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La fiscalía alemana investigará el espionaje de EE UU al móvil de Merkel

El espionaje masivo a millones de ciudadanos queda fuera del sumario judicial

El fiscal general de Alemania, Harald Range, a su llegada al Bundestag en Berlín. Ampliar foto
El fiscal general de Alemania, Harald Range, a su llegada al Bundestag en Berlín.

Siete meses después de estallar el escándalo que más ha dañado en los últimos años las relaciones diplomáticas entre Washington y Berlín, la justicia alemana se ha decidido a tomar cartas en el asunto. El fiscal federal, Harald Range, anunció ayer una investigación sobre las escuchas al móvil de la canciller Angela Merkel por parte de los servicios de espionaje de Estados Unidos. La decisión se conoció a pocas horas de que la líder alemana y el presidente Barack Obama se sentaran a cenar juntos con motivo de la cumbre del G-7 que se celebra en Bruselas.

Se trata del primer paso formal que da Alemania desde que estallara el escándalo por las actividades de los servicios de inteligencia de EE UU. El sumario aborda solo las escuchas al teléfono de la canciller. La fiscalía también había analizado el espionaje practicado de forma masiva a millones de ciudadanos alemanes por parte de los servicios secretos británicos o estadounidenses, pero estas prácticas no se investigarán en el sumario que abre ahora.

La polémica en Berlín se centraba ayer en este doble rasero a la hora de juzgar actividades que afectan a los líderes o al ciudadano de a pie. El fiscal Range aseguró que hay “indicios comprobables suficientes” de que agentes “desconocidos” de los servicios de inteligencia estadounidenses espiaron el móvil de la canciller. “Nuestro código penal tipifica estas prácticas como delito, tanto si incurre en ellas un ciudadano, una organización o un servicio secreto no legitimado”, añadió en una comparecencia ante los medios en Karlsruhe tras la sesión a puerta cerrada en la que participó en el Bundestag. Los indicios de los que habla el fiscal no existen, según dijo, para los millones de ciudadanos alemanes cuyos mensajes o llamadas fueron inspeccionados. En este caso se trata de meras “suposiciones abstractas”, añadió.

La decisión amenaza con dañar las relaciones entre Berlín y Washington

A Berlín, que ya mostró su malestar por las escuchas a Merkel llevadas a cabo por la Agencia de Seguridad Nacional, no le interesa profundizar mucho en un asunto que pueda deteriorar sus relaciones con Washington; más aún en un momento en el que la canciller alemana se ha convertido en una interlocutora privilegiada tanto de Obama como del presidente ruso, Vladímir Putin, en la crisis ucrania.

Las autoridades estadounidenses ya han dejado claro su malestar por una investigación que podría dañar las relaciones de los dos países aliados. Ben Rhodes, asesor de seguridad nacional de Obama, señaló que EE UU cree que el diálogo directo es la forma adecuada de abordar los problemas entre los dos países; y no una investigación judicial. “Creemos que tenemos una línea abierta y buena comunicación [con el Gobierno alemán]”, dijo Rhodes a bordo del avión presidencial rumbo hacia Bruselas, en declaraciones que recoge la agencia AP.

El ministro de Justicia reclama actuaciones si se ha vulnerado la ley

El portavoz de Merkel negó ayer cualquier interferencia del Gobierno alemán en la decisión tomada de forma autónoma por la fiscalía. Horas antes, el ministro de Justicia, el socialdemócrata Heiko Maas, había asegurado que los investigadores tendrán que tomar decisiones si se demuestra que las prácticas reveladas por el exespía Edward Snowden vulneraron la ley.

“Espiar a los amigos es totalmente inaceptable”, dijo Merkel el pasado mes de octubre. En un gesto inusual con el que trataba de restañar las heridas, Obama prometió el pasado mes de enero que, mientras él sea presidente, el móvil de Merkel no volverá a ser espiado.