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Occidente y países árabes presionan para forzar un alto el fuego en Gaza

Los ministros de Exteriores de Alemania e Italia inician una gira por la región mientras EE UU declina adoptar un papel protagonista en la solución de la crisis

Un palestino, en el campo de refugiados de Jabaliya (Gaza).
Un palestino, en el campo de refugiados de Jabaliya (Gaza). EFE

La virulencia que está alcanzando el enfrentamiento entre israelíes y palestinos preocupa a la comunidad internacional. Tras 175 palestinos muertos y miles de desplazados en la primera semana de la Operación Margen Protector, Occidente y los países vecinos de Israel se movilizan para lograr un alto el fuego. Varios ministros europeos recorren esta semana la región en busca de una salida al conflicto. Egipto y Qatar, con gran influencia sobre los gobernantes palestinos, se han implicado en esta ofensiva diplomática, aunque el fin de las hostilidades parece lejano. El Cairo presentó este lunes una iniciativa para dar una salida al conflicto entre Israel y el movimiento palestino Hamás, que estipula el cese de las hostilidades por parte de ambos bandos a partir de este martes y reuniones en El Cairo en los próximos días, ha anunciado un comunicado del Ministerio de Exteriores egipcio. El Consejo de Seguridad del Gobierno de Israel prevé reunirse el martes por la mañana para considerar la propuesta egipcia, según el diario israelí Haaretz.

La Unión Europea mantiene conversaciones con “todos los actores implicados” para lograr un alto el fuego, asegura una portavoz del servicio diplomático comunitario, que rehúsa dar detalles de a quiénes se dirigen los responsables europeos. Los contactos incluyen, en todo caso, a representantes israelíes, palestinos y de otros países de la región, puntualiza la portavoz.

Más allá de esos esfuerzos desde Bruselas, algunos Estados miembros han tomado la iniciativa de trasladarse al terreno. Los más activos han sido el ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, y su homóloga italiana, Federica Mogherini, que pasarán buena parte de la semana en Israel, los territorios ocupados, Egipto y Jordania.

Aunque Italia insiste en que Mogherini solo acude como ministra a un viaje planificado desde hace tiempo, sus contactos en Oriente Próximo coincidirán con la reunión en la que los jefes de Estado y de Gobierno deben decidir en Bruselas el nombre del próximo alto representante para la Política Exterior de la UE. Y Mogherini tiene muchas posibilidades de ocupar ese puesto.

Tanto Steinmeier como la jefa de la diplomacia italiana se entrevistarán con el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, y con el presidente palestino, Mahmud Abbas. A ambos les reclamarán un alto el fuego y una vuelta a las conversaciones de paz, objetivos que se antojan improbables.

Sin visitas a la zona, Reino Unido y Francia intentan también propiciar un alto el fuego. El jefe de la diplomacia británica se entrevistó telefónicamente el fin de semana con esos dos dirigentes, y el presidente francés, François Hollande, aseguró ayer estar explorando las vías diplomáticas para aliviar la crisis.

Los países árabes con más capacidad de influencia en los palestinos también se han involucrado, informa Reuters. Pero los esfuerzos resultan complicados porque Hamás, el grupo islamista que gobierna en Gaza —considerado terrorista por la UE y Estados Unidos—, exige más que un alto el fuego israelí para cesar las hostilidades. Sus demandas apuntan a la liberación de prisioneros palestinos y al fin del bloqueo que mantiene Israel sobre Gaza.

Estados Unidos se mantiene en un segundo plano ante la escalada bélica entre Hamás e Israel. Tras el fracaso, en abril, de la mediación en el conflicto israelo-palestino del secretario de Estado, John Kerry, la Administración de Obama se muestra poco proclive a asumir un papel preponderante en la crisis actual. La Casa Blanca no confirmó un posible viaje de Kerry a la región para mediar en el conflicto.

El presidente Barack Obama busca, con otros aliados en la región como Egipto, un acuerdo que permita regresar al pacto que en 2012 puso fin a las hostilidades entre palestinos e israelíes. No hay equidistancia en la posición de EE UU, que es aliado de Israel y considera a Hamás una organización terrorista.

Obama apoya el derecho de Israel a defenderse ante los ataques de Hamás, y apunta a la organización palestina como responsable del lanzamiento de cohetes a civiles israelíes, según reiteró ayer su portavoz, Josh Earnest.

Earnest también pidió contención a israelíes y palestinos, y desaconsejó una invasión terrestre por parte de Israel en Gaza que “podría poner a más civiles en peligro”.

Es la primera vez que la Casa Blanca, preocupada por un aumento de las muertes civiles, presiona en público al Gobierno israelí para que no invada la franja de Gaza. Pero enseguida el portavoz añadió que en última instancia la decisión corresponde al Gobierno israelí teniendo en cuenta su “derecho e incluso responsabilidad” de proteger a sus ciudadanos.

En una conversación con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, Obama ofreció mediar, aunque no está claro cómo se concretará esta mediación. Un obstáculo es que Estados Unidos no habla oficialmente con Hamás y sólo puede hacerlo a través de otros mediadores, como Egipto. El secretario Kerry ha conversado en los últimos días con sus homólogos egipcio y qatarí.

“Vamos a contactar con cualquier país en la región que pueda tener un papel para acabar con el lanzamiento de cohetes por parte de Hamás”, manifestó la semana pasada la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki.

Con varias crisis entre manos, de Irán a Afganistán pasando por Irak, Kerry ha tenido poco tiempo en los últimos días para ocuparse de Israel y Palestina. Tras dar por terminadas las negociaciones de paz, el Departamento de Estado pasó página. En junio el veterano diplomático Martin Indyk dimitió como enviado especial para las negociaciones israelíes tras casi un año en el cargo.