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Teherán maniobra para reanimar la industria petrolera

El Gobierno tiende puentes con empresas occidentales

Fuente: Agencia Internacional de la Energía, Fondo Monetario Internacional (FMI).
Fuente: Agencia Internacional de la Energía, Fondo Monetario Internacional (FMI).

Irán quiere que vuelvan las grandes compañías de petróleo occidentales. Lo ha dicho su ministro de Petróleo, Bijan Zanganeh, quien incluso ha enumerado a sus siete favoritas, entre ellas dos estadounidenses, pero no la española Repsol. Aunque primero tendrán que levantarse las sanciones, la mera perspectiva convierte a las petroleras en defensoras de la causa iraní ante sus respectivos gobiernos.

“El estado de ánimo en Teherán es muy esperanzador”, declara Ali Arrechi, el director de proyectos de Atieh Bahar Consulting. Arrechi advierte no obstante que “los contratos del petróleo dependen del acuerdo nuclear”.

Las compañías que Zanganeh nombró el pasado día 4 en Viena son la francesa Total, la holandesa Shell, la italiana ENI, la noruega Statoil, la británica BP y las estadounidenses Exxon Mobil y ConocoPhillips .

Tras la revolución de 1979, Irán expulsó a las petroleras extranjeras y su producción se redujo de forma significativa. Como ministro de Petróleo durante el gobierno reformista de Mohamed Jatamí (1997-2005), Zanganeh supervisó la vuelta de las compañías europeas. Total lo hizo en 1997 y Shell en 1999, pese a las objeciones de EE UU. En 1995, la Casa Blanca había bloqueado un proyecto de Conoco.

Fuente: Agencia Internacional de la Energía, Fondo Monetario Internacional (FMI).
Fuente: Agencia Internacional de la Energía, Fondo Monetario Internacional (FMI).

Respecto a las condiciones para su regreso ahora, el ministro dijo que serían mejores que las del buy-back vigente, por el que las petroleras recibían un porcentaje de las operaciones en lugar de una cuota de la producción como prefieren. “No puedo decir más”, añadió. El responsable del comité que prepara el nuevo modelo ha anunciado que revelarán los detalles en una conferencia internacional que el Ministerio de Petróleo iraní prepara para la segunda semana de abril en Londres.

“Por los datos que conocemos, se trata de una combinación del actual sistema de buy-back y de PSA [product shared agreement, o acuerdo de reparto de producto] que resulta más atractivo para las compañías porque les da la propiedad de las reservas”, señala Arrechi. No obstante, este analista explica que “como la Constitución iraní no permite ese extremo, se especula con que tal vez se les ofrezca la propiedad del crudo en la superficie”. También se espera que los nuevos contratos tengan un plazo más largo, probablemente 20 años.

Irán dispone de las cuartas mayores reservas conocidas de petróleo y las mayores de gas natural con casi el 18% del total. El crudo, del que llegó a ser el segundo exportador de la OPEP, constituye la principal fuente de ingresos del país. Desde el reforzamiento de las sanciones en 2012, la producción ha bajado de una media de 4,3 millones de barriles diarios a 2,65 el pasado noviembre, lo que ha estrangulado su economía.

Incluso si se relajan las sanciones, la Agencia Internacional de la Energía ha asegurado esta semana que Irán va a ser incapaz de incrementar su producción debido al estado de sus infraestructuras. De ahí que el Gobierno esté preparando el terreno para lograr cuanto antes las inversiones que necesita, por lo menos 100.000 millones de dólares.

En el mejor de los casos, las petroleras no esperan que las sanciones se levanten antes de un año y medio o dos. Aún así, los observadores consideran inteligente la actitud proactiva de los iraníes. “Han creado un ambiente en el que nadie quiere quedarse fuera y, sin duda, las compañías van a presionar a sus Gobiernos”, concluye Arrechi.