Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Peña Nieto apuesta por un veterano espía como nuevo comisionado de seguridad

Monte Alejandro Rubido reemplaza a Manuel Mondragón, que renunció al cargo

Monte Alejandro Rubido.
Monte Alejandro Rubido. REUTERS

Un veterano especialista en los sistemas de espionaje mexicano, Monte Alejandro Rubido, ha sido nombrado este martes comisionado de seguridad del gobierno de Enrique Peña Nieto. El secretario de Gobernación (ministro del Interior), Miguel Ángel Osorio Chong hizo oficial el nombramiento, que deberá ser ratificado por el Senado. Rubido sustituye en el puesto a Manuel Mondragón, de 79 años, que el domingo pasado dimitió.

Rubido, que hasta el día de hoy desempeñó el cargo de Secretario Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública, ha demostrado en los últimos años tener la habilidad suficiente para trabajar con políticos de diversos colores. Se formó como funcionario de inteligencia al abrigo de los priistas más ortodoxos, pero eso no le impidió trabajar con los gobiernos del PAN cuando esa organización de la derecha arrebató la presidencia al PRI en el año 2000.

Manuel Mondragón había llegado por invitación del presidente Peña Nieto por los buenos resultados que había mostrado como secretario de Seguridad en la capital de México, un bastión de la izquierda desde hace más de 15 años. Con el nombramiento de Rubido, Enrique Peña Nieto coloca en una posición estratégica a un hombre cercano a su grupo político.

Rubido, de carácter espartano, gusta de levantarse a las cinco de la mañana todos los días

Rubido, de carácter espartano, gusta de levantarse a las cinco de la mañana todos los días, sin importar si son fines de semana o feriados, comenzó su carrera en los años del priismo más férreo. A sus 32 años era jefe de analistas en una sección del ministerio del Interior dedicada a la investigación de políticos y opositores al régimen. En 1986 el presidente Carlos Salinas creó el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), el organismo oficial del espionaje mexicano. Allí fue enviado y se le considera uno de sus fundadores.

Años después trabajó muy cerca de Emilio Chuayffet cuando este fue gobernador del Estado de México. Muchos consideran a este veterano priista, que hoy es ministro de Educación de Enrique Peña Nieto, el tutor político de Rubido. En el Gobierno de Ernesto Zedillo (1994-2000) Chuayffet fue designado ministro de Interior. Fue él quien creó una posición especial en el CISEN para su protegido, el de secretario general adjunto. Ese mismo puesto lo ocuparía también en el último tramo del gobierno de Vicente Fox, del PAN.

La llegada de Felipe Calderón a la presidencia en 2006, con su determinación de llevar a cabo una lucha frontal contra el narcotráfico, también significó un reordenamiento en las fuerzas de seguridad del Estado. Rubido sobrevivió a estos cambios por tener algunas simpatías con el grupo afín al secretario de Seguridad Pública Genaro García Luna, que lo nombró su subsecretario.

El regreso del PRI también significa su retorno a una posición clave donde su desempeño será juzgado por la sociedad. Frente a él tiene varios retos que su antecesor, Manuel Mondragón, no pudo cumplir. Entre ellos la creación de la Gendarmería, un cuerpo de vigilancia policial que será destacado en las zonas rurales y cuya presentación se ha ido postergando y rebajando en expectativas. Primero se dijo que podría ser un ejército de casi 100.000 policías, y ahora se dice que tendrá alrededor de 5.000.

También tendrá que demostrar que brindar seguridad es más que descabezar cárteles de la droga -como el Gobierno Federal ha hecho con organizaciones como Los caballeros templarios, el Cártel del Pacífico o los Zetas- y que se debe contar con una estrategia para disminuir las extorsiones y secuestros, que se han disparado en los últimos meses. El veterano espía, que desde enero ya fungía como vocero de seguridad, deja las sombras y se coloca a la vista de todos.