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SERGUÉI TARUTA | Gobernador de Donetsk

“Kiev ha tardado en reaccionar a la rebelión y ahora el caos es creciente”

El funcionario se distancia de la operación militar lanzada por el Gobierno para controlar las protestas en su región

Serguéi Taruta, el gobernador de Donetsk. Ampliar foto
Serguéi Taruta, el gobernador de Donetsk.

Serguéi Taruta, el gobernador de Donetsk, se distancia de la operación militar lanzada desde Kiev para controlar las protestas en su región y considera “el creciente caos” como el mayor peligro. “Yo no dirijo la operación. Se hace desde Kiev. No está ni concertada ni coordinada conmigo y no influyo en el proceso”, dice en una entrevista con EL PAIS.

La cita con Taruta, de 58 años, es el miércoles por la tarde en un hotel, ya que el gobernador se quedó sin despacho oficial el 6 de abril, cuando los activistas de la llamada República Popular de Donetsk ocuparon la Administración Provincial.

Fundador y director ejecutivo de la Unión de Industriales de Donbás, Taruta posee una de las diez primeras fortunas de Ucrania. A principios de marzo, el presidente en funciones Alexandr Turchínov le nombró gobernador de Donetsk. “Siempre intenté mantener la separación entre los negocios y el poder, pero, en la situación a la que ha llegado el país, tuve que sacrificar una cosa por la otra”, señala, explicando por qué aceptó dirigir su región natal.

“Por mis competencias no puedo influir en la puesta en práctica de ninguna operación desde Kiev”, dice refiriéndose a la operación que los responsables provisionales del Estado califican de “contraterrorista”. “Exhorto una y otra vez a que sea pacífica, pero el problema es que, cuanto más tiempo pasa, más crece este tumor, y, en mi opinión, las autoridades centrales se han retrasado”. “Si hay combatientes de uniforme con armas, representantes de otros países, no voy a decir cuáles, se debe dar enseguida una respuesta adecuada”, subraya.

Interpelado, Taruta evalúa en “un 1%”, el riesgo de guerra civil, pero subraya que “si la situación económica empeora, puede haber una explosión social, y la gente puede salir a la calle, no para construir a algo mejor, sino para derribar lo construido y, para nosotros, lo importante es que no se llegue a esto”. “Mantenemos un diálogo pacífico con los líderes de las protestas, pero pacíficamente solo se puede hablar con los pacíficos. Con la gente armada es muy difícil hacerlo, porque su tarea es sembrar el caos”, explica.

“La corrupción en época de Yanukóvich fue espantosa, pues desmontó las instituciones democráticas, los órganos judiciales y del orden público y drenó todos los recursos financieros”, afirma, refiriéndose al legado que ha recibido. “Los órganos de orden público están desmoralizados. Si hubieran trabajado de forma efectiva, no hubiera habido ninguna ocupación”, dice.

Opina Taruta que la “demanda social” para unirse a Rusia se ha encogido de forma radical en Donetsk. “Al principio se hablaba mucho de unirse a Rusia, pero Rusia no mostró ningún deseo de unirse a Donetsk, entendiendo los muchos problemas que hay aquí, y la sociedad, tampoco”. “Hace un mes entre el 30% y el 38% de la sociedad estaba por la unión con Rusia, pero hoy este porcentaje no es más del 12%-18%, es decir, que la demanda social para una unión [con Rusia] ha caído en picado y los que protestan no tienen una ideología y en parte salen a exigir cosas comprensibles como la lengua rusa, que nunca se prohibieron”, dice.

Opina el gobernador que las autoridades de Kiev están dispuestas a ampliar competencias regionales, incluida la legalización de la “correspondencia oficial en ruso”. “El referéndum es necesario, pero solo para cuestiones que afectan a los territorios locales, no para los grandes temas esenciales del Estado”, afirma, y cuenta que el primer ministro Arseni Yatseniuk, en una reciente visita a Donetsk, se mostró favorable a la idea del referéndum en el marco de la Constitución. “Estos problemas que deben afectar no solo a Donetsk, sino a todo el país, se examinarán en la comisión constitucional que ha sido formada y en la que se ha invitado a participar a nuestros diputados”, afirma.

Taruta está por la “máxima independencia económica” de las regiones y por la elección de los gobernadores (ahora nombrados), así como por la posibilidad de que los ciudadanos puedan cesar “por referéndum” a los cargos públicos a diferentes niveles, incluidos los gobernadores. Los trabajos para la reforma constitucional durarán hasta el otoño como mínimo y requieren el consenso de las fuerzas políticas parlamentarias, dice. Las protestas, sin embargo, tienen un ritmo más acelerado.

“Los que protestan por razones ideológicas no son más de 10.000 personas y en la región viven 4,5 millones. La sociedad quiere una vida mejor y para ello quiere mayor autonomía, porque piensa que le irá mejor si las decisiones se toman a nivel local”, afirma el gobernador y sentencia: “Necesitamos convertir estas protestas en una plataforma ciudadana pacífica”.

Donetsk supone algo más del 20% del PIB de Ucrania, pero sus minas subsisten gracias a “enormes subvenciones”. “Entregamos 21.500 millones de grivnas [cerca de 1.350 millones de euros al cambio], recibimos [del presupuesto del Estado] 23.400 millones de grivnas y además 8.300 millones de grivnas de subvención para los mineros”, dice el gobernador, que ha ordenado un estudio para aclarar “cuánto beneficio generamos”. Taruta da prioridad a la “lucha contra la pobreza” y el apoyo a la pequeña y mediana empresa. Según dice, el descenso de los pedidos rusos a la industria local empezó antes de las desavenencias políticas y responde a los problemas económicos en la misma Rusia, que “tiene un exceso de producción propia y una falta de demanda, por lo que no puede absorber las importaciones de Ucrania”. Las tensiones entre Moscú y Kiev “pasarán con el tiempo”, afirma. “Esto es como una riña de familia. Nuestra tarea hoy es evitar que se hagan tonterías”.

A la pregunta sobre si hay militares rusos en Donetsk, Taruta afirma que los órganos de seguridad “no comparten” información secreta con él. “Los órganos de seguridad dicen que fueron detenidos funcionarios de los servicios de seguridad rusos, pero no sé si actuaban por su cuenta o de forma oficial”, explica. A quienes creen que el presidente Vladímir Putin se verá obligado a intervenir para defender a los rusos en Ucrania, Taruta dice: “¿Defender a quién? Tenemos oficialmente 550 ciudadanos rusos en Donetsk, con permiso de residencia temporal, especialistas cualificados y bien pagados; los otros son gente que habla en ruso, pero no rusos, y los ciudadanos de Ucrania no tienen necesidad de defensa, porque nadie les amenaza. Solo hay que ayudarnos a desarrollarnos económicamente”.