Sin visitas a la Estatua de la Libertad

Los controladores aéreos o los funcionarios de prisiones seguirán en sus puestos a pesar del cierre del Gobierno

Un turista toma una fotografía de la estatua de la Libertad.
Un turista toma una fotografía de la estatua de la Libertad.MIKE SEGAR (REUTERS)

El correo seguirá entregándose como cada día –ya que es una agencia independiente que no financia sus operaciones diarias con los impuestos del contribuyente- y las 116 prisiones federales que existen en el país permanecerán abiertas y no notarán el impacto que se producirá en otras áreas debido al shutdown o cierre del Gobierno, después de que este martes la Administración se quedara sin dinero al carecer de presupuesto. 

El cierre significa que 800.000 funcionarios se quedarán en casa y que cerca de un millón más trabajará sin cobrar.

Nada que temer si se va a viajar en avión ya que los controladores aéreos seguirán en sus puestos y los aeropuertos seguirán con sus procesos de chequeo de maletas y personas. Los aviones volarán pero debido a que a “todo el personal no esencial” se le ordenará permanecer en sus casas esos vuelos pueden sufrir retrasos. La red de trenes ha anunciado que seguirá abierta para los usuarios.

Washington, donde la presencia del Gobierno federal asciende a un tercio de su economía y reside un tercio de todos los trabajadores federales,  será la ciudad más vulnerable

La gente que dependa de los servicios sociales conocidos como Medicare y Medicaid —ancianos y los más desfavorecidos— seguirá siendo atendida pero no se aceptarán nuevas solicitudes debido a la escasez de personal.

Haciendo un repaso a todas las aéras y lugares que más se verán afectados, la conclusión es que, en principio, los turistas serán quienes más noten las primeras consecuencias y la ciudad de Washington será la más vulnerable. La presencia del Gobierno federal supone un tercio de su economía y en Washington reside un tercio de todos los trabajadores federales (casi 300.000 de un total de 800.000 a los que se dará vacaciones sin paga).

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En cifras, y según una estimación del diario The Washington Post, la región de Washington perderá una media de 200 millones de dólares al día –estimación en la que no se incluyen las pérdidas que sufrirá el sector del turismo-.

Sin embargo, el alcalde de la capital ha logrado aprobar una resolución que declara “esenciales” a todos los trabajadores locales, alrededor de 30.000, por lo que ya no hay riesgo de que la basura acabe apilada en las calles.

Todos los parques nacionales permanecerán clausurados desde el momento en que entre en vigor el cierre del Gobierno. Lo mismo sucede con los museos de Washington –cuya conservación y mantenimiento es federal- y su famoso Zoo. Quienes estén visitando un parque nacional y pernoctando en él tendrán 48 horas para abandonarlo. No habrá visitas a la Estatua de la Libertad; a la Isla de Ellis (ambas atracciones en Nueva York); a la antigua prisión de Alcatraz en San Francisco o al Monumento de Washington en la capital de la nación (aunque lleva meses cerrado tras el terremoto sufrido en agosto de 2011).

Aquel que necesite obtener un permiso de armas tendrá que esperar, ya que el departamento que otorga estas licencias y las relativas al alcohol se verá afectado

Aquel que necesite obtener un permiso de armas tendrá que esperar, ya que el departamento que otorga estas licencias y las relativas al alcohol se verá afectado. Los Tribunales Federales podrán seguir operando durante otros diez días pero a mediados de octubre tendrán que empezar a dejar que los empleados se vayan a su casa. Se verán casos pero no se dictarán sentencias.

El total del millón cuatrocientas mil personas que conforman el servicio activo del Ejército seguirá en sus puestos pero sus salarios no se pagarán hasta que haya acabado la crisis. Cerca de la mitad de los civiles empleados por el Departamento de Defensa serán relevados de sus funciones.

La NASA, por ejemplo, solo mantendrá a los trabajadores del Centro de Control de Houston, ya que son ellos quienes dan a poyo a la Estación Espacial Internacional, donde seis astronautas están viviendo, entre ellos dos estadounidenses.

El Departamento de Seguridad Nacional, el FBI, la CIA, los Guarda Costas, el Servicio Secreto, los agentes de fronteras… todos en sus puestos, aunque debido a que muchos empleados de estas agencias viven en el área de Washington todas esas agencias pueden acabar viéndose afectadas.

Sobre la firma

Yolanda Monge

Desde 1998, ha contado para EL PAÍS, desde la redacción de Internacional en Madrid o sobre el terreno como enviada especial, algunos de los acontecimientos que fueron primera plana en el mundo, ya fuera la guerra de los Balcanes o la invasión norteamericana de Irak, entre otros. En la actualidad, es corresponsal en Washington.

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