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Israel libera a 26 prisioneros palestinos

En su gran mayoría fueron condenados a perpetua por ataques con víctimas.

Netanyahu ordena inmediatamente una ampliación de los asentamientos en territorio palestino.

Israel ha liberado en la pasada madrugada a 26 presos palestinos, la segunda ocasión en que lo hace en los pasados tres meses, dentro de un compromiso adquirido por el primer ministro Benjamín Netanyahu con Estados Unidos y la Autoridad Palestina para reactivar el proceso de paz. Si la primera liberación fue de reos que estaban a punto de cumplir sus penas, en esta ocasión han sido excarcelados palestinos que en su gran mayoría habían sido condenados a cadena perpetua por diversos ataques con víctimas.

El presidente palestino, Mahmud Abbas, recibió a 21 de los presos en Ramala ante una multitud de 2.000 personas. “Les damos la bienvenida a nuestros hermanos que llegan de detrás de los barrotes a un mundo de libertad”, dijo Abbas. “No habrá paz sin la liberación de todos los prisioneros”. Netanyahu se ha comprometido a liberar a 140, una decisión que a punto está de quebrar la coalición de gobierno que formó tras las elecciones legislativas de enero. Hay en las prisiones israelíes 5.000 presos palestinos, según la organización Addameer.

En esta ocasión, además, cinco reos han sido liberados a Gaza, donde, como en Cisjordania, una multitud les recibió con cánticos y banderas palestinas. A los presos se les ha hecho firmar un documento en el que se comprometen a renunciar a atacar a Israel. Si son detenidos de nuevo deberán cumplir la totalidad de las penas que les han sido suspendidas ahora. La gran mayoría de los 26, a excepción de dos, fueron condenados antes de la firma de la declaración de principios del acuerdo de paz de Oslo en 1993.

El de los prisioneros es un asunto crucial para los negociadores palestinos, que exigen su liberación para consumar un acuerdo de paz. Tras tres años sin dialogar, ambas partes aceptaron volver a la mesa de negociaciones en julio, por la mediación del secretario de Estado norteamericano John Kerry. Se han dado nueve meses para lograr algún acuerdo.

Para aplacar a las facciones más derechistas de su gobierno, que copan siete ministerios de un total de 22, Netanyahu anunció horas después de la liberación que ampliará las colonias judías en zonas ocupadas palestinas. Inicialmente, ofrecerá 1.500 nuevas licitaciones de viviendas en la Ramat Shlomo, en Jerusalén Oriental. A aquellos que ya residan allí les permitirá ampliar sus viviendas con una nueva dependencia de 50 metros cuadrados. Autorizará un centro de visitantes en una zona a la que Israel se refiere como Parque Nacional Ciudad de David, que en realidad es el barrio palestino de Silwan. Y reanudará un proyecto, hasta ahora congelado, de crear un parque en el monte Scopus, algo que impediría la expansión de barrios palestinos en esa zona al norte de la Ciudad Vieja. También iniciará los trámites de construcción de 2.500 nuevas viviendas en Cisjordania.

En Israel, asociaciones de víctimas de ataques palestinos y grupos afiliados a los partidos de derecha como el Likud o Casa Judía (Habayit Hayehudi) se han concentrado en contra de la liberación, blandiendo pañuelos palestinos manchados de sangre y con gritos como “no liberen a terroristas y asesinos”. También intentaron que la Corte Suprema paralizara la excarcelación con una petición de urgencia que fue denegada. En el cementerio militar del monte Herzl, en Jerusalén, colocaron carteles en las tumbas de varios soldados en los que se leía: “Lo siento, os hemos olvidado. Para nosotros, vuestras muertes fueron en vano. Firmado: el Gobierno de Israel”.

Netanyahu ha dicho en el pasado que es consciente de que ha tomado una medida muy impopular, pero que cree que beneficia a Israel porque considera necesario lograr un acuerdo de paz.

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