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La compañía propietaria del avión y los seis tripulantes son españoles

Swiftair se centra en vuelos de carga y presta servicios a Air Europa y la OTAN

El minúsculo polígono industrial madrileño de Fin de Semana, encajonado entre el aeropuerto de Barajas-Adolfo Suárez y la carretera de Barcelona, se ha convertido en epicentro de una tragedia internacional. Swiftair, la compañía española propietaria del avión MD-83 que se ha volatilizado en África cuando viajaba de Burkina Faso a Argelia, tiene su sede en una nave del polígono. También emplea a los seis tripulantes (dos pilotos y cuatro de cabina) que han desaparecido junto a los 110 pasajeros de diversas nacionalidades que volaban en el vuelo, operado por Air Algérie.

El ambiente en las oficinas de la compañía el jueves era de abatimiento y secretismo. Las persianas estaban bajadas y los empleados se dedicaban a pegar cartones contra las ventanas para desanimar a los fisgones. Nadie hacía declaraciones ni respondía al teléfono habilitado para parientes de los desaparecidos. “Vengo a informarme de si un familiar viajaba de tripulante”, explicaba un hombre mientras tocaba al timbre de Swiftair. “No me han llamado. Es mi iniciativa”.

Entre todo este silencio, sólo los servicios de emergencias del 112 de Euskadi han confirmado que uno de los tripulantes es natural de San Sebastián, informa Inés P. Chávarri. Según el Ayuntamiento de Sa Pobla, en Mallorca, representantes de Swiftair contactaron con familiares de los tripulantes para comunicarles que se había perdido contacto con el avión, informa Andreu Manresa. La Cruz Roja local atendió a allegados del piloto Agustin Comerón, residente en Marratxí, y de la segundo piloto Isabel Gost, que habita en Sa Pobla. Ambos son extrabajadores de la desaparecida aerolínea Spanair.

Swiftair es una pequeña compañía con 464 empleados y que opera con 41 aviones de medio o bajo tonelaje: Boeing 727 y 737, MD83, ATR72/42, Embraer 120 y Metroliner. Creada en 1986, la mayor parte de su flota es carguera, pero también alquila sus servicios a touroperadores y corporaciones, actúa como proveedora de servicios técnicos (mantenimiento, por ejemplo) y opera vuelos regulares con pasajeros para compañías en Europa, África y Oriente Próximo. Según el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA), entre sus clientes están Air Europa, Air Algérie e incluso la OTAN. “Aquí vemos a mucha gente de África que viene a seguir formaciones con ellos: es parte de su negocio”, explican tres trabajadores del polígono industrial.

Las cifras de la compañía son discretas. En 2013 transportó a 19.734 pasajeros en España, según Aena. Sus beneficios en el año fueron de 1,2 millones de euros. Swiftair rentaba el aparato a Air Algérie dentro de una modalidad que se conoce como wet lease que incluye el avión, la tripulación y, generalmente, el seguro del mismo, aunque ése es un extremo que sólo pueden confirmar las empresas implicadas.

Eduardo Cadenas, director de relaciones institucionales del SEPLA, explica que las responsabilidades civiles deberán determinarse tras conocer los términos del contrato entre Swiftair y Air Algérie. “La responsabilidad final es siempre del operador”, explica Cadenas, recordando que el único contrato en poder del viajero es el propio billete. “Otra cosa es que, en lo que han firmado las dos compañías, elementos como el mantenimiento pudieran estar en manos de una, de otra o incluso de una tercera. Según esos detalles, las responsabilidades serán compartidas o se derivarán”.

En todo caso, el encargado de investigar un suceso así es el Estado donde se produce el accidente, aunque el Ministerio de Fomento aclara que la investigación la lleva por el momento Argelia, país de destino del vuelo.

El avión extraviado es un MD-83, del fabricante estadounidense McDonnell-Douglas. De acuerdo con Swiftair fue construido en 1996, y la dirección general de aviación de Francia asegura que acababa de ser revisado. El modelo tiene una envergadura de 33 metros y una velocidad de crucero de 800 kilómetros por hora.

Un MD-83 no tiene autonomía para seguir en vuelo 12 horas después de la hora de aterrizaje prevista. Por eso, a medida que la tarde avanzaba, la preocupación en la sede de Swiftair se hacía palpable. Dos psicólogos de la Cruz Roja entraron en el edificio. Los aviones que despegan de Barajas siguen sobrevolando el Fin de Semana.

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