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Refugiados sirios en Líbano: “Si nos roban la casa, al menos seguiremos vivos”

Una oleada de 15.000 sirios cruza la frontera hacia Líbano en 48 horas

Sirios residentes en Beirut protestan contra los ataques químicos del pasado 21 de agosto.
Sirios residentes en Beirut protestan contra los ataques químicos del pasado 21 de agosto. AP

“Hemos recogido lo que hemos podido y nos hemos venido a Beirut. Mi hija lleva aquí siete meses, pero esperamos que pase todo esto y poder regresar pronto. Si nos roban la casa, al menos seguiremos con vida”, relata Muna Dabur, de 54 años, que ha tardado siete horas —el doble de lo habitual— en recorrer los escasos 100 kilómetros que separan Damasco de Beirut, tras varias horas en la frontera. Los Dabur rehúsan hablar de política pero se muestran críticos con ambos bandos, el régimen y los rebeldes, a quienes culpan de sumir su vida en un calvario. Otros familiares han preferido quedarse, como Amar Dabur, que habita en un barrio de clase media de Damasco. “Tengo familiares en Beirut, pero si nos vamos aunque sea una semana no encontraremos nada a la vuelta. Desvalijarán todo lo que nos queda. De aquí no nos movemos”.

La Seguridad General libanesa cifra en 15.000 el número de sirios que han cruzado a Líbano en las últimas 48 horas ante un inminente ataque contra el régimen. La llegada masiva de refugiados ha hecho saltar las alarmas en Líbano, país que acoge ya a 712.000 refugiados sirios según cifras del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), y a 400.000 palestinos. Entre ambos suman más de un cuarto de la población del país.

Entre los libaneses muchos temen una invasión de refugiados mientras otros, como Husein Judeiri, encargado de una de las compañías de autobuses que hacen la ruta Damasco-Beirut, le resta importancia: “En los dos últimos días han llegado dos autobuses diarios de Damasco, pero también han salido otros dos llenos”, apunta antes de rechazar el dinero que le tienden unos pasajeros por varios billetes para Damasco. “No aceptamos moneda siria, hermano, la lira siria hoy no vale nada y mañana valdrá menos, paguen libanés o dólares”, espeta.

“Hemos cambiado hoy a liras sirias y cada día nuestros ahorros valen menos, en dos años se ha devaluado un 500%”, se queja un pasajero que dice llamarse Omar y que junto a su familia se dirige a Damasco cruzándose en el paso de Masnaa con miles de sus conciudadanos que huyen de Siria. “Llevamos aquí varios meses pero mis padres están en Jaramana [periferia de Damasco]. Preferimos volver y estar todos juntos allí. Es mejor morir todos en familia que estar aquí separados, seguros pero presos de la incertidumbre y la preocupación”, justifica.

En julio de 2012 el atentado contra la cúpula del régimen en Damasco provocó una estampida de 30.000 personas en 48 horas que pocos días después regresaron. “Entonces muchos sirios de clase media huyeron. Hoy parece que son también gente adinerada los que prefieren o pueden huir del ataque”, asegura anónimamente un cooperante extranjero.

Los refugiados palestinos sirios en Líbano han sido los únicos que no han podido acoger a sus familiares ni viajar a Siria por temor a no poder volver a salir. “Desde principios de este mes, el Gobierno libanés ha impuesto restricciones sobre el tránsito de palestinos por lo que lo han logrado muy pocos”, explican fuentes de UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos.