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Agüero: No actuar ante crisis de menores inmigrantes sería un “error estratégico”

La canciller de Honduras advierte que Washington no puede “abandonar” a Centroamérica ahora que se ha contenido el flujo de menores migrantes

Mireya Agüero con los presidentes de Guatemala y El Salvador y John Kerry
Mireya Agüero con los presidentes de Guatemala y El Salvador y John Kerry

Antes de dejar Estados Unidos, donde junto con sus colegas de El Salvador y Guatemala ha presentado y explicado en los últimos días un plan de contención migratoria, la canciller de Honduras, Mireya Agüero de Corrales, ha querido que calen dos mensajes en Washington: Uno, que el problema de las decenas de miles de menores centroamericanos indocumentados que llegan solos a la frontera de Estados Unidos no va a desaparecer sólo porque se deje de hablar del tema. Y dos, que Centroamérica ha hecho su parte para contener el problema y ahora le toca a Washington responder, porque no hacerlo sería un “error estratégico” cuyas consecuencias se extenderán durante años.

“Nosotros estamos listos pero, como decimos en Honduras, la cancha es de ellos, la pelota está del lado de EE UU”, dijo la canciller a este periódico este martes tras participar en una charla en Washington sobre la “crisis humanitaria en la frontera” causada por la llegada de más de 60.000 menores indocumentados y no acompañados en el año fiscal que concluye este miércoles.

Hace justo una semana, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, Agüero y sus colegas de El Salvador, Hugo Martínez, y Guatemala, Carlos Morales, le presentaron al secretario de Estado norteamericano, John Kerry, el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte que, en cinco años, pretende atacar las causas estructurales de la migración irregular en los países de origen de la misma y crear los suficientes alicientes económicos y sociales como para desincentivar la emigración masiva.

El documento no viene con una petición concreta de dinero, pero Agüero confirmó que espera que Washington apruebe unos 300 millones de dólares para implementarlo, el mismo monto que el presidente Barack Obama propuso para mejorar las condiciones económicas, sociales y de seguridad en Centroamérica dentro del paquete de 3.700 millones que solicitó en julio al Congreso para lidiar con la crisis de los menores migrantes y que fue rechazado en el Capitolio.

“Nosotros hemos jugado nuestra parte, tenemos el plan que efectivamente ellos mismos nos pidieron y hemos hecho esta articulación de algo que creemos que va a dar un empuje importante a los temas económicos y sociales en el Triángulo Norte”, recalcó Agüero, quien explicó que espera que el gobierno de Obama estudie el plan y dé una respuesta “en las próximas seis semanas”, esto es, después de las elecciones parlamentarias estadounidenses de noviembre.

La insistencia responde a la inquietud de la región ante lo que siente como un cierto abandono del tema en un Estados Unidos ya sumido en plena campaña electoral parlamentaria y donde la Casa Blanca, a pesar de haber usado la crisis de los menores migrantes como excusa para no anunciar medidas ejecutivas paliativas de una falta de reforma migratoria, asegura que ha conseguido contener el flujo de los jóvenes indocumentados.

“Poco se dice ahora de la situación que viven miles de familias en el triángulo norte de Centroamérica, no podemos permitir como seres humanos que quede en el olvido”, lamentaba la semana pasada desde el podio de la ONU el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández.

Un temor que corrobora su canciller.

Según recordó, cuando a finales de julio Obama convocó a los tres presidentes centroamericanos a una cumbre en la Casa Blanca para tratar la crisis, los mandatarios se llevaron la “rotunda expresión de que Estados Unidos reconocía su responsabilidad (en la crisis) y un verdadero compromiso de ir a buscar juntos un roadmap [hoja de ruta], algo que nos proporcionase una ruta crítica para ver los temas de largo plazo”.

Pero “lo que ahora sentimos es que ya, cuando la crisis ha pasado, no encontramos el mismo compromiso o interés y eso, efectivamente, nos preocupa”, señaló.

Si no hay de nuevo una respuesta con ayuda concreta, ¿se sentirá esto como un abandono de Washington a la región? “Totalmente”, afirmó Agüero, para quien además constituiría un “error estratégico a largo plazo de EE UU”.

Y es que, tal como recordó durante el panel sobre los menores indocumentados celebrado en el marco de la conferencia anual del Instituto del Caucus de Congresistas Hispanos (CHCI), “no estamos hablando solamente de los 70.000 niños que llegaron a la frontera, es también muy importante no olvidar a los ocho o diez millones de niños que se quedaron en casa, y ahí es donde residen las soluciones a largo plazo”.