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California promueve la legalización del trabajo para los indocumentados

La región estadounidense pretende integrar a sus 1.8 millones de trabajadores indocumentados en la sombra. La medida cuenta con el rechazo republicano y grupos conservadores

Marcha por los derechos de los inmigrantes en EE UU en Los Ángeles
Marcha por los derechos de los inmigrantes en EE UU en Los Ángeles AFP

California lidera los esfuerzos de la nación a la hora de integrar socialmente a los inmigrantes indocumentados que viven aquí, concretamente 2,5 millones, lo que significa uno de cada cuatro sin papeles que hay en EE UU. En el mes de octubre se aprobaba una ley que posibilita que este tipo de inmigrantes puedan obtener el permiso de conducir y otra que limita las deportaciones. Ahora le toca el turno a una piedra angular para la asimilación social: las licencias profesionales.

Pese a permanecer en la sombra por impedimentos legales, los sin papeles constituyen una parte vital de la fuerza laboral del Estado, sumando 1,85 millones de trabajadores, según estimaciones del Public Policy Institute of California. La situación la conoce muy bien el senador demócrata Ricardo Lara que ha presentado una propuesta para que el Estado permita ejercer sus profesiones a psicólogos, farmacéuticos, enfermeras, guardias de seguridad, agentes inmobiliarios y personal de otras muchas ramas profesionales. El denominador común de todos ellos es que de momento se ven imposibilitados a hacerlo por carecer de número de seguridad social que acredita que están en el país legalmente, pese a ver obtenido sus títulos y cualificaciones en Estados Unidos.

La proposición SB 1159 permitiría a un comité estatal aceptar un número de identificación en calidad de pagador de impuestos federales en lugar del número de la Seguridad Social. Lara, cuyos padres fueron también inmigrantes indocumentados, explica que "la propuesta es simplemente una extensión de otras medidas aprobadas recientemente como la obtención del permiso de conducir, el acceso a ayudas financieras públicas y a fondos privados en las universidades estatales y la reducción de las matrículas universitarias". "Facilita que más californianos sean autosuficientes y puedan aspirar a cierta movilidad en la pirámide económica", añade.

La medida acaba de pasar en el Senado; si bien, como era de esperar, ha despertado una gran polémica en las filas republicanas y la oposición de los grupos conservadores a favor de que se apliquen las leyes en vigor en contra de los inmigrantes indocumentados. "Es insensato. La concesión de licencias profesionales va a ayudar y estimular la inmigración ilegal. Lo que se hace es enviar un mensaje al resto del planeta tierra que dice: adelante, vengan", opina William Gheen, presidente de American for Legal Inmigration Political Action Commitee

"California está haciendo todo lo posible para diluir la distinción entre quienes están en el país legalmente y quienes no lo están", ha dicho Ira Mehlman, portavoz de la Federation of American Immigration Reform, partidario de hacer respetar las leyes vigentes de inmigración.

Siete republicanos han apoyado la propuesta de Lara y cinco se han abstenido. En las filas del GOP, el partido republicano en California, son muy conscientes de que el voto latino va a jugar de nuevo un papel fundamental en las elecciones del próximo noviembre, en un Estado donde los hispanos son mayoría y muy sensibles con su propio grupo de indocumentados.