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El apetito turco por el petróleo kurdo inquieta a Irak

Washington vigila el acuerdo secreto entre Ankara y el Gobierno regional del Kurdistán iraquí para el suministro de crudo y gas

El primer ministro del Gobierno regional kurdo, Nechirvan Barzani, el lunes en la Conferencia del petróleo Kurdistán-Irak, en Erbil.
El primer ministro del Gobierno regional kurdo, Nechirvan Barzani, el lunes en la Conferencia del petróleo Kurdistán-Irak, en Erbil. EFE

Cuando el pasado viernes se supo que Turquía y el Gobierno autónomo del Kurdistán iraquí habían llegado a un acuerdo secreto, valorado en varios miles de millones de dólares, para la venta de petróleo kurdo a Turquía, saltaron las alarmas en Bagdad y en Washington. Según este contrato, revelado por Reuters, la compañía petrolífera estatal turca operaría en territorio kurdo y ambas partes construirían un segundo oleoducto para permitir el transporte de hasta un millón de barriles de petróleo al día hasta Turquía, así como un gasoducto que entraría en servicio den 2017.

Sin embargo, el Gobierno central iraquí considera ilegal cualquier exportación de petróleo kurdo que no haya sido aprobada desde Bagdad. El viceprimer ministro iraquí para Asuntos Energéticos, Husain al Shahristani, advierte que un acuerdo no autorizado entre Ankara y Erbil, la capital regional kurda, implica una “intromisión en la soberanía de Irak”. Tras varios días de negociaciones la tensión ha empezado a reducirse. Turquía, Irak y el Ejecutivo kurdo anunciaron este martes el inicio de negociaciones para acordar las condiciones de la exportación del petróleo y el reparto de ingresos entre Bagdad y Erbil. Se trata del último intento de encontrar una solución a un problema que amenaza la integridad iraquí y se ha ido exacerbando desde que los kurdos consolidaron su autonomía tras la invasión estadounidense de Irak y la caída del régimen de Sadam Husein en 2003.

Estimadas en 45.000 millones de barriles de crudo, las reservas de petróleo del Kurdistán kurdo suponen una tercera parte del conjunto de Irak. Pero después de más de un año de negociaciones, el actual oleoducto que une los yacimientos kurdos con Turquía, que puede transportar hasta 300.000 barriles de petróleo al día, siguen sin estar en uso.El Gobierno iraquí teme, además, que una mayor autonomía económica lleve a la región kurda a reclamar la independencia. De hecho, Erbil y Bagdad —enfrentados por el control de estos recursos petrolíferos, en especial en la zona de Kirkuk—, han estado a punto de llegar a un enfrentamiento armado, como ocurrió el pasado mes de abril.Un temor similar se percibe en Estados Unidos, que considera que una hipotética independencia de la región kurda iraquí supondría un alto riesgo de desestabilización para Irak. Mayor aun que la actual ola violencia sectaria, que este año ha matado ya a 6.200 personas, o que la guerra en la vecina Siria, según The New York Times.Actualmente, el Gobierno kurdo utiliza camiones cisterna para exportar a Turquía entre 30.000 y 50.000 barriles de petróleo al día, según cifras de la agencia Bloomberg. Bagdad califica estas exportaciones de “tráfico ilegal”.

Turquía, que apenas cuenta con recursos energéticos propios, pretende aprovechar el petróleo kurdo para diversificar su suministro y abaratar su factura energética. En la actualidad, Ankara gasta unos 60.000 millones de dólares al año en importar energía, sobre todo desde Irán y Rusia, países con quienes sus relaciones diplomáticas han empeorado a causa de la guerra en Siria, donde Ankara apoya a los rebeldes mientras que Irán y Rusia respaldan al régimen sirio.El Gobierno turco quiere servirse también de sus buenas relaciones con los kurdos iraquíes en el actual proceso de paz con su propia minoría kurda y con la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Turquía y el PKK están llevando a cabo unas delicadas negociaciones de paz tras 39 años de un conflicto armado que ha costado la vida a más de 40.000 personas, la mayoría milicianos y civiles kurdos.

La tensión ha empezado a reducirse. Turquía, Irak y el Ejecutivo kurdo van a negociarlas condiciones de la exportación del petróleo y el reparto de ingresos entre Bagdad y Erbil

Tras la publicación, el pasado viernes, de la existencia de un acuerdo petrolífero entre turcos y kurdos, comenzó una serie de gestos, mensajes y negociaciones frenéticas a tres bandas entre Ankara, Bagdad y Erbil. El mismo viernes, según diversas informaciones, el Gobierno iraquí no permitió que aviones privados turcos aterrizaran en Erbil, donde se celebraba una conferencia internacional sobre energía a la que representantes turcos querían asistir. En una conferencia similar el año pasado, tampoco se permitió aterrizar al avión del ministro turco de Energía, Taner Yildiz, según han destacado estos días medios locales.

También el mismo día 29, el ministerio turco de Exteriores emitió un comunicado en el que reconocía la existencia de “varios acuerdos comerciales” en el sector energético entre Turquía y el Gobierno regional kurdo. Pero señalaba que “el proceso aún debe be completarse”, y que Ankara quería “enmarcar esta cuestión en un acuerdo entre las tres partes”. Dos días más tarde, el ministro turco de Energía viajó a Bagdad para entrevistarse con el vice primer ministro Shahristani. “Hemos acordado que es preciso el consentimiento del Gobierno central iraquí para la venta de petróleo a Turquía y que iniciaremos un plan de cooperación que sirva a los intereses de las tres partes”, señaló una declaración conjunta de ambos oficiales tras el encuentro.

Después de este viaje a Bagdad, sí se permitió a Yildiz que acudiera ayer a la conferencia sobre energía en Erbil. “Nos gustaría tener el consentimiento del Gobierno central de Irak para la exportación comercial de petróleo [kurdo] a Turquía”, repitió durante el evento el ministro turco. “Este acuerdo en cooperación energética con Turquía es un hito y con él estamos mostrando la nueva cara de Irak a todo el mundo, estamos mostrando que [el acuerdo] no supone una amenaza”, aseguró en esa misma conferencia Nechirvan Barzani, primer ministro kurdo.

Finalmente, tanto Yildiz como Shahristani señalaron hoy martes que el acuerdo entre las tres partes sobre las exportaciones del petróleo kurdo y cómo repartirse los ingresos podría llegar este mismo mes de diciembre. “No hay problemas”, declaró el viceprimer ministro Iraquí en Viena y antes de una reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. “Vamos a mantener varias reuniones para establecer los mecanismos”, añadió Shahristani, quien aseguró que estas negociaciones a tres bandas se iniciarán lugar en los próximos días.