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Uruguay se prepara para recibir refugiados sirios

El primer grupo de 40 personas llegará en septiembre. Se recibirá a un total de 120 refugiados sirios

Un grupo de niños sirios refugiados en Líbano
Un grupo de niños sirios refugiados en Líbano AFP

El gobierno uruguayo ha anunciado que el próximo mes de septiembre llegará el primer grupo de 40 refugiados sirios procedentes del Líbano. La operación, que se lleva a cabo en colaboración con la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), se hará en tres etapas hasta completar un grupo de 120 sirios hacia mediados del 2015. Una gota en el Océano de la desgracia del país árabe, pero un reto político para Uruguay, que trata de forjarse un lugar en la escena internacional y de abrirse de nuevo a lo que fueron sus orígenes, cuando llegaban a su territorio los desesperados del mundo en el Siglo XIX. Un giro de la historia también ya que esta nación, de 3,3 millones de habitantes, tiene además a cerca de 600.000 de sus ciudadanos en el exterior, muchos huidos de la dictadura en los años 70.

Los refugiados sirios pasarán unos meses en un hogar de religiosos Maristas situado a las afueras de Montevideo, según dijeron responsables, luego se iniciará un trabajo en varias etapas para facilitar su integración, cuyo costo será asumido desde el Estado. Llegarán al país sudamericano núcleos familiares, tratando de que por cada tres niños haya un adulto.

El presidente uruguayo José Mujica había anunciado el pasado mes de mayo su intención de recibir a los “niños sirios”. En una carta dirigida al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, el mandatario planteaba convertir la residencia presidencial de Anchorena, en el departamento de Colonia, en un albergue infantil y proponía que el traslado por avión de los menores se hiciera con la ayuda de la presidenta brasileña Dilma Roussef. Pero la propuesta, calificada de poco seria por la oposición, fue evolucionando para adaptarse a los principios de la ACNUR, que promueve el mantenimiento de la unidad familiar.

Será la primera llegada de extranjeros procedentes de Oriente Medio a Uruguay desde 1920, cuando el desmembramiento del Imperio Otomano expulsó hacia Uruguay a numerosos cristianos maronitas procedentes de Líbano. A estos se añadieron grupos de palestinos y armenios, formando una comunidad árabe que no supera las 15.000 personas y que está instalada principalmente en Montevideo y en los departamentos de Rivera y Artigas, cerca de la frontera con Brasil. Según un estudio de Susana Mangana, profesora de Estudios Arabes de la Universidad Católica de Uruguay, la integración de esos grupos fue total en una generación. Si la comunidad árabe es una minoría, la presencia de musulmanes es ínfima y no llega a las 300 personas.

La idea de ayudar a los refugiados sirios surgió durante la visita de una delegación del ministerio de Exteriores uruguayo al campo de refugiados jordano de Zaatari, a una hora de la frontera siria. Susana Mangana, quien formaba parte del grupo encabezado por el ministro de Exteriores Luís Almagro el pasado mes de abril, recorrió las instalaciones donde se hacinan cerca de 140.000 personas, 30% de las cuales son menores de 11 años. La situación de los refugiados causó un fuerte impacto en la delegación uruguaya y así le fue presentado al presidente José Mujica.

Desde la oficina de ACNUR para América Latina, Michelle Alfaro confirma que el trabajo para traer a los refugiados sirios está “bien encaminado”. Llegarán las familias seleccionadas por presentar “los mayores grados de vulnerabilidad. Mujeres solas con niños, víctimas de la tortura, menores sin escolarizar”, dice la responsable. Se descartó traer gente del campo de Zaatari para darle prioridad al Líbano, donde la situación es explosiva; además de que Uruguay dispone de una delegación diplomática en la zona.

Según Alfaro, la ONU ha hecho un llamado internacional para 30.000 reasentamientos y por el momento ha recibido unas 26.000 respuestas. Aunque el aporte uruguayo es pequeño “es bienvenido porque reconoce el esfuerzo que hicieron otros países a favor de Uruguay en el pasado”, añade.

En 2011 Uruguay registró por primera vez en décadas más llegadas de personas que salidas, un vuelto histórico. Desde hace tres años un lento goteo de “retornados” uruguayos cruzan las fronteras, la bonanza económica ha vuelto interesante el viaje a los habitantes de los países vecinos. Es el final de un ciclo iniciado en los años 60 cuando por primera vez se frenó la llegada de inmigrantes que durante más de un siglo construyeron y poblaron el país. Ese frenazo coincidió con un lento declive económico que podría estar llegando a su fin.

Este año el Gobierno uruguayo ha presentado a su actual ministro de Exteriores, Luís Almagro, como candidato a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Además, Uruguay aspira a un lugar no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU para el periodo 2016-2017. En este contexto, ofrecer asistencia humanitaria a las víctimas de la guerra siria aparece como “volver a pensar como un país de renta media que tiene algo para dar al mundo”, dice la profesora Susana Mangana.