Columna
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Ha llegado el momento de ser bilíngues

El portuñol o el españolés son una agresión al Portugués y al Español

A propósito del artículo de Juan Arias sobre el español y el portugués como dos lenguas hermanas, debo decir que el texto es antológico, aunque tenga mis reservas sobre el ão. Es muy autoritario y muy lusitano. Me encanta el ritmo y la dulce fluidez del castellano, como aguas que pasean. Finalmente, es difícil compararlas. Son hermanas siamesas.

La aventura de la lengua portuguesa es notable. Aunque Camões diga que se trata de "la última flor de Lácio", la verdad era un dialecto del español, que no teniendo tierra donde hablar, ganó los mares, yendo hasta Nagasaki, donde recogió palabras y dejó palabras. Se enriqueció y también influenció la sintaxis de idiomas como el papiamento y el iorrobo (idiomas de las Antillas Holandesas y de Nigeria-Congo), además de marcar el vocabulario de numerosos otros idiomas del iorubano al japonés y el criollo de Cabo Verde, Guinea, Son Tomé, etc... Fue lengua de Corte en África, en los reinos del Benim, Congo y Warri, así como el francés en el siglo XIII había sido para Europa.

Pues bien, el portugués, cuando los ochenta años de dominio portugués de las navegaciones entró en declive, encontró las tierras del Brasil y siguió su vocación andante. Mató las lenguas nativas, la lengua general del nuevo territorio, el neengatu, y solo paró en el contrafuerte de los Andes. Y ahí, ¿qué encontró? El español de donde se había separado.

EL PAÍS nos encuentra y nos integra. Ahora ha llegado el momento de ser bilíngues, ya que caminamos hacia una cosa horrible, el portuñol o el españolés, una agresión al Portugués y al Español. Desafortunadamente, muchas veces me veo obligado a socorrerme de ese monstruo. Cuando fui Presidente intenté poner el español en el currículo de nuestras escuelas de la enseñanza media.

José Sarney es expresidente del Brasil (1985-1990).

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