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El futuro de El Asad pone en peligro la cumbre de paz sobre Siria

El mediador de la ONU admite que "no cabe esperar milagros"

El gobierno y la oposición discuten la evacuación de civiles de Homs

El mediador de la ONU para Siria, Lakhdar Brahimi, este lunes.
El mediador de la ONU para Siria, Lakhdar Brahimi, este lunes. AFP

La posibilidad de que el presidente sirio, Bachar el Asad, delegue el poder en un gobierno transicional estuvo a punto este lunes de arruinar, una vez más, la cumbre de paz de Ginebra II. Esa exigencia de la opositora Coalición Nacional Siria y sus aliados se ha topado con un rechazo completo por parte de la delegación enviada por el régimen. El mediador de Naciones Unidas para Siria, Lakhdar Brahimi, se vio obligado a admitir este lunes lo que ya resulta obvio, que en Ginebra “no cabe esperar ningún milagro”.

Buena parte de la jornada de este lunes, la cuarta de contactos directos entre el régimen y los opositores, se invirtió en decidir cómo se puede permitir abandonar de forma segura a 500 familias civiles el centro de Homs, uno de los centros de la revuelta, asediado por el régimen durante 18 meses. La delegación de El Asad se comprometió el domingo a dejarles abandonar las zonas cercadas, en el primer acuerdo al que llegan ambas partes en esta conferencia de paz. 

“Las partes están discutiendo cómo lograrlo. Creo que el gobierno quiere cumplir, pero no es fácil porque hay francotiradores y otro tipo de problemas”, dijo este lunes Brahimi en conferencia de prensa. Esas dificultades ponen de manifiesto los desafíos de Ginebra II. En ella está representada la Coalición Nacional, brazo político del secular Ejército Libre Sirio, pero no las demás milicias rebeldes, muchas yihadistas, que luchan tanto contra El Asad como contra los rebeldes seculares, y no aceptan ningún tipo de diálogo.

En realidad, el día de este lunes debían haberse tratado ya cuestiones políticas, como la implementación del comunicado de Ginebra I. Este, firmado en junio de 2012 por la ONU, la Liga Árabe, Estados Unidos y Rusia, entre otros, llama a una transición política en Siria para poner fin a un conflicto que se ha cobrado ya 130.000 vidas. El régimen no acepta esa idea de traspaso de poderes y ha mantenido en las conversaciones una actitud desafiante respecto a esa exigencia de los opositores.

“La otra parte no tiene la capacidad de reconocer a Siria y su integridad territorial, o no le importa lo que sucede a la gente de Siria”, dijo este lunes Bouthaina Shaaban, una asesora de El Asad enviada a Ginebra, según AFP. La delegación oficialista ha intentado centrar cada jornada de discusión en la presencia de Al Qaeda y grupos afines en Siria, tildando a todos los opositores genéricamente de terroristas, traidores y agentes a sueldo del enemigo, sin admitir falta alguna por su parte.

De momento, los grandes logros de Brahimi han sido el pacto para la evacuación de civiles en Homs y lograr que ambas partes acepten dirigirse la palabra en las reuniones, algo a lo que los opositores se resistieron inicialmente. El mediador de la ONU ha intentado también, de momento sin éxito, que el régimen acepte la entrada de convoyes humanitarios a zonas asediadas, algo para lo que ambas partes deberían declarar un alto el fuego. Según dijo este lunes, “desafortunadamente aún no hay acuerdos sobre cese de hostilidades”.

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