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Una universidad indígena de Bolivia usa técnicas militares como castigo

Los estudiantes del centro Tupak Katari denuncian abusos físicos amparados por la Rectoría por llegar tarde a clase

Morales sostiene un lingote de plomo el pasado 10 de septiembre en Potosí (Bolivia).
Morales sostiene un lingote de plomo el pasado 10 de septiembre en Potosí (Bolivia). REUTERS

Ochenta y tres estudiantes de la carrera de Veterinaria y Zootecnia de la universidad indígena Tupak Katari, entre ellos 43 mujeres, fueron trasladados a una unidad militar para recibir lecciones mensuales de “valores y defensa del Estado” en las que tenían que hacer cuclillas, abdominales, flexiones y en las que además recibían castigos físicos.

“Nos trasladaron como animales al Regimiento. Nos dijeron que tenían órdenes de la Rectoría para disciplinarnos”, relató el estudiante Leonel Chinaya a la agencia de noticias indígena Erbol. “Hacíamos flexiones todo el día, nos han pisoteado y gasificado”.

Otro estudiante, que pidió el anonimato a la agencia Fides, explicó que los instructores los llevaron a un cerro en plena tormenta y ahí les ordenaron a arrastrarse mientras les pisaban la cabeza o la espalda. Según el joven, los militares les llegaron a lanzar gases lacrimógenos y algunos sufrieron desmayos.

Los alumnos de la universidad indígena que llegan con retraso deben fabricar 200 adobes: ladrillos de paja y tierra, para "alentar la puntualidad"

Los alumnos de la Tupak Katari que llegan con retraso a clases están obligados a fabricar adobes, ladrillos de tierra y paja (200 cada uno), según testimonios recogidos por Erbol. El objetivo: “alentar la puntualidad”.

El plantel universitario está en la comunidad indígena de Cuyahuani de Huarina, a 65 kilómetros de la Paz y a orillas del lago Titicaca. Se sitúa cerca del regimiento naval de Chúa, donde se aplica el “programa de valores y defensa del Estado” suscrito en un acuerdo firmado entre la casa de estudios y las Fuerzas Armadas bolivianas con vigencia entre 2013 y 2016.

El rector de la universidad, Lucio Choquehuanca, opina que a los estudiantes “les hace falta disciplina” y ha juzgado positivo el acuerdo con las FF AA. Ha explicado a la prensa que los estudiantes de la carrera de Veterinaria y Zootecnia son “un grupo rebelde que no acepta presentar la tesina aimara” y que impulsa, además, un movimiento para lograr la autonomía. “Esta universidad es la cría de nuestro hermano Evo Morales y eso de la autonomía no se va a dar”, afirma.

Evo Morales impulsó la creación de tres universidades indígenas sin autonomía para impulsar estudiantes con "principios bien formados"

Morales, durante una entrega de buses a la universidad quechua en Chapare (a 500 kilómetros al este de La Paz), afirmó el jueves que “no habrá autonomía en las universidad indígenas” y ha sugerido que quienes quieran autonomía que se inscriban en el sistema público universitario.

“Nuestras universidades [las indígenas] tienen que ser totalmente diferentes a las autónomas, con principios bien formados al lado de sus pueblos y no para otros intereses”, aseguró el presidente al diario La Razón.

Morales ha impulsado la creación de tres universidades indígenas: la aimara en el Altiplano, la quechua en Chapare y la guaraní en el Chaco en 2009. Las tres cuentan con una junta comunitaria formada por representantes del ministerio de Educación y otras organizaciones indígenas y campesinas.

La autonomía universitaria implica la total independencia política y administrativa de las casas de estudio del sistema público. Los recursos asignados por el Estado son de libre administración, así como la elección de sus autoridades, la definición de planes de estudio y sus estatutos. Se complementa con el “gobierno paritario” integrado por docentes y representantes estudiantiles para asegurar el ejercicio de la democracia en el acceso a las universidades y en los planes educativos.

La Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), que forma parte de la Junta Comunitaria de la universidad aimara, ha respaldado a los estudiantes y ha planteado la revisión del acuerdo con las Fuerzas Armadas, como un primer paso para solucionar el conflicto estudiantil.

Los jóvenes optaron por quedarse en La Paz hasta lograr garantías del Defensor del Pueblo de que no habrá represalias en su contra y que tampoco tendrán trabas en la conclusión de sus estudios.