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Reino Unido esperará al informe de la ONU para someter el ataque a votación

Los inspectores de Naciones Unidas reanudan su misión de investigación en Damasco

Los embajadores en el Atlántico Norte dice que tiene varias fuentes que apuntan al régimen

Londres presentará en la ONU una resolución para “proteger a los civiles”

Anders Rasmussen, secretario general de la OTAN.

El primer ministro británico, David Cameron, se ha visto forzado por una rebelión parlamentaria a aceptar que la Cámara de los Comunes espere a conocer el informe de los inspectores de la ONU antes de votar si respalda o no un ataque. Cameron había convocado una sesión extraordinaria del Parlamento este jueves para debatir una respuesta al ataque con supuestas armas químicas la semana pasada en las afueras de Damasco. El diario The Guardian sostiene que el movimiento de Cameron puede implicar el retraso del inicio de los ataques contra el régimen, que Estados Unidos querría lanzar el fin de semana, hasta el martes próximo.

El grueso de los británicos se opone a una intervención (un 50%, frente a sólo un 25% de partidarios), según un reciente sondeo de YouGov. En el Parlamento, hasta 70 diputados conservadores tienen dudas de la idoneidad del ataque en este momento, según el diario británico, lo que ha forzado al premier a garantizar que habrá una segunda votación en la Cámara sobre la intervención en Siria antes de que militares británicos entre en acción. La rebelión conservadora ha tenido como altavoces a tres exministros de Cameron: Cheryl Gillan, Peter Luff y Gerald Howarth. Otros cargos del Gobierno han deslizado que dimitirán si las razones que se les dan para una intervención no les convencen.

El apoyo de sus correligionarios conservadores es clave para Cameron, toda vez que el líder laborista Ed Miliband ha anunciado que no respaldará una acción militar contra Siria salvo que se den ciertas condiciones: en primer lugar, que los inspectores de la ONU certifiquen la responsabilidad del régimen de Bachar El Asad en el ataque químico de la semana pasada y después, que haya seguridad de que la acción se atiene a la legalidad internacional. Se espera que la rebelión conservadora quede mitigada por la promesa de Cameron de una segunda votación posterior a la de este jueves. Según fuentes citadas por el diario británico, los rebeldes conservadores exigen más detalles sobre la intervención e incluso un calendario que sea sometido al Parlamento.

La OTAN ve inaceptable el uso de armas químicas

A las amenazas de represalias directas que ya han lanzado contra Siria países como EE UU, Francia, Reino Unido o Turquía se han sumado hoy las de la OTAN. Su secretario general, el danés Anders Fogh Rasmussen no se ha limitado a condenar “en los términos más duros posibles” el ataque con armas químicas en los alrededores de Damasco del pasado 21 de agosto. También asegura que “la información disponible de distintas fuentes” apunta al régimen de Bachar el Asad como responsable. Y ha ido un paso más allá: “Cualquier uso de estas armas es inaceptable y no puede quedar sin respuesta”, ha señalado en un comunicado tras reunirse con los embajadores de los 28 países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Fuentes conocedoras de la reunión señalan que los embajadores no han entrado a discutir qué medidas concretas hay que tomar como represalia ante la matanza de varios centenares de civiles. Tan solo han constatado la determinación de que este ataque no quede impune. “Los responsables han de rendir cuentas”, señala el documento del secretario general.

Estas fuentes señalan que algunos países se han mostrado más cautos y han reclamado un tiempo de espera para ver qué dicen los investigadores de la ONU que se han desplazado a Siria. Pero en el comunicado final, redactado por Rasmussen tras escuchar a todos los miembros de la OTAN, han pesado más los argumentos expuestos por el sector duro que reclama un castigo inmediato, encabezado por Washington, Londres y París. “Consideramos que el uso de armas químicas supone una amenaza para la paz y la seguridad internacional”, señala el texto.

La Alianza Atlántica ya decidió el pasado mes de diciembre desplegar misiles tierra-aire Patriot en la frontera entre Turquía y Siria para proteger a Ankara de un ataque con misiles del régimen de El Asad. Los embajadores no han hablado hoy de esa decisión, pero el comunicado de Rasmussen sí que menciona la intención de la OTAN de continuar “ayudando a Turquía y proteger la frontera del sudeste de la Alianza”.

La misma calificación que la Alianza —"inaceptable"— es la que el Consejo de Seguridad Nacional de Reino Unido ha dado por unanimidad al supuesto uso de armamento químico por parte del régimen sirio. “El mundo no puede permanecer de brazos cruzados" ha reiterado el primer ministro británico, David Cameron, para acompañar el anuncio en su cuenta de Twitter de que el Reino Unido es el autor del proyecto de resolución presentado ante el Consejo de Seguridad.

Una década después del inicio de la guerra de Irak, que dividió profundamente al país y a su clase política, el apoyo a otra acción militar liderada por Estados Unidos puede revelarse traumático, especialmente en el seno de la oposición laborista, cuyo partido dirigía entonces el gobierno. Su líder, Ed Miliband, ha brindado solo un apoyo condicionado a Cameron, porque reclama que la ONU examine el informe de sus inspectores sobre el terreno antes de que se emprenda cualquier acción armada. Queda en al aire cuál será su reacción si Washington y Londres se movilizan de forma inmediata, pero algunos diputados de su partido ya se ha declarado en rebeldía ante esa hipótesis muy real.

David Cameron ha analizado las opciones militares con el Consejo Nacional de Seguridad británico. Los portavoces de Downing Street sostienen que el primer ministro todavía no ha decidido la naturaleza de las respuesta del Reino Unido que, según apuntan los analistas, consistiría en un apoyo a las fuerzas estadounidenses con al lanzamiento de misiles de crucero desde submarinos, aviones y barcos.

Aunque Cameron ha esgrimido el borrador del proyecto de resolución —que autorizaría las “medidas necesarias” para proteger a los civiles sirios— como prueba ante su opinión pública del esfuerzo aliado para obtener la cobertura de Naciones Unidas, la percepción en el país es que el jefe de Gobierno lo considera un trámite inviable ante el previsible veto ruso. Y que habría decidido ampararse en las convenciones internacionales que prohíben el empleo de armamento químico para justificar legalmente —y a falta del amparo de la ONU— una inminente acción militar aliada.

Porque Rusia y China, dos países que se oponen a cualquier tipo de intervención contra el régimen de Bachar el Asad, tienen derecho de veto en el Consejo de Seguridad, con lo que es casi imposible que una resolución de este tipo sea aprobada. De hecho el viceministro de Exteriores ruso, Vladimir Titov, ha señalado que el Consejo de Seguridad debería esperar a que los inspectores presenten su informe sobre el uso de armas químicas, según la agencia Interfax. "Sería prematuro, como mínimo, discutir una reacción antes de que los inspectores que están trabajando en Siria presenten su informe", ha dicho Titov. Sin embargo, muchos países, entre ellos España, han pedido que cualquier ataque pase primero por el Consejo, del que EEUU, Francia y Reino Unido son miembros permanentes. La mayoría de las informes apuntan, en cambio, a que el ataque es inminente y a que los países que lo dirijan no esperarán al dictamen de los expertos. 

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, ha pedido tiempo en La Haya para que los inspectores de la ONU sobre el terreno terminen de investigar, aunque ha reconocido que las imágenes del ataque de Damasco "no se parecen a nada que hayamos visto en el siglo XXI". El enviado de la ONU para Siria, Lakhdar Brahimi, se ha pronunciado en el mismo sentido y ha asegurado que cualquier ataque "debe contar con una decisión del Consejo de Seguridad". "La ley internacional dice que hay que pasar por el Consejo", ha asegurado.

Precisamente los inspectores han reanudado esta mañana su misión, después de que el régimen de Damasco aplazara el martes la segunda de sus visitas alegando incapacidad para garantizar la seguridad de los expertos. Según fuentes de la oposición siria citadas por France Presse, el equipo enviado por Naciones Unidas ha llegado al suburbio de Ghuta, donde se produjeron los ataques más sospechosos, tras abandonar a primera hora el hotel Four Seasons de Damasco en un convoy de seis vehículos similar al utilizado en la primera visita, el lunes, al suburbio de Muamadiya. El lunes el convoy fue atacado por un francotirador y obligó a retrasar la visita. A la una de la tarde de hoy, la OTAN tiene previsto celebrar en Bruselas la primera reunión del Consejo Atlántico tras la pausa vacacional, en la que se discutirá el rol de la alianza en la respuesta a la situación en Siria. 

Las inspecciones se han reanudado aun cuando gran parte de la comunidad internacional, con Estados Unidos a la cabeza, ya da por hecho que se han usado armas químicas en los alrededores de Damasco y que el responsable es el régimen de El Asad. El martes, Washington dejó claro que considera que el Gobierno sirio es responsable de los cientos de muertos provocados por el ataque a varios suburbios de Damasco la semana pasada y que la respuesta será militar, e inminente. "Tiene que haber una respuesta y la habrá", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney. "Estamos listos para actuar al instante", afirmó el secretario de Defensa, Chuck Hagel. Turquía ya afirmó el martes que está dispuesta a formar parte de una coalición militar aun sin un respaldo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Los partidarios del régimen sirio han alertado de las consecuencias de un posible ataque. El más contundente fue el líder iraní, Alí Jamenei, que advirtió que la región es "un polvorín" y que una intervención estadounidense sería "desastrosa". Mansur Haqiqatpur, destacado miembro del parlamento iraní, ha declarado a la agencia Fars que "si EE UU ataca Siria, las llamas de la indignación de los revolucionarios de la región apuntarán al régimen sionista" de Israel. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavróv, ha vuelto a alertar que una intervención militar solo serviría para desestabilizar la región e insistió en una solución negociada a la guerra civil en Siria.

La tensión en Siria ha vuelto a provocar inestabilidad en los mercados bursátiles. El precio del barril de crudo Brent ha superado los 115 dólares por primera vez desde febrero y las bolsas han abierto a la baja, especialmente en los estados del Golfo. Los mercados en Catar y Emiratos Árabes han empezado la sesión cayendo más de un 3%.

Israel, por otro lado, ha ordenado el despliegue de baterías antiáreas en el norte del país ante el peligro de Siria, o su aliado Hezbolá desde Líbano, respondan al ataque con el lanzamiento de misiles. "A la luz de los recientes acontecimientos en la región, el ejército israelí está tomando medidas defensivas para proteger el Estado de Israel", han dicho fuentes militares citadas por France Presse. De acuerdo con la radio militar, el Ejército está desplegando en el norte del país las baterías de su sistema de defensa aérea móvil — de hecho un escudo antimisiles—, conocido como Cúpula de Hierro, y una batería de misiles Patriot, según la agencia de noticias.

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