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La muerte de 40 veteranos acecha a un alto cargo de la Administración Obama

Un hospital de Arizona está acusado de encubrir la larga lista de espera que sufrían los exsoldados

El secretario del Departamento de Veteranos, Eric Shinseki, este jueves en el Senado.
El secretario del Departamento de Veteranos, Eric Shinseki, este jueves en el Senado. AP

Ante el creciente escándalo por la muerte de al menos 40 soldados retirados que estaban en lista de espera en un hospital de Arizona, el secretario del Departamento de Veteranos, Eric Shinseki, descartó este jueves dimitir de su cargo y se desmarcó de los hechos. Pero manifestó que si las acusaciones se confirman se adoptarán “acciones oportunas” y prometió investigar hasta el fondo las supuestas negligencias.

En una comparecencia en el Senado, su primera intervención pública desde que estalló la polémica hace tres semanas, Shinseki se mostró, en general, calmado ante los reproches de la mayoría de senadores. Pese a admitir su responsabilidad por las largas listas de espera y mostrarse “personalmente enfadado y entristecido” por las acusaciones de un patrón de encubrimiento en el hospital de Arizona, insistió en que desconocía el alcance del problema y que hay que esperar a las conclusiones de la investigación oficial que se está llevando a cabo antes de tomar decisiones relevantes.

El escándalo se sustenta en las acusaciones hechas por doctores del Departamento de Veteranos en Phoenix (Arizona) de que al menos 40 soldados retirados murieron el año pasado mientras estaban en la lista de espera para ser atendidos. Según estas alegaciones, los responsables del hospital ordenaron a los doctores que pusieran a esos pacientes en una lista secreta mientras no se abrieran espacios en la lista oficial que cumplía con los objetivos de espera del Departamento. Algunos veteranos estuvieron hasta 21 meses sin ser atendidos. “Tenemos más demanda de servicio del que podemos ofrecer”, denunció uno de los doctores. Uno de los veteranos, por ejemplo, murió por complicaciones de hipertensión, obesidad y asma mientras esperaba que le dieran una cita para un médico de atención primaria.

Lo más grave de esta polémica es que no se trataría de un caso aislado. Asociaciones de veteranos han denunciado casos similares de encubrimiento de largas listas de espera en hospitales de los estados de Colorado, Texas, Misuri, Illinois, Wyoming y Carolina del Norte. El del Departamento de Veteranos es el sistema sanitario más grande de Estados Unidos, con 1.700 hospitales y centros de atención que atienden a alrededor de nueve millones de soldados retirados.

El secretario promete actuar si se confirman las alegaciones, pero se desmarca de ellas

En un país con una larga tradición bélica, los soldados retirados son ampliamente venerados en EE UU, por lo que asuntos como éste son extremadamente delicados y pueden impactar a la opinión pública. Sin embargo, esta no es ni mucho menos la primera vez que afloran críticas sobre el tratamiento que el Estado dispensa a sus excombatientes. En los últimos años, las guerras de Irak y Afganistán han puesto en el foco el drama de las secuelas psicológicas que padecen los soldados cuando retornan a sus casas, y la necesidad de mejorar su tratamiento psicológico no solo a posteriori sino también antes de partir a la contienda.

En la última década, casi se ha duplicado el número de integrantes del Ejército que se han quitado la vida. De tal magnitud es la “epidemia” -como la calificó el presidente Obama en agosto-, que en 2012, el último año con datos disponibles, hubo más suicidios de militares estadounidenses en activo (se elevaron en 48, hasta un récord de 349) que bajas mortales registradas en Afganistán (295).

Una trágica realidad que se coló este jueves en la sesión en el Capitolio. Uno de los senadores preguntó a Shinseki si su departamento tenía suficientes recursos para hacer frente al auge de exsoldados que padecen trastornos de estrés postraumático ocasionados por las guerras. Shinseki -que en 2003, como jefe de gabinete del Ejército, chocó con la Administración Bush al considerar que era necesario un despliegue mucho mayor en Irak- cedió la respuesta a su subsecretario de Salud, Robert Petzel, quien se limitó a ofrecer un análisis genérico: “Vamos a mirar esto, mi sensación es que tenemos que mirarlo con cuidado”.

Asociaciones de veteranos han denunciado casos similares de encubrimiento de largas
listas de espera en hospitales
de otros seis estados

Desde que estalló la polémica de los 40 veteranos muertos en el hospital de Arizona, el presidente estadounidense, Barack Obama, ha manifestado reiteradamente su apoyo a Shinseki, en el cargo desde 2009, pero la carrera de este general de cuatro estrellas, que sirvió 38 años en el Ejército, incluida la Guerra de Vietnam, se podría tambalear si no consigue demostrar en las próximas semanas que realmente desconocía la, aparentemente extendida, práctica de encubrimientos.

La presión de los republicanos -algunos senadores y organizaciones de veteranos piden la dimisión del funcionario- ha ido creciendo en los últimos días. Como reflejo de que el escándalo empieza a inquietar seriamente a la Casa Blanca, Obama anunció a última hora del miércoles que uno de sus más próximos altos cargos -el jefe de gabinete adjunto, Rob Nabors- ayudaría a supervisar la investigación y las medidas a adoptar. “Mientras llegamos al fondo de lo que sucedió en Phoenix, está claro que el Departamento de Veteranos tiene que hacer más para garantizar una atención de calidad a nuestros veteranos”, manifestó Obama en un comunicado.

“Actuaremos si estas alegaciones son ciertas, son totalmente inaceptables para los veteranos, para mí y para nuestros dedicados trabajadores de la VHA (Administración de Salud de los Veteranos)”, afirmó este jueves Shinseki en el Senado.

Sin embargo, se mostró a la defensiva y ambiguo cuando varios senadores le recriminaron que distintos informes en 2012 y 2013 ya alertaron de los retrasos en las listas de espera. El secretario dijo no recordar si leyó los informes y aseguró que algunos de ellos solo los conoció recientemente. Y, a los pocos minutos, volvió a desmarcarse cuando se le interpeló si existía una práctica extendida en los hospitales de manipular las listas para encubrir los retrasos: “No tengo conocimiento de eso al margen de casos aislados, pero haremos una inspección profunda y obtendremos una buena revisión comprensiva”.

Pero algunos de los reproches más duros a Shinseki le llegaron también de la bancada demócrata. Uno de los más vehementes fue el senador Richard Blumenthal, quien le recordó que esos hechos podrían ser considerados delictivos y que hay un “patrón de listas manipuladas”. “Tenemos más que alegaciones. Tenemos evidencias sólidas de errores en el seno del sistema de veteranos, y es más que un caso aislado”, afirmó.

El escándalo se cobra la dimisión del responsable de salud del Departamento de Veteranos

Al día siguiente de afrontar las preguntas incómodas de los senadores en el Capitolio por el escándalo de los 40 veteranos muertos en un hospital del estado de Arizona, el subsecretario de Salud del Departamento de Veteranos, Robert Petzel, presentó este viernes su dimisión tres semanas después de que se revelaran los hechos. La renuncia fue aceptada por el secretario de Veteranos, Eric Shinseki, que es quien verdaderamente está en el ojo del huracán por la polémica y que se ha negado a dimitir, pese a las crecientes peticiones del Partido Republicano y de algunas organizaciones de veteranos para que lo haga.

“La mayoría de veteranos están satisfechos con la calidad de la atención sanitaria del Departamento de Veteranos, pero tenemos que hacer más para mejorar el acceso a tiempo de esa atención”, manifestó, en un comunicado, Shinseki, que compareció el jueves en el Senado junto a Petzel.

La nota no explica los motivos de la renuncia del subsecretario, que en septiembre pasado ya anunció que tenía previsto retirarse este año. Con su dimisión, Petzel se convierte en la primera víctima política de peso de este escándalo. Cuando afloraron las revelaciones, Shinseki apartó de sus puestos a tres de los responsables del Departamento de Veteranos de Arizona.