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EE UU denuncia los ataques a la libertad de expresión en China

La Casa Blanca pide al Gobierno de Pekín que deje de bloquear las webs de medios de comunicación y permita a los periodistas extranjeros ejercer su profesión

Las delegaciones de EE UU y China durante su encuentro en California en 2013.
Las delegaciones de EE UU y China durante su encuentro en California en 2013. REUTERS

La Casa Blanca ha mostrado este jueves su preocupación ante las restricciones que el Gobierno chino está imponiendo a los periodistas extranjeros para poder desempeñar su profesión en ese país. Su portavoz, Jay Carney, ha pedido a Pekín que agilice los procesos de otorgamiento y renovación de visados para los miembros de la prensa y que finalice el bloqueo de las webs de medios de comunicación estadounidenses en castigo por las revelaciones sobre los altos cargos del aparato comunista chino. La página de Internet de este mismo diario también fue censurada tras las revelaciones sobre los paraísos fiscales de varios miembros de su régimen.

“Instamos a China que se comprometa a otorgar a tiempo los visados y las acreditaciones de los periodistas extranjeros, que desbloquee las webs de medios estadounidenses y que elimine otras restricciones que impiden a los reporteros ejercer su profesión”, ha señalado Carney, quien ha recordado que este comportamiento del Gobierno chino “no es congruente con la libertad de expresión”.

Una veintena de reporteros estadounidenses o que trabajan para medios de EE UU cuyos permisos de residencia expiraban a finales de 2013, siguen esperando a que Pekín renueve la autorización para su estancia

Esta mismo jueves se ha conocido que el periodista de The New York Times Austin Ramzy había sido obligado a abandonar China ante el prolongado retraso en la tramitación de su visado por parte de la Administración del país asiático. Como Ramzy, una veintena de reporteros estadounidenses o que trabajan para medios de EE UU cuyos permisos de residencia expiraban a finales de 2013, siguen esperando a que Pekín renueve la autorización para su estancia. Este problema se suma al bloqueo de más de un año que sufren las ediciones en chino del diario neoyorquino y de la agencia Bloomberg, en represalia por sus artículos de investigación sobre las fortunas de los familiares de los líderes del Partido Comunista chino. Pekín hizo lo mismo con la página de Internet de EL PAÍS el 22 de enero, tras la filtración sobre los paraísos fiscales de miembros de su Gobierno.

No es la primera vez que EE UU denuncia el trato del Gobierno de China hacia la prensa de su país. En diciembre del año pasado, el vicepresidente Joe Biden trasladó esa misma preocupación al presidente chino, Xi Jinping, durante su visita a la nación asiática. En la reunión, Biden advirtió a Xi de que habría consecuencias, en especial en el Congreso, si Pekín forzaba a los periodistas estadounidenses a abandonar China. El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, aseguró que su país trataba a los reporteros extranjeros “de acuerdo a la ley y la regulación china”.

Las presiones del régimen chino a la prensa extranjera no son nuevas, pero se han incrementado desde que China se ha consolidado como la segunda potencia económica del mundo. La web del Times en China lleva bloqueada desde octubre de 2012, cuando el periódico publicó una serie de artículos sobre la fortuna acumulada por la familia del Primer Ministro chino Wen Jiabao, meses antes del fin de su mandato.

Biden advirtió a Xi de que habría consecuencias, en especial en el Congreso, si Pekín forzaba a los periodistas estadounidenses a abandonar China

Cuatro meses antes era la agencia de noticias estadounidense Bloomberg la que veía censurada su página web en China tras informar sobre el enriquecimiento de varios familiares de Xi. El año pasado, la no renovación del visado de su corresponsal en Pekín, Al Jazeera se vio obligada a cerrar sus oficinas en el país.

Este tipo de medidas han supuesto un freno en la estrategia de expansión de los medios de comunicación estadounidenses en el mercado chino, si bien muchos de sus ciudadanos han aprendido ya a sortear las técnicas de bloqueo impuestas por su Gobierno. No obstante, la presión sí ha comenzado a surtir efecto. The New York Times informaba en noviembre de 2013 de cómo Bloomberg había decidido suspender la publicación de un reportaje sobre los vínculos entre los hombres más ricos de China y veteranos líderes del Partido Comunista.

Aunque Biden ha amenazado con consecuencias, no está claro en qué línea puedan ir. El propio Carney ha dejado claro que el comportamiento de China “contrasta con el trato que EE UU otorga a la prensa china y extranjera”, por lo que parece evidente que Washington no va a responder cancelando a su vez los visados de los periodistas chinos en este país, aunque funcionarios de la Administración, citados por The Times, sostienen que sí se podrían retrasar los trámites de autorización de los permisos de entrada al país de los ejecutivos de los medios de comunicación chinos.

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