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Se cumple el primer mes de bombardeos de Estados Unidos en Irak

Washington ha extendido el alcance de sus operaciones en el país contra los yihadistas suníes

Un peshmerga kurdo observa a tanques del Estado Islámico en Irak.
Un peshmerga kurdo observa a tanques del Estado Islámico en Irak. Reuters

Cuando se cumple un mes de bombardeos de Estados Unidos en Irak, toma un giro la estrategia de Washington contra los yihadistas del Estado Islámico (EI). Lo hace después de que las Fuerzas Aéreas de EE UU extendieran nuevamente el sábado el alcance de sus operaciones en el país árabe y dos días antes de que el presidente Barack Obama anuncie una amplia hoja de ruta para combatir a los milicianos suníes, que controlan partes de Irak y Siria y aspiran a crear un califato islámico.

Desde el pasado 8 de agosto hasta el domingo el número de ataques aéreos de EE UU contra posiciones del EI en Irak ha ascendido a un total de 143, según el último anuncio del Comando Central del Ejército. Casi cada día ha habido bombardeos estadounidenses que han sido efectuados por cazas y aviones tripulados a distancia. Las incursiones -solicitadas desde hace meses por el Gobierno iraquí- han frenado el avance yihadista hacia Erbil -la capital del Kurdistán iraquí-, han impedido un posible genocidio de la minoría yazidí atrapada en unas montañas y han ayudado a las fuerzas iraquíes y kurdas a recuperar la presa de Mosul, la más grande del país y que habían capturado los milicianos.

El conjunto de ataques “ha reducido la habilidad operativa y táctica sobre el terreno” de los yihadistas, según explica por teléfono un portavoz del Comando Central. Y se han desarrollado bajo la “constante coordinación” con el Gobierno iraquí del primer ministro saliente, el chií Nuri al Maliki, al que la Casa Blanca acusa de haber atizado el caos en el país con su política sectaria contra los suníes. El portavoz declinó hacer una estimación sobre cuántos milicianos pueden haber fallecido por los bombardeos estadounidenses y se limitó a recordar que los ataques han destruido numerosos vehículos de combate y lanzadoras de mortero de los yihadistas.

Desde el pasado 8 de agosto hasta el domingo el número de ataques aéreos de EE UU contra posiciones del EI en Irak ha ascendido a 143

En una carta a los líderes del Congreso sobre los últimos ataques, difundida este lunes, Obama señaló que las operaciones responden a los “intereses de seguridad nacional y política exterior” de EE UU y respetan su “autoridad constitucional” como comandante en jefe.

El inesperado rápido avance del EI hacia Erbil -donde EE UU tiene un consulado y un centro militar- y el riesgo de una matanza de los miles de yazidíes atrapados en el Monte Sinjar llevaron al presidente demócrata a anunciar el 7 de agosto la aprobación de bombardeos contra los yihadistas y el lanzamiento de ayuda humanitaria a los yazidíes, una confesión que mezcla zoroastrismo, cristianismo e islam.

Obama descartó el envío de tropas terrestres, dijo que los ataques serían "limitados" y los acotó bajo un doble objetivo: proteger al personal norteamericano en Erbil y Bagdad, e impedir un genocidio de las minorías religiosas perseguidas por los yihadistas del Estado Islámico. Hasta entonces, la respuesta de su Administración al avance del EI había consistido en el envío desde junio a Irak de soldados y asesores militares para proteger sus instalaciones y ayudar estratégicamente al Gobierno iraquí, y la realización de decenas de vuelos diarios de vigilancia.

Los bombardeos responden al doble objetivo de proteger al personal norteamericano e impedir un genocidio de las minorías religiosas perseguidas,  pero su alcance sobre el terreno se ha extendido en un mes

Los bombardeos en el norte de Irak han seguido las directrices fijadas por Obama pero con el tiempo han ido ampliando su espectro: EE UU ha combatido el avance del EI más allá de Erbil y Sinjar, y ha ayudado a proteger infraestructuras clave del país. La semana pasada, los ataques aéreos ayudaron a romper el cerco de la ciudad de Amirli, al norte de Bagdad, y el sábado y el domingo se efectuaron en los alrededores de la presa de Hadiza, al oeste de la capital del país. La finalidad era evitar que el segundo mayor generador de electricidad de Irak cayera en manos de los yihadistas, lo que según el Departamento de Defensa provocaría un “daño muy importante”.

En paralelo, Obama -que como senador se opuso a la invasión de Irak promovida en 2003 por su antecesor, el republicano George W. Bush, y que como presidente impulsó en 2011 la salida completa de todas las tropas- ha seguido extendiendo el despliegue de militares estadounidenses en el país. La semana pasada aprobó el envío de 350 nuevos militares para proteger la Embajada de EE UU en Bagdad y sus instalaciones asociadas en la capital, lo que aumenta a más de un millar el número de soldados y asesores militares movilizados desde mediados de junio.

Washington, además, ha facilitado armas a las fuerzas kurdas que luchan contra el EI. Los yihadistas, por su parte, han respondido a los ataques con la difusión de dos vídeos en que decapitaban a dos periodistas estadounidenses y han amenazado con matar a un rehén británico si EE UU mantiene sus bombardeos. Tras las horripilantes imágenes de las decapitaciones, Obama proclamó que el EI es un “cáncer” que se debe “extirpar”. Ahora, al primer mes de bombardeos, todo apunta que se prepara para una ofensiva a largo plazo.

Obama urge a Al Abidi a adoptar "pasos concretos" inclusivos

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, felicitó este lunes al primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, por la aprobación por parte del Parlamento de la mayoría de ministros que había propuesto. En una conversación telefónica, Obama “aplaudió los esfuerzos” de Al Abidi y otros líderes iraquíes en formar un ejecutivo de “base amplia” en el país árabe, según informó la Casa Blanca.

Ambos mandatarios coincidieron en la “importancia” de que el nuevo Gobierno de Bagdad adopte “rápidamente pasos concretos para abordar las aspiraciones y las quejas legítimas del pueblo iraquí”. La Administración Obama acusa al primer ministro saliente, el chií Nuri al Maliki -que llevaba en el cargo desde 2006-, de haber atizado el caos en Irak con su política sectaria contra los suníes. Las presiones de Washington, otros países y sectores políticos iraquíes llevaron a Al Maliki a ceder el cargo a mediados de agosto al también chií Al Abidi. El anterior primer ministro ha sido designado uno de los vicepresidentes del nuevo gobierno.

Obama prometió a Al Abadi coordinar detalladamente la estrategia de Washington contra el grupo yihadista suní Estado Islámico, que controla partes de Irak y Siria, y cuyo avance en Irak ha llevado a EE UU a intervenir militarmente. E insistió en la importancia de trabajar junto a la comunidad internacional en esa ofensiva, algo que según la Casa Blanca también enfatizó el primer ministro.

Por otra parte, el secretario de Estado, John Kerry, también celebró el voto en el Parlamento iraquí y se mostró seguro de que aprobará los dos puestos de ministros -Defensa e Interior- que quedaron vacantes por falta de consenso. En una declaración ante la prensa, Kerry explicó que este martes inicia una gira por Jordania y Arabia Saudí para construir una coalición internacional para “enfrentar, degradar y finalmente destruir” al EI y que está destinada a perdurar durante “meses o incluso años”.