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Francia anula la entrega de dos buques de guerra a Moscú por la crisis en Ucrania

Argumenta que, pese al anunciado alto el fuego, no se dan las circunstancias para la entrega

El buque Vladivostok en los astilleros STX, en Saint-Nazaire, el 5 de marzo Ampliar foto
El buque Vladivostok en los astilleros STX, en Saint-Nazaire, el 5 de marzo AFP

El Gobierno francés decidió el miércoles no entregar a Rusia el primero de los dos portahelicópteros de la clase Mistral contratados por Moscú en 2011 por un valor global de 2.400 millones de euros. La crisis de Ucrania, donde Moscú apoya militarmente a los separatistas frente al Ejército de Kiev, ha hecho inviable la consecución del acuerdo en vísperas de dos acontecimientos clave: la cumbre de la OTAN en Cardiff (Gales) y las nuevas medidas de presión contra Moscú que la Unión Europea prepara, y entre las que figuran la prohibición de vender material de uso militar a Rusia.

El Elíseo anunció que, “pese a las perspectivas de un alto el fuego en Ucrania”, dada la “grave” situación no se dan las condiciones para la entrega de ese primer buque, prevista para mediados del mes que viene. La del segundo se preparaba para 2015 o 2016. Aunque oficialmente no se da por roto el contrato, será difícil que en el futuro pueda materializarse en los términos suscritos.

Las primeras protestas por el acuerdo comercial, suscrito en 2011 bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy, ya fueron expresadas hace meses por Washington. Posteriormente, y ya con graves enfrentamientos en Ucrania, tanto Reino Unido como varios países del este de la Unión Europea también presionaron a París para impedir la entrega de los navíos.

Antes del verano, la Unión acordó limitar las ventas de material militar a Moscú, pero aceptó que se respetaran los contratos suscritos con anterioridad. Era el argumento utilizado hasta el miércoles por París para insistir en que Francia respetaría sus compromisos. En junio, el presidente francés, François Hollande, aclaró que, “sin duda”, Francia cumpliría su compromiso, aunque más recientemente precisó que estaba a la espera de qué iniciativas tomaba el presidente ruso, Vladímir Putin, en Ucrania.

París ha informado estas semanas pasadas que Moscú ya había pagado al menos la mitad del contrato. Rusia, por su parte, insistía en que Francia debía cumplir sus compromisos y que, de no hacerlo, afrontaría una indemnización económica. Fuentes francesas han estimado ese castigo en mil millones.

Los preparativos para la entrega estaban tan avanzados que el 30 de junio cuatro centenares de marinos de la Armada rusa llegaron al puerto francés de Saint-Nazaire para ser instruidos en el manejo de estos avanzados portahelicópteros. Cada navío, de una eslora de 199 metros, tiene capacidad para transportar 16 helicópteros, una decena de carros de combate, pequeñas embarcaciones anfibias y cientos de soldados.

Se trata, por tanto, de barcos de asalto anfibio, adecuados para desplegar fuerzas de choque a largas distancias de su base de origen. Rusia no dispone ahora de ese tipo de barcos. Putin ha llegado a comentar que, si hubiera dispuesto de ese tipo de buques, la invasión rusa de Georgia en 2008 se hubiera completado en muy pocos días. Fue precisamente en 2008 cuando París y Moscú iniciaron las negociaciones para la construcción y venta de los dos portahelicópteros.

Los barcos se construyen en los astilleros STX, propiedad del Estado francés en un 33%. Dan trabajo directamente a medio millar de personas, a las que hay que sumar otro millar de empleos indirectos en la zona.

Los buques han sido bautizados Vladivostok y Sebastopol, el nombre de la principal base de Armada rusa del Mar Negro, punto de referencia de la península de Crimea, arrebatada por Rusia a Kiev en marzo.

La industria militar francesa, una de las más potentes del mundo, ha vivido con enorme preocupación el contencioso de los Mistral. El argumento utilizado ha consistido en que Francia perdería clientes si mostraba con casos como este que, en el futuro, cumpliría o incumpliría sus contratos de acuerdo con las circunstancias políticas del momento.

El ejemplo más aireado ha sido el del gran contrato para vender a India 126 aviones de combate Rafale por un valor de al menos 15.000 millones. El acuerdo está a punto de culminar oficial y definitivamente. El Rafale, construido por Dassault, es considerado la joya de esa industria, que califica ese cazabombardero como “el mejor del mundo”.

 

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