron a cabo en el Distrito Federal.

Por la mañana, más de 4.000 estudiantes se reunieron en las instalaciones centrales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para manifestar su apoyo a la normal rural de Ayotzinapa. En modo de protesta, una treintena de escuelas, públicas en su mayoría, han suspendido las clases durante este miércoles y jueves en todo el país. Erick Cervantes, estudiante de Ciencias Políticas, cambió los libros por un par de pancartas. Asistió a las dos manifestaciones y durante su camino hacia las oficinas de la PGR invitaba a las personas a levantar la voz: “Tenemos que despertar, es el momento de que todo el pueblo se una para que el Gobierno ponga un alto a la violencia”. Este joven de 20 años y sus 60 compañeros se unieron al contingente de aproximadamente 500 personas que ya los esperaban en la puerta de la Fiscalía que poco a poco se fue atestando de fotografías con el rostro de los normalistas.

“El Gobierno mexicano se ha esforzado en buscar fosas repletas de cadáveres y no a nuestros compañeros vivos”, sentenció Citlali Hernández, integrante de Serapaz, una organización civil que se ha sumado al reclamo. Esta joven fue una de las oradoras principales en la manifestación frente a la PGR. En su breve discurso dejó claro que las 50 detenciones que ha realizado la Fiscalía no son suficientes para esclarecer el caso y junto a los junto a los estudiantes no está dispuesta a admitir dádivas: “No aceptaremos que las desapariciones se las atribuyan al crimen organizado, cuando a todas luces sabemos que se trató de una crimen de Estado, en el que policías y funcionarios de distintos niveles de Gobierno estuvieron involucrados”.

La furia de un reducido grupo de estudiantes despertó del letargo, en la Fiscalía, casi al final de la protesta. Los jóvenes dañaron la fachada del edificio, construida con cristales, al lanzar algunas piedras y palos. “Un par de vidrios rotos no son nada frente a la vida de 43 personas”, gritaba uno de ellos con el rostro cubierto. Sin despliegues policiales y con una discreta vigilancia de agentes de tránsito, el cólera de los estudiantes finalizó casi al llegar la noche. La treintena de escuelas que secundaron la suspensión de clases analizan un nuevo cese de actividades para el 22 y 23 de octubre.

“México ya no será el mismo”, comentó Javier Bautista, de la Universidad Iberoamericana. Su voz se escuchó firme frente a la multitud: “Que este dolor por los desaparecidos nos den fuerza para seguir caminando… Todos somos parte del mismo clamor”. Javier alzó su puño derecho y comenzó a dar golpes al aire: “… 41, 42, 43. Son 43 y los queremos vivos”.

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