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La coalición británica entierra la crisis pero no la austeridad

Londres anuncia una nueva batería de medidas, incluida una subida de la edad de jubilación

El ministro de Finanzas británico, George Osborne, este jueves en el Parlamento.
El ministro de Finanzas británico, George Osborne, este jueves en el Parlamento. REUTERS

“El plan económico de Gran Bretaña está funcionando, pero el trabajo no ha acabado. Tenemos que asegurar la economía a largo plazo”, ha proclamado esta mañana, con euforia apenas contenida, el canciller del Exchequer y ministro del Tesoro, George Osborne, al arrancar en los Comunes la presentación del tradicional reajuste presupuestario de otoño. Por primera vez desde que llegó al cargo, Osborne ha podido anunciar en la Cámara revisiones al alza, y no a la baja, de las previsiones de crecimiento. La coalición de conservadores y liberales-británicos ha venido así a espantar definitivamente el fantasma de un retorno a la recesión que hace un lar de meses parecía poco menos que inevitable y dar así por cerrada la crisis que empezó en 2008, aunque no la austeridad.

Al contrario, Osborne ha anunciado una batería de medidas o de previsiones tendentes a acentuar la austeridad. A corto plazo, los departamentos ministeriales deberán encontrar ahorros de gasto por mil millones de libras (1.200 millones de euros). A largo plazo, los británicos tendrán que prepararse para trabajar más antes de tener derecho a cobrar la pensión. A partir de 2030 la edad mínima para cobrar la jubilación será 68 años y desde 2040 se situará en los 69 años. El ministro del Tesoro no llegó a especificar que subiría a los 70 años a partir de 2060, como especulaba la prensa británica esta mañana a partir de la fórmula anunciada por Osborne para vincular jubilación y esperanza de vida de manera que el tiempo cobrando la pensión no pase de un tercio de la esperanza media de vida.

Osborne pudo anunciar que la economía crecerá este año un 1,4% en lugar del 0,6% pronosticado en marzo y el año que viene un 2,4% en lugar del 1,8%. Pero rebajó en una décima cada uno el pronóstico para los tres años siguientes, que dejó en 2,2%, 2,6% y 2,7% respectivamente. El déficit público, aseguró, caerá este año fiscal al 6,8% (en lugar del 7,5%,) al 5,6% (en lugar del 6,5%) el año que viene y se situará en el 4,4% en 2015, el 2,7% en 2016 y 1,2% en el año fiscal 2017-18.

Entre otras medidas, anunció que a partir de abril de 2015 los no residentes tendrán que pagar impuestos por los beneficios en las ventas de inmuebles; la tasa a la banca subirá al 0,156% el 1 de enero próximo; el mínimo exento del IRPF subirá a 10.000 libras (12.000 euros) en abril próximo; y la congelación del impuesto sobre la gasolina.